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Fugas de gas y agua por el avance de las obras del Mercado Central de Elche en la zona arqueológica

La empresa resuelve la rotura por la maquinaria tras activar un operativo de emergencia y Pimesa dice que las conducciones originales se mantendrán

Fuga de gas en las obras del Mercado Central de Elche.

Fuga de gas en las obras del Mercado Central de Elche / INFORMACIÓN

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

La rehabilitación del Mercado Central de Elche ha entrado en una de sus etapas más delicadas y para muestra el hecho de que el avance de los trabajos en el perímetro exterior del edificio está dejando una sucesión de incidencias relacionadas con infraestructuras subterráneas. La última se produjo este miércoles por la mañana, cuando una máquina que trabajaba en la zona arqueológica provocó la rotura de una tubería de gas, obligando a activar un operativo de emergencia que empezó con la llamada al 112, por la supuesta peligrosidad asociada, lo que desplegó a agentes de Policía Local, técnicos de la compañía suministradora y a bomberos.

Según le manifestaron los efectivos del Consorcio Provincial al Ayuntamiento, la avería quedó resuelta a las 11 horas y, aunque desde la Administración local trasladaron que el cuerpo de seguridad municipal procedió a acordonar la zona para evitar el paso de viandantes, sí que había curiosos que se acercaron y que pudieron grabar la escena a escasos metros.

Fuga de agua

El incidente se suma a otra avería registrada apenas unos días antes, cuando se produjo una fuga de agua por la rotura de una conducción soterrada, aunque esta vez el fallo se cometió con medios manuales a través de un pico en lugar de gran maquinaria.

Los técnicos tuvieron que actuar rápido para evitar inundaciones, ya que desde la empresa pública Pimesa, promotora de la actuación, reconocen que el agua, pese a que no supone el mismo riesgo para las personas que el gas, podría haber provocado daños sobre los trabajos de excavación y restos patrimoniales documentados, aunque no es el caso.

Ambas incidencias, por ahora resueltas, evidencian la complejidad de una intervención que se desarrolla sobre un subsuelo repleto de conducciones urbanas antiguas, muchas de ellas instaladas hace décadas y atravesando una zona especialmente sensible, desde el punto de vista arqueológico y patrimonial.

Operarios y bomberos durante la reparación de la tubería de gas este miércoles

Operarios y bomberos durante la reparación de la tubería de gas este miércoles / V. L. Deltell

Riesgos inherentes

Desde la empresa municipal enmarcan estos episodios dentro de los riesgos inherentes a una obra de gran envergadura que combina excavaciones arqueológicas, movimientos de tierras y trabajos de urbanización, y más en esta fase en la que la construcción avanza desde el interior hacia el entorno, como es el caso en los últimos días.

El gerente de la empresa pública, Antonio Martínez, expone que durante los últimos meses los trabajos se habían concentrado fundamentalmente dentro del zoco comercial para consolidar la estructura así como acometer las excavaciones arqueológicas y demoliciones parciales, entre ellas la retirada del amianto.

Ahora, sin embargo, se da la casuística de que hay innumerables conducciones enterradas, que discurren por debajo del entorno, y no todas están perfectamente identificadas, por lo que se tiene que estudiar en qué condiciones han ocurrido las fugas. Precisamente el espacio donde se produjo la avería de gas coincide con el área donde se han realizado excavaciones arqueológicas vinculadas al proyecto de rehabilitación, trabajos que se ejecutan por fases y que combinan intervenciones manuales y mecánicas en función de la sensibilidad de cada sector.

Desde la empresa municipal subrayan que este tipo de incidentes no alteran el desarrollo general del proyecto ni obligan a modificar las actuaciones previstas. De hecho, la red de gas no forma parte de las infraestructuras que deben renovarse dentro de la urbanización proyectada, con lo que tampoco se toca salvo que alguna conducción interfiera directamente con la obra y sea necesario desviarla, detallan.

Según explican desde Pimesa, la actuación contempla únicamente nuevas acometidas para el edificio y determinadas infraestructuras superficiales vinculadas a la reurbanización. Igualmente se ha detectado que la red de agua potable y el alcantarillado de la zona están en buen estado, por lo que la renovación no está contemplada.

Drenaje

Si bien, las únicas infraestructuras completamente nuevas previstas en el espacio será una nueva red de imbornales asociada a la futura urbanización de la plaza para mejorar la recogida de aguas de riego y drenaje superficial.

Durante las últimas semanas la constructora ha finalizado buena parte de los trabajos de refuerzo de la estructura metálica original del mercado, una actuación que resultó más compleja de lo previsto después de que los técnicos detectaran un estado de conservación peor del inicialmente calculado. Estas labores han obligado a ejecutar numerosas soldaduras y refuerzos sobre vigas, pilares y elementos metálicos con el objetivo de garantizar la estabilidad del conjunto.

Cubierta

Ahora el desafío de las próximas semanas, como expuso el Ejecutivo local a principios de semana, será la instalación de la nueva cubierta, elemento clave que devolverá al edificio una imagen reconocible para la ciudadanía ya que mantiene la volumetría histórica y conservará el característico lucernario central que permitirá la entrada de luz natural al interior.

El proyecto, tras varias modificaciones técnicas, eleva ya su inversión hasta los 12,6 millones de euros y prevé prolongar su ejecución hasta finales de 2026 para que el renovado edificio pueda abrir sus puertas coincidiendo con la campaña navideña. Preguntado por el escape de gas el alcalde, Pablo Ruz, aprovechó para asegurar que las obras van a "ritmo de crucero" y que se van viendo resultados a diario. "Esto es el Gran Hermano del Mercado, y estoy muy satisfecho por el cambio que va a pegar esa zona", apuntaba el primer edil.

Paralelamente avanzan también las actuaciones arqueológicas asociadas a la recuperación de los Baños Árabes, tapados con plásticos y cuya conservación y futura musealización han obligado a introducir modificaciones relevantes en el proyecto original.

Urbanización

A ello se suma el inicio de los trabajos de urbanización de la plaza Menéndez Pelayo y de los espacios situados junto a la fachada posterior del Ayuntamiento, donde se están concentrando buena parte de las excavaciones y movimientos de maquinaria que han incrementado el riesgo de afecciones sobre servicios enterrados.

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