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El sector náutico y deportivo eleva la presión en Santa Pola contra la restricción del fondeo de embarcaciones en Tabarca

La asociación Aupem ha presentado un recurso contra la licitación del campo de boyas y protestará este jueves en el pleno municipal de la villa marinera

Tensión y discrepancias durante la reunión en Santa Pola para abordar posibles limitaciones de fondeos en Tabarca

Tensión y discrepancias durante la reunión en Santa Pola para abordar posibles limitaciones de fondeos en Tabarca / Áxel Álvarez

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María Pomares

María Pomares

En pie de guerra contra la restricción del fondeo de embarcaciones en Tabarca. Hasta el extremo de que la asociación Unidos por el Mar (Aupem), que reúne en estos momentos a más de 40 empresas del sector náutico y deportivo y particulares de Alicante y, especialmente, de Santa Pola, ha decidido pasar a la acción, y no sólo ha presentado ya un recurso contra la licitación del campo de boyas de Tabarca. También va a elevar la presión ante las diferentes administraciones implicadas, comenzando por el Ayuntamiento de Santa Pola. Tanto es así que ya han anunciado que este jueves, aprovechando el pleno ordinario en la villa marinera, mostrarán su malestar y su rechazo con una protesta coincidiendo con el debate plenario ante una medida que consideran que debe paralizarse, y ante el temor de que se instalen para finales de junio.

Embarcaciones fondeadas en Tabarca.

Embarcaciones fondeadas en Tabarca. / MATIAS SEGARRA

La reunión de febrero

Desde el colectivo explican que en una reunión celebrada el pasado 17 de febrero con representantes de Aupem, la Cofradía de Pescadores de Tabarca, el Club Náutico Santa Pola, el Real Club de Regatas de Alicante, el Ayuntamiento de Santa Pola y el de Elche, se acordó solicitar a la Generalitat Valenciana una moratoria en la implantación del campo de boyas para el fondeo en la zona de Tabarca.

Deficiencias de seguridad

“Este proyecto de boyas, que cuenta, además, con deficiencias de seguridad desde Capitanía Marítima que no han sido corregidas, es la avanzadilla de la nueva regulación de todo un sector que viene a prohibir de manera generalizada el fondeo de embarcaciones en toda la Comunidad Valenciana”, sostienen desde la asociación. Al respecto, también señalan que “ni para este proyecto en Tabarca, ni de manera generalizada para la provincia de Alicante y Comunidad Valenciana en su conjunto, se cuenta con los preceptivos informes de impacto socioeconómico, un requisito que sí viene recogido en el reciente Real Decreto 191/2026 para la implantación de estos proyectos”.

La reunión celebrada en Santa Pola.

La reunión celebrada en Santa Pola con el Miteco a finales de enero. / AXEL ALVAREZ

“Señalamiento”

Desde Aupem también ponen el foco en que “no podemos compartir el señalamiento al sector náutico y deportivo como culpables de la degradación de la posidonia y fondos marinos”. Afirman, en este sentido, que “los datos disponibles de la propia Administración señalan, sin género de dudas en lo cuantitativo y lo cualitativo, que la principal causa de degradación de la posidonia es la existencia de emisarios urbanos y aguas sin tratar, y no el fondeo ocasional en zonas localizadas y perfectamente comparables año a año”.

Vista de la isla de Tabarca desde una de las tabarqueras.  | PILAR CORTÉS

Vista de la isla de Tabarca desde una de las tabarqueras. | PILAR CORTÉS / j.r.esquinas

Con la moratoria, en el foco

Por eso mismo, y ante lo que tachan de “parálisis” por la falta de respuesta por parte de las administraciones, en un momento, además, en el que ya está avanzada la licitación para la instalación de este campo de boyas, la asociación ha presentado un recurso contra el proceso con la esperanza de poder pararlo, y ha comunicado la caducidad de la concesión, al entender que no se han cumplido los plazos. Es más, desde Aupem se mantienen firmes en reclamar la moratoria en la implantación del campo de boyas de Tabarca y la prohibición de fondeo generalizada, y reivindican el “cumplimiento” de la normativa, “respetando los fondeaderos ya autorizados, y la realización de los preceptivos informes de impacto para la implantación de nuevos”. De hecho, creen que es necesario reiniciar el proyecto de campo de boyas con la normativa actualizada y con una participación pública que permita “una regulación acorde a la realidad y sostenible con el entorno”, subrayan, y se muestran especialmente críticos con el hecho de que el plan de boyas no incorpora mediciones de impacto socioeconómico.

La reunión no ha estado exenta de momentos de tensión.

La reunión de finales de enero, que no estuvo exenta de momentos de tensión. / AXEL ALVAREZ

De las charlas a los plenos

“Confiamos que el próximo pleno municipal de Santa Pola del día 28 sirva para informar a los afectados de la gravedad de la situación y se propicien nuevas charlas informativas en los clubes náuticos de la provincia, con presencia en más plenos municipales”, afirman desde la asociación, desde donde añaden que “Aupem apuesta por la protección del medioambiente sin fisuras y apoya cualquier proyecto que redunde en la sostenibilidad de los fondos y el sector”, algo que consideran que no se está haciendo con la situación general que se ha generado.

El encuentro con el Miteco

El salón de actos de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola ya fue escenario a finales de enero de las discrepancias que generaba este proyecto, en el marco de una reunión organizada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) en la que se informó de los planes de gestión de las zonas de especial conservación marina gestionadas por el propio departamento ministerial, función que secomparte con la Generalitat en el caso de Tabarca. En ese contexto, las empresas de embarcaciones recreativas ya dejaron claro que consideraban una amenaza esta medida, entre otras cuestiones porque lo que se busca es instalar alrededor de 120 boyas -121 según los pliegos- repartidas a ambos lados de la isla, que serán los únicos puntos en los que se pueda fondear, con el agravante, explican los afectados, que, por las condiciones meteorológicas de Tabarca, apenas se podrán utilizan entre 40 y 50. A ello se suma que las empresas, ante la elevada demanda, solo tendrán posibilidad de amarrar cada 15 días, con unas consecuencias que, en su día, ya tacharon de catastróficas para más de 400 familias que, según las estimaciones que hace la asociación, podrían irse al paro.

Interferencias

Unos aspectos económicos a los que suman otras cuestiones de seguridad, como las interferencias que se pueden producir en el canal de entrada y salida, y la reducción del margen de maniobra en las inmediaciones del puerto, el riesgo sobre el tráfico comercial de tabarqueras, o las dificultades que puede suponer gestionar ese campo de boyas ya, porque es necesario contar con personal con formación y son necesarios unos protocolos de seguridad que vayan acompañados de medios. Y eso es lo que tratarán de transmitir de nuevo, en esta ocasión coincidiendo con el pleno en Santa Pola.

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