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La Blanca Paloma de Elche estrena cetro en su salida en romería

La procesión del Rocío incorpora como novedades la media luna, la corona y el Niño restaurados, y una recogida solidaria de alimentos en el Pantano

La Casa de Andalucía en Elche inicia su tradicional romería del Rocío hacia el Pantano

Jose Navarro

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

La Blanca Paloma iniciaba este viernes en Elche su romería de camino hacia el Pantano con novedades en su paso y con una vertiente solidaria añadida a la devoción rociera. La imagen salía este año con un cetro nuevo, una media luna restaurada, la corona de la Virgen también recuperada y el Niño igualmente restaurado, según explicaba el presidente de la Casa de Andalucía, Juan José Jaimez. Además, durante la estancia en la explanada del Pantano se desarrollará una recogida de alimentos.

La romería mantenía el rito de siempre. Y, como casi siempre, con mucho calor: salida desde la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, presentación de simpecados, camino hacia el entorno natural del Pantano de Elche, salve rociera a medianoche, paseo de caballos, misa, fiesta y el esperado salto de la reja durante la madrugada del domingo. Pero este año la comitiva avanzaba con un paso renovado en varios de sus elementos principales y con el propósito de sumar ayuda social a una celebración que reunía a romeros, familias, peñas y devotos durante todo el fin de semana.

Cetro nuevo y restauraciones

Juan José Jaimez señalaba que las principales novedades se concentraban en el trono y en los elementos que acompañaban a la Virgen durante la romería. “Este año va a salir con el cetro nuevo”, explicaba el presidente de la Casa de Andalucía, quien añadía que también “se han restaurado la media luna, la corona de la Virgen y el Niño".

El nuevo cetro ha sido donado por la Peña Pocito del Rocío, vinculada a la zona del Pantano, según detallaba Jaimez. El resto de actuaciones se ha sufragado con recursos de la propia Casa de Andalucía y de la asociación, a través de actividades organizadas durante el año. “Vamos recogiendo todo el año”, explicaba el presidente, quien recordaba que durante la estancia en el Pantano también se venden productos, comida y otros artículos para obtener fondos destinados a la organización y mantenimiento de la celebración. Rifas, papeletas y pequeñas iniciativas permiten sostener una romería que cada edición exige trabajo, inversión y muchas horas de preparación.

La renovación del paso llega después de una edición anterior en la que la imagen ya fue expuesta al culto tras ser restaurada. Ahora, la Virgen del Rocío volvía a ponerse en marcha con nuevos detalles visibles para los romeros, especialmente en un año en el que el calor volvía a marcar el arranque de la salida.

Camino al Pantano

La jornada comenzaba en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, desde donde la comunidad rociera ilicitana iniciaba la tradicional romería. La salida se organizaba, como en años anteriores, en torno a las cuatro y media de la tarde, con la previsión de llegar al Pantano entre las 22 y las 22.30 horas, según la organización.

El trayecto volvía a reunir volantes, trajes de flamenca, medallas, sevillanas, carros, romeros a pie y devotos que acompañaban a la Blanca Paloma hasta la explanada del entorno natural. La imagen permanece allí durante todo el fin de semana, custodiada por los participantes y por las peñas rocieras.

La Casa de Andalucía ha organizado actos hasta el próximo domingo en torno al Rocío en Elche

La Casa de Andalucía ha organizado actos hasta el próximo domingo en torno al Rocío en Elche / Jose Navarro

La llegada al Pantano culminaba con una de las escenas más esperadas: la salve rociera de medianoche. Es uno de los momentos de mayor carga emocional para los participantes y marca el inicio de la convivencia nocturna en el enclave, entre rezos, música, encuentros familiares y ambiente festivo.

La romería ilicitana reproducía, a escala local, algunos de los símbolos más reconocibles de la devoción rociera. El simpecado, la carreta, la música, la presencia de caballos y el protagonismo de la Virgen conectan la celebración de Elche con la tradición andaluza y con el Rocío de Almonte, adaptado al paisaje propio del Pantano ilicitano.

Como cada año, la salida estuvo marcada por el grito de “¡Viva la Blanca Paloma!” y por el lanzamiento de palomas junto a la imagen en los primeros compases de la romería. Este año, con la incorporación del nuevo cetro y las restauraciones, la comitiva volvía a mantener la misma estructura de fondo, con la Casa de Andalucía como eje organizador y con una amplia presencia de romeros.

Fin de semana rociero

El programa continua el sábado desde primera hora. La organización prevé celebrar por la mañana el paseo de caballos, siempre que haya participación suficiente. Por la tarde tendrá lugar la misa rociera, otro de los actos centrales de la estancia en el Pantano.

La noche del sábado al domingo volverá a estar marcada por el salto de la reja, previsto aproximadamente entre la una y la una y media de la madrugada, aunque el horario concreto depende de la propia organización y del desarrollo de los actos. Este gesto reproduce la tradición del Santuario de la Virgen del Rocío de Almonte, donde se celebra en la madrugada del Domingo al Lunes de Pentecostés, y que en Elche se mantiene como uno de los momentos más esperados por los devotos.

Tras el salto de la reja se celebrará la procesión de la Virgen entre los estandartes de las peñas rocieras. El regreso de la imagen a la parroquia se producirá durante la tarde del domingo, con entrada posterior en el templo y cierre de un fin de semana que combina devoción, convivencia, música y tradición.

Este año, además, la recogida de alimentos añade una lectura solidaria a la romería. La Casa de Andalucía quería que la cita mantuviera su carácter festivo y religioso, pero también que sirviera para ayudar a quienes más lo necesitan. La explanada del Pantano es así lugar de encuentro rociero y punto de recogida durante el fin de semana.

La celebración llega, como casi siempre, con el calor como uno de los desafíos. “Nos va a costar este año”, admitía Jaimez, aunque recordaba que esa misma frase se repite en muchas ediciones y que finalmente la devoción acaba empujando el camino. “Todos los años decimos igual, pero al final...”, resumía.

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