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Concurso

La palma blanca y el Elche CF triunfan en las calles de El Raval

La quinta edición de las balconadas del barrio ilicitano se inaugura con noventa lonetas pintadas con temáticas que abordan desde lo social hasta escenas del municipio, y premia a tres obras inspiradas en símbolos locales, además de dar una mención y dos accésits a la mejor representación pictórica de la Dama

Así ha sido la inauguración de las balconadas en Elche

Jose Navarro

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María González

María González

Pasear por las calles de El Raval de Elche estos días es pasear por un museo al aire libre. Noventa lonetas cuelgan de los balcones del barrio ilicitano y se balancean sobre vecinos y visitantes como si el color se hubiera empastado con el ambiente. Hay estilos distintos, miradas diferentes y pinceles en manos de personas de todas las edades y llegadas de distintos puntos de la comarca, artistas que han cedido un trocito de su arte para vestir también un pedacito de ciudad. Así es la esencia de las "Balconadas al Raval", un concurso pictórico que lleva cinco ediciones convirtiendo este barrio en arte y que, este domingo, otorgó en su inauguración el primer premio a una obra que representa un balcón con ropa tendida, entre la que se encuentra una camiseta del equipo de futbol de la ciudad junto a la palma blanca ilicitana, de nombre "La tierra donde nací".

La ganadora del concurso, Fina Lucas, delante de su obra.

La ganadora del concurso, Fina Lucas, delante de su obra. / Jose Navarro

Palmarés

La pintura es obra de Fina Lucas, artista amateur ilicitana para la que recibir este galardón "ha sido un regalo", explica a este diario. "Yo he visto casi todas las obras y hay muy buenas, muy representativas, con mucho color y muy originales, así que ha sido una sorpresa", cuenta con ilusión. La artista buscaba representar el sentimiento de sus raíces, "y no se me ocurría nada más emblemático que la palma blanca, que es de aquí y se exporta a todos los países del mundo, y nuestro club de fútbol, que además se mantiene en primera", explica.

Pero la representación ilicitana no se queda ahí, y es que si algo tiene en común el palmarés de este año es que todas las obras ponen a la ciudad en el centro, a pesar de que la temática era libre. Sin embargo, los estilos difieren mucho unos de otros. Así, la pintura que se ha quedado a las puertas de llevarse el primer premio, titulada "Cor d’Elx" y de la artista Rosa María Marco, representa una explosión de granos de una granada abierta, fruto típico de la tierra. Por su parte, la tercera premiada, Chon García, presenta a los famosos iconos de la ciudad, Calendura y Calendureta, bebiendo jarras de cerveza, mientras se fuman un cigarro sobre el campanario del reloj del ayuntamiento.

Los premiados sobre el escenario en el que se celebró el evento.

Los premiados sobre el escenario en el que se celebró el evento. / Jose Navarro

Mención especial

Pero si una imagen se repite entre las calles de El Raval es la representación de la Dama de Elche. De todos los estilos y las formas posibles, este símbolo de la ciudad se sitúa por tercer año consecutivo como el icono más representado, puesto que, además de los premios tradicionales, la Real Orden de la Dama de Elche otorga una mención a su representación más original. Esta vez, la distinción fue dirigida para el eldense Alejandro Torres con "Un paseo por La Alcudia", una Dama niña vestida de azul y rojo que camina por el enclave ilicitano. El artista ya se presentó el primer año que se celebraron las balconadas con una pintura que también evocaba a este icono ilicitano, pero sin llevarse premio. Y es que asegura que su interés por esta figura se debe a que "tiene algo especial, es muy popular y eso le llega a la gente". También añade que le gusta este evento porque "es muy participativo y muy de barrio, y eso va más allá de un concurso".

Alejandro Torres, mención de la Real Orden de la Dama de Elche, en una de las calles decoradas.

Alejandro Torres, mención de la Real Orden de la Dama de Elche, en una de las calles decoradas. / Jose Navarro

Pero no solo con eso, el jurado, conformado por artistas, esta vez coincidió en otorgar dos accésits a esta mención debido a "lo difícil que ha sido elegir", según comentó el presentador del evento, además de uno de los organizadores, el artista Ángel Castaño. Dos distinciones para "La Dama y el Misteri a través de la mirada de un niño", de María Teresa Muñoz; y "La Dama exiliada", de Reme Gómez. Además de ello, los patrocinadores de la experiencia sortearon diferentes recompensas relacionadas con el ámbito de cada empresa, de forma que muchas más personas pudieron gozar de otros premios.

Más allá de los premios

Además de los premiados, entre las participantes de este año también está Elia Serrano, una joven ilicitana que lleva varios años fuera de Elche formándose en Bellas Artes y que decidió sumarse con una obra inspirada en la ciudad. Su balconada, una mangrana, hace referencia al 25 aniversario de la declaración del Misteri d’Elx como Patrimonio de la Humanidad. "Quería hacer algo que me recordara a mi ciudad", cuenta. Aunque realizó la pieza "en un fin de semana", en plena preparación de su máster, asegura que la experiencia le permitió reencontrarse con una forma de crear más cercana y espontánea. "Lo hago para mi ciudad, para mi familia, para que mi abuela paseando un sábado por la mañana lo vea", afirma. Para ella, participar en las Balconadas ha supuesto "un acercamiento al arte muy cálido", lejos de la presión de las exposiciones más académicas y conectado directamente con la gente del barrio.

Una de las calles decorada de lonetas.

Una de las calles decorada de lonetas. / Jose Navarro

La iniciativa

La iniciativa de las Balconadas al Raval nació hace cinco años de la mano de tres artistas vinculados al barrio y a la Asociación del Raval: Pepe Ross, Tonia Baeza y Ángel Castaño. Según explica este último, la idea surgió al darse cuenta de que "el barrio de El Raval, por la disposición del trazado de las calles y las casas bajas, era un buen sitio para hacerlo". Lo que comenzó como una propuesta vecinal organizada "en dos meses" se ha convertido en una cita consolidada con cerca de un centenar de balconadas participantes este año. Castaño destaca además el carácter popular del proyecto: "No queríamos que fuera algo oficializado, sino algo más popular, de vecinos, que implicara a todo el barrio". Así, tras un primer año en el que tuvieron que ir "casa por casa" explicando la iniciativa, hoy son muchos los vecinos que "ya están esperando a que traigamos la tela para colgarla", explica el artista.

Un proyecto consolidado

De esta forma, esta iniciativa ha acabado consolidándose como una propuesta que mezcla el arte con la participación vecinal, que cede sus balcones para colgar las lonetas. Y es que más allá del concurso o los premios, lo que se pone en valor es esa transformación del espacio cotidiano en una galería abierta, efímera y compartida, que año tras año refuerza el vínculo entre creación artística y vida en el barrio.

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