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Las rotondas de la Ronda Sur de Elche serán islas de biodiversidad

La Estación Experimental investiga con nuevas plantas que favorecen la polinización y que son las que quiere impulsar el bipartito en el extrarradio

Tecnología para proteger las plantaciones en el Camp d'Elx del estrés hídrico

Tecnología para prevenir el estrés hídrico en los campos de Elche / Áxel Álvarez

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Las rotondas de la ronda Sur de Elche dejarán de ser únicamente espacios ornamentales o de tránsito para convertirse en pequeñas islas de biodiversidad pensadas para atraer abejas, mariposas y otros insectos polinizadores. Es el reto que tiene entre manos la Concejalía de Medio Ambiente junto al sector viverista detrás de un proyecto que transforme las glorietas ciertamente deslucidas en refugios vegetales con especies capaces de aportar alimento y cobijo a una fauna cada vez más presionada por la pérdida de hábitats y la intensificación agrícola que ofrezca polen y néctar y, además, pongan coto a plagas.

Aunque el plan todavía está pendiente de concretarse, el concejal del área, José Antonio Román, confirma que ya se han producido varias reuniones con el sector de la planta ornamental y que la intención es empezar «en breve» en la circunvalación EL-20 con tal de reforzar la pérdida de biodiversidad desde el extrarradio. La actuación forma parte de una línea de trabajo que el área municipal tenía sobre la mesa desde hace tiempo con tal de aprovechar la experiencia de un sector estratégico para la ciudad, después también de que la ciudad acogiese hace sólo unos días la primera gala del viviverismo para darle voz a la asociación provincial (Vame) y reconocer a los pioneros. Desde el área municipal defienden que esta reformulación de las rotondas puede servir para dar visibilidad a un viverismo ilicitano «puntero» y, al mismo tiempo, fomentar nuevos ecosistemas.

Retraso

Aunque desde el Ejecutivo local se reservan dar más detalles hasta que la idea esté más madura, el objetivo sería que el Ayuntamiento seleccione plantas adecuadas, preferiblemente mediterráneas y adaptadas al clima local, para que estos espacios que ordenan el tráfico estén ajardinados, acabando con la imagen de rotondas ciertamente degradadas y sin atractivo. Román, en este sentido, reconoce que Elche parte con retraso respecto a otras zonas agrícolas del sureste español, como el Campo de Cartagena, el norte de Murcia o áreas como Cieza, donde esa gestión está más avanzada.

Visita a la isla de biodiversidad de la Estación Experimental en unas jornadas técnicas

Visita a la isla de biodiversidad de la Estación Experimental en unas jornadas técnicas / AXEL ALVAREZ

El edil expone que el municipio tiene condiciones climáticas favorables para mantener actividad de polinizadores pero no de forma estable durante el año teniendo en cuenta que durante décadas se puso el ojo en cultivos como el granado o la higuera que tienen picos de floración muy marcados y periodos en los que no se produce ese polen.

Para tratar de revertir esta tendencia y fomentar que el sector agrícola se implique en mantener estos refugios, la Estación Experimental Agraria lleva tiempo trabajando con islas de biodiversidad, setos, refugios y plantas autóctonas para evaluar qué especies vegetales funcionan mejor en un entorno mediterráneo semiárido.

Parcelas y lindes

La investigación, que se presentó en las recientes jornadas ibéricas de horticultura, trata de comprobar qué plantas nativas son capaces de atraer insectos útiles y polinizadores, y cómo pueden emplearse después en parcelas agrícolas, márgenes, lindes o espacios urbanos. Como sostiene el director, Julián Bartual, el empleo de plantas autóctonas en paisajismo tiene interés porque da menos problemas y cumple una función.

En el caso de las parcelas junto al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) se trabaja con alrededor de un centenar de especies vegetales. Se observa cuándo florecen, qué insectos las visitan y qué relaciones se establecen entre plantas y fauna auxiliar. Entre las especies estudiadas aparecen plantas propias de ambientes mediterráneos semiáridos, como lavandas, romeros, tomillos, salvias o limonios.

El experto manifiesta que las flores más llamativas no siempre son las más interesantes para los polinizadores y en este punto incluso se añade el matiz de que con el paso de los años muchas variedades de jardinería se han seleccionado genéticamente para sacar colores más llamativos, tamaños o formas que gustan en el mercado pero que ofrecen menos polen o néctar, con claros ejemplos como determinadas variedades ornamentales de rosas que han reducido la presencia de estambres donde se encuentra el polen, advierte María Campo Marhuenda, bióloga colaboradora de la Universidad de Alicante y de la Estación Experimental.

Impacto positivo

En contraposición, desde este campo de pruebas se está indagando en cuáles, sin ser tan llamativas, están teniendo un fuerte impacto positivo como la lavanda (Lavandula dentata) o el romero (Salvia rosmarinus) concentrando gran variedad de abejas, dípteros, lepidópteros y avispas, actuando como auténticos núcleos de actividad biológica.

Refugio de insectos polinizadores en la Estación Experimental de Elche

Refugio de insectos polinizadores en la Estación Experimental de Elche / Áxel Álvarez

El informe preliminar de la estación confirma que la parcela estudiada alberga una comunidad de insectos «rica y funcionalmente diversa». En esas observaciones de campo se han detectado, por ejemplo, abejas de la miel (Apis mellifera), pero también de numerosas abejas solitarias de géneros como Halictus, Lasioglossum, Colletes, Megachile, Anthidium o Ceratina que no forman colmenas y construyen sus nidos en cavidades como tallos, barro o madera muerta, de ahí que la estación haya construido refugios con cañas, madera perforada, troncos, ladrillos, tejas, piñas y otros materiales para estudiar qué estructuras favorecen mejor la nidificación, unos trabajos que invitan a pensar que este tipo de microrefugios serían positivos fuera, en entornos más extensivos, para ayudar a minimizar el retroceso de los polinizadores y, por tanto, asegurar la producción agrícola.

Y es que no hay que olvidar que esa fauna auxiliar que suele verse como matorrales, o como síntoma de descuido en el campo, en realidad tiene una utilidad directa en las fincas ya que hay plantas que funcionan como reservorio de insectos que combaten a los enemigos naturales en el campo como los sírfidos, también conocidos como moscas de las flores, o la mosca cernidora, especies reconocidas por el potencial depredador de sus larvas sobre pulgones y que están amenazadas. Para contribuir a que el agricultor apueste por estos modelos incluso se han desplegado ayudas dentro de la Política Agraria Común para crear lo que llaman ecorregímenes, es decir, márgenes florales, cubiertas vegetales, rotación de cultivos o conservación de islas de vegetación dentro de las fincas. La lógica es compensar a quienes reservan parte del terreno o modifican el manejo para hacerlo más sostenible, todo con tal de dar un giro a la situación con algunas especies.

Lista roja

La Lista Roja Europea de la UICN estima que el 10% de las especies de abejas y mariposas en Europa están amenazadas de extinción, y que una de cada tres especies de sírfidos está en peligro, datos que traslada la Estación Experimental para justificar un trabajo que en el futuro puede aplicarse en restauración ambiental de rotondas, isletas o jardines urbanos.

La investigadora María Campo incide en que durante sus viajes ha observado cómo esta filosofía está cada vez más extendida en otros países europeos. Uno de los ejemplos que cita es Irlanda, donde encontró avenidas urbanas con jardineras identificadas mediante carteles como «corredores de polinizadores».

La UE afina la edición genética

La Unión Europea avanza en la elaboración del reglamento de las Nuevas Técnicas Genómicas (NGT), una normativa que marcará el futuro de la mejora vegetal con herramientas como la edición genética. A diferencia de los organismos transgénicos tradicionales, estas técnicas permiten realizar modificaciones precisas en los genes de una planta sin necesidad de introducir ADN de otras especies, lo que facilitaría su desarrollo y comercialización. En el sector ornamental ya se han obtenido variedades con floración más temprana en crisantemos y orquídeas, flores cortadas de petunias y lirios que duran más así como nuevos colores más atractivos en numerosas especies.

La bióloga considera que la clave ya no está solo en plantar más flores, sino en conocer qué especies vegetales son realmente eficaces para atraer la diversidad necesaria, y que la población se conciencie de la importancia de ciertos insectos, de ahí que por ejemplo la especialista esté trabajando en un laboratorio social en la UA donde se ha creado una plataforma para que la población participe subiendo fotografías de los polinizadores que se van encontrando en los jardines dentro de la ciudad de San Vicente y Alicante.

Campo recuerda que hace una década la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) ya evidenciaba una pérdida importante de polinizadores y de la necesidad de mejorar los sistemas de seguimiento, que en la práctica cuesta por la falta de información, lo que ha llevado a la Unión Europea a impulsar programas de monitorización para que los Estados miembros recopilen y reporten datos sobre la situación de estos insectos.

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