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Investigación

Alumnos de la UMH de Elche inician una batalla por redes sociales contra los bulos sanitarios

Estudiantes y docentes del Grado de Farmacia y Tecnología de los Alimentos ponen en marcha la iniciativa "¿Es veneno o meme?" que persigue atacar la desinformación a golpe de reel

Los estudiantes tratan de desmontar bulos acerca de temas como las vacunas

Los estudiantes tratan de desmontar bulos acerca de temas como las vacunas / Héctor Fuentes

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María Trigueros

María Trigueros

Elche

El alumnado de Toxicología de los Grados en Farmacia y en Tecnología de los Alimentos, impartidos en la Universidad Miguel Hernández de Elche, ha impulsado un proyecto de innovación docente, "¿Es veneno o meme?", con el objetivo de frenar la desinformación y la quimiofobia que actualmente están adquiriendo protagonismo en las redes sociales, mediante la grabación de vídeos cortos que desmienten este tipo de bulos. Entre los ejemplos que aborda el proyecto sobre esta problemática se encuentran los reels que difunden afirmaciones falsas sobre los protectores solares o las vacunas.

Proyecto

Con el fin de corregir esta situación, el estudiantado ha puesto en marcha un proyecto práctico donde el punto de partida fue un debate que tuvo lugar tras la visualización de vídeos virales falsos que circulaban por las redes sociales. El análisis histórico y epidemiológico del Síndrome del Aceite Tóxico (SAT) sirvió para demostrar que las teorías conspirativas y los bulos sanitarios siempre han existido.

Una de las promotoras de la iniciativa de la UMH contra la desinformación

Una de las promotoras de la iniciativa de la UMH contra la desinformación / INFORMACIÓN

Una vez se han analizado los diversos contenidos propuestos, han tratado de traducir toda esa información y evidencia científica, a través del diseño de reels, pósters y cómics, para que la sociedad sea capaz de comprenderlo y diferenciarlo.

Mitos

La única diferencia es que, hoy en día, las redes sociales y las nuevas plataformas actúan como medios de altavoz, inmediatos y masivos, logrando que miles de personas caigan en la trampa de la mentira. En este mismo proceso innovador, también se enfrentaron a la difusión de otros mitos, desmontando el supuesto peligro de edulcorantes tan regulados como la sacarina o el aspartamo.

Fake news

Las profesoras del área de Toxicología, Carmen Estevan y Mónica Benabent, afirman que la enorme cantidad de información que circula hoy en día por las redes sociales, a costa de estos bulos, tiene un efecto secundario alarmante, que da nombre a las conocidas fake news y a la aparición de datos sin verificación. Para los estudiantes, que son jóvenes nativos de la era digital, la rapidez con la que se comparte o se hace viral un vídeo en plataformas como TikTok o Youtube llega a influir mucho más que el simple hecho de comprobar si la información es verdadera o no.

Quimiofobia

En este caso, la desinformación se encarga de alimentar el miedo irracional a compuestos químicos que son totalmente seguros, más conocido como "quimiofobia", y puede llevar a tomar decisiones que son perjudiciales para la salud. Es por ello que, no solo basta con tener consciencia de que las mentiras y los bulos continúan navegando por las redes; sino que es necesario que el estudiantado cuente con las herramientas y los mecanismos necesarios para detectarlo y no caer en las mentiras.

Internet

Ya lo avisó el creador de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, en 2008, cuando su preocupación era que una de las grandes virtudes de Internet, la libertad de publicación, se pudiera convertir en un terreno perfecto para ser manipulado si el usuario no contaba con las herramientas adecuadas para orientarse. Cualquiera podía publicar, la cuestión radicaba en que todos pudieran diferenciar una fuente científica de una opinión, un rumor o una mentira.

Circulación bulos

Desde aquel año, hace ahora casi dos décadas, el problema no ha hecho más que crecer: la aparición de teorías conspirativas sobre vacunas, desinformación electoral, bulos sobre emergencias, vídeos manipulados por la inteligencia artificial y un sinfín de mentiras que son difundidas por las plataformas más consumidas. La pregunta ya no es si internet puede propagar rumores, sino más bien de qué manera se puede impedir que esos bulos circulen más rápido que la propia evidencia.

Resultados

Las profesoras de la UMH explican que este proyecto ha hecho reflexionar al estudiantado sobre los peligros de la desinformación y ha dejado clara la necesidad de acercar la ciencia a la sociedad. Los datos recogidos en las encuestas finales de valoración han sido "muy positivos. Los propios estudiantes han hablado de la brecha entre lo que ellos estudian y lo que percibe la gente de a pie, que muchas veces no tiene cómo defenderse ante la desinformación", concluyeron las docentes.

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