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El Nobel que cambió la biología celular analiza los retos con el alzhéimer en el Instituto de Neurociencias de la UMH de Elche y CSIC

El biólogo israelí Aaron Ciechanover intercambia perspectivas con investigadores del centro mixto en una visita a los distintos laboratorios

El Nobel de Química Aaron Ciechanover en su visita al Instituto de Neurociencias

El Nobel de Química Aaron Ciechanover en su visita al Instituto de Neurociencias / INFORMACIÓN

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

La investigación biomédica afronta algunos de sus mayores desafíos con tal de comprender enfermedades complejas como el alzhéimer, trasladar los hallazgos básicos a la práctica clínica y desarrollar herramientas que desentrañen esas respuestas. Sobre estas cuestiones giró buena parte de la visita que el científico israelí Aaron Ciechanover, Premio Nobel de Química en 2004, realizó este al Instituto de Neurociencias, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, coincidiendo con su participación como jurado en los Premios Rei Jaume I 2026, donde también acudió al Premio Nobel Avram Hershko, que en su caso realizó una visita al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA).

El investigador, reconocido internacionalmente por el descubrimiento del sistema ubiquitina-proteasoma, que es responsable de la degradación selectiva de proteínas en las células, recorrió las instalaciones del centro acompañado por Elena Bendala, de la Fundación Premios Rei Jaume I. A su llegada fue recibido por el vicerrector de Investigación de la Universidad Miguel Hernández (UMH), Ángel Carbonell; los vicedirectores del Instituto de Neurociencias, Guillermina López Bendito y Santiago Canals; el fundador del centro, Carlos Belmonte; y el vicerrector adjunto de Investigación para la Gestión de la Investigación y Transferencia de la UMH, Javier Sáez Valero.

Presentación

La jornada comenzó con una presentación institucional en la que se expusieron las principales líneas de investigación y capacidades científicas del instituto. Posteriormente, Ciechanover visitó algunas de las infraestructuras más representativas del centro, concebidas precisamente para abordar algunos de los grandes interrogantes biomédicos actuales.

El Nobel de Química Aaron Ciechanover con investigadores del CSIC-UMH

El Nobel de Química Aaron Ciechanover con investigadores del CSIC-UMH / INFORMACIÓN

Entre ellas figuró el Servicio de Resonancia Magnética e Imagen Molecular, una herramienta clave para estudiar el funcionamiento del sistema nervioso y avanzar en el conocimiento de enfermedades neurológicas. También recorrió el Servicio de Ómicas y Análisis Génico, donde vio de primera mano las tecnologías que permiten analizar de forma masiva genes, proteínas y otros componentes biológicos con el objetivo de comprender mejor los mecanismos que originan distintas patologías.

Laboratorio

Uno de los momentos más destacados de la visita fue su paso por el laboratorio de Mecanismos Moleculares Alterados en la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias, dirigido por el investigador Javier Sáez Valero. Deste este enclave se explicaron algunos trabajos que se desarrollan para comprender las bases moleculares de las enfermedades neurodegenerativas, uno de los principales retos sanitarios y científicos del siglo XXI.

Encuentro

La visita concluyó con un encuentro con personal investigador del instituto en el que se abordaron los desafíos actuales de la investigación biomédica. Durante la conversación, Ciechanover intercambió impresiones con los científicos del centro y compartió reflexiones extraídas de una trayectoria que, precisamente, ha contribuido decisivamente a transformar el conocimiento sobre el funcionamiento celular y las enfermedades humanas.

Diálogo

Estos encuentros, señalaron desde el instituto, refuerzan el diálogo entre referentes internacionales de la ciencia y la comunidad investigadora, favoreciendo el intercambio de perspectivas sobre cuestiones que marcarán el futuro de la biomedicina.

En ese contexto, la directora del Instituto de Neurociencias, Juana Gallar, destacó que la trayectoria del Nobel constituye un ejemplo del impacto que puede tener la investigación básica en el avance del conocimiento y en el desarrollo de nuevas estrategias para comprender y tratar enfermedades. Asimismo, subrayó que la presencia de científicos de referencia internacional permite compartir visiones sobre algunos de los grandes desafíos biomédicos actuales, de la misma forma que pone de manifiesto la excelencia científica que se desarrolla en el centro.

Transformación de la medicina

La figura de Aaron Ciechanover representa precisamente uno de los ejemplos más significativos de cómo una investigación fundamental puede acabar transformando la medicina. Nacido en Haifa (Israel) en 1947, es biólogo y profesor distinguido del Technion–Israel Institute of Technology. En 2004 recibió el Premio Nobel de Química junto a Avram Hershko e Irwin Rose por descubrir el sistema ubiquitina-proteasoma, un mecanismo celular encargado de identificar y degradar proteínas de forma selectiva.

Aquel hallazgo revolucionó la comprensión de procesos esenciales para la vida celular, como la división celular, la reparación del ADN, la respuesta inmunitaria o la muerte celular programada. Además, abrió nuevas vías de investigación en enfermedades como el cáncer, los trastornos neurodegenerativos y diversas patologías genéticas, ámbitos que siguen concentrando algunos de los mayores esfuerzos de la investigación biomédica internacional.

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