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La UMH de Elche advierte: no todas las dietas vegetales son buenas

Un estudio internacional con 7.503 participantes alerta de que los ultraprocesados, aunque procedan de verduras, pueden elevar el riesgo de cáncer gástrico, especialmente entre las mujeres

La Unidad de Epidemiología de la Nutrición (EPINUT) de la UMH de Elche ha liderado un estudio internacional sobre la dieta provegetariana saludable

La Unidad de Epidemiología de la Nutrición (EPINUT) de la UMH de Elche ha liderado un estudio internacional sobre la dieta provegetariana saludable / INFORMACIÓN

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

Una dieta con mayor presencia de alimentos vegetales no siempre resulta igual de beneficiosa. La diferencia está en qué productos ocupan el plato. Un estudio internacional liderado por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) asocia los patrones provegetarianos basados en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva con una menor probabilidad de desarrollar cáncer gástrico. Por el contrario, cuando predominan los ultraprocesados, como bebidas azucaradas, dulces, cereales refinados o patatas fritas, el riesgo aumenta, especialmente entre las mujeres.

La investigación, publicada en la revista científica Gastric Cancer, ha analizado los datos dietéticos de 7.503 personas procedentes de seis estudios realizados en Italia, Grecia, Portugal, México y España. Entre los participantes se incluyeron 1.857 casos confirmados de cáncer gástrico y 5.646 personas sanas como grupo de control. El trabajo ha sido liderado por el investigador de la UMH Alejandro Oncina Cánovas y se enmarca en el consorcio internacional Stomach Cancer Pooling (StoP) Project.

No todas las dietas vegetales son iguales

El estudio parte de una distinción relevante: priorizar los alimentos de origen vegetal frente a los animales no implica necesariamente seguir una alimentación saludable. “Nos interesaba distinguir, en primer lugar, entre distintas maneras de seguir una dieta provegetariana”, explica Oncina.

Los investigadores analizaron tres patrones. El primero corresponde a una dieta provegetariana general, caracterizada por una mayor presencia de alimentos vegetales y un menor consumo de productos de origen animal. El segundo, denominado provegetariano saludable, se centra en alimentos con una elevada calidad nutricional: frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva.

El tercer modelo es el provegetariano no saludable. Aunque también puede contener productos de origen vegetal, incorpora una proporción mayor de alimentos ultraprocesados, como bebidas azucaradas, dulces, cereales refinados o patatas fritas. Esta diferenciación permite evitar una interpretación simplificada: no basta con conocer el origen de los alimentos, sino que también resulta determinante su calidad nutricional y su nivel de procesamiento.

Plato vegetariano

Plato vegetariano / Pinterest

Los resultados muestran que las personas con mayor adherencia a patrones provegetarianos generales presentaban una menor probabilidad de desarrollar cáncer gástrico. “En términos estadísticos, este patrón se asoció con una reducción del riesgo del 39%. En el caso de los patrones provegetarianos saludables —basados principalmente en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva—, la reducción observada fue del 34%”, explica Oncina.

La conclusión cambia cuando la alimentación vegetal se construye alrededor de productos de peor calidad nutricional. Una mayor adherencia a patrones provegetarianos no saludables se relacionó con un incremento del 27% en el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.

Diferencias entre hombres y mujeres

La investigación también ha permitido identificar diferencias según el sexo de los participantes. El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UMH Jesús Vioque, responsable del grupo EPINUT, señala que el efecto protector del patrón provegetariano general fue más evidente entre los hombres.

“En el caso del patrón provegetariano general —basado en consumir más alimentos vegetales y menos productos de origen animal—, el efecto protector frente al cáncer gástrico fue más evidente en hombres. Por el contrario, el patrón provegetariano saludable, caracterizado por un mayor consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva, mostró una asociación protectora especialmente clara en mujeres”, aclara el investigador.

El estudio observó además que la relación entre el consumo de ultraprocesados y el mayor riesgo de cáncer gástrico también resultaba más marcada entre las mujeres. Los investigadores advierten, no obstante, de que estos resultados no implican necesariamente que los efectos de la alimentación sean exclusivos de un sexo u otro. La conclusión es más precisa: dentro de este trabajo concreto, determinadas asociaciones alcanzaron una mayor consistencia estadística en hombres o en mujeres.

Los resultados complementan otros estudios recientes desarrollados por la Unidad de Epidemiología de la Nutrición (EPINUT) de la UMH. En trabajos anteriores, el grupo ya había detectado que las personas que consumen una mayor cantidad diaria de alimentos ultraprocesados presentan más riesgo de desarrollar cáncer de esófago y de estómago que quienes los incorporan en menor medida a su dieta.

“Existe una evidencia cada vez más sólida de que las dietas ricas en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva se asocian en general a un efecto protector frente al cáncer gástrico”, subraya Vioque.

Un consorcio internacional

El trabajo forma parte del Stomach Cancer Pooling Project, una iniciativa internacional que reúne estudios epidemiológicos de distintos países para investigar los factores de riesgo asociados al cáncer gástrico. La suma de datos permite trabajar con muestras amplias y obtener conclusiones más robustas que las derivadas de investigaciones limitadas a un único territorio.

“Precisamente para avanzar en la comprensión de los factores genéticos, ambientales y de estilo de vida implicados en este tipo de cáncer, desde la UMH estamos realizando importantes contribuciones al consorcio internacional StoP, que combina datos epidemiológicos de distintos países para obtener resultados más robustos”, explica el profesor Vioque.

Junto a Alejandro Oncina Cánovas han participado en el estudio las investigadoras Laura Torres Collado y Sandra González Palacios, además de los catedráticos de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UMH Manuela García de la Hera y Jesús Vioque. El grupo EPINUT está adscrito también al Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) y al Consortium for Biomedical Research in Epidemiology and Public Health (CIBERESP).

Archivo - Arquivo - Detalle dun posto de froitas e verduras dun mercado de abastos. A 12 de agosto de 2022, en Sevilla (Andalucía, España).   O Índice de Prezos de Consumo (IPC) baixou un 0,4% en Andalucía durante xullo con respecto ao mes anterior, mient

Detalle de un puesto de frutas y verduras / María José López / EP

La investigación ha contado asimismo con la participación de instituciones de España, Italia, Grecia, Portugal, México, Brasil y Estados Unidos. Su financiación procede de la Generalitat Valenciana, el Instituto de Salud Carlos III y distintos programas internacionales de investigación en epidemiología y cáncer.

El estudio no plantea que cualquier alimento vegetal actúe automáticamente como factor protector. Su principal aportación consiste precisamente en diferenciar entre patrones dietéticos. Una alimentación basada en verduras, frutas, legumbres, frutos secos y aceite de oliva se relaciona con mejores resultados. Una dieta con presencia elevada de bebidas azucaradas, dulces, cereales refinados o patatas fritas puede moverse en la dirección contraria, aunque parte de esos productos proceda de materias primas vegetales.

El artículo completo, firmado por Oncina-Cánovas, Torres-Collado, García-de-la-Hera, González-Palacios y el resto del equipo investigador, puede consultarse en: https://doi.org/10.1007/s10120-026-01757-4.

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