Transporte urbano
El bipartito de Elche testea autobuses tres metros más pequeños de lo normal para llevar el transporte a las pedanías del norte
Movilidad hace pruebas con vehículos similares a un microbús y con la mitad de tamaño que el articulado planteado hace meses para la futura contrata

Uno de los autobuses de pequeño tamaño que se están probando para pedanías del norte de Elche / INFORMACIÓN
La Concejalía de Movilidad de Elche se lanza ahora a probar autobuses eléctricos de pequeño tamaño, unos tres metros más cortos que los convencionales y sin llegar a ser microbuses, como solución para extender el transporte público a las pedanías del norte. Ahora falta que este planteamiento del bipartito de PP y Vox junto a Avanza cuando se anunció la contrata del servicio de autobús urbano sea efectivo y pase las pruebas de fuego. Por ahora, se están testeando vehículos de nueve metros de longitud para comprobar cómo responde en las carreteras y caminos rurales por los que hasta ahora resulta difícil prestar un servicio regular.
Por ello, se está analizando si los recorridos por vías de Santa Ana, Jubalcoy, Saladas, Altabix y Vallongas son óptimos. El objetivo final no es otro que dar luz verde a que puede circular y maniobrar con seguridad en entornos con calzadas estrechas, giros complicados y otras limitaciones que dificultan la entrada de los autobuses utilizados habitualmente en la red urbana.
Posibilidades
Tal y como expone el Ayuntamiento, las pruebas continuarán durante las próximas semanas con vehículos de diferentes características. Los técnicos deberán determinar qué dimensiones y prestaciones se adaptan mejor a cada zona y qué posibilidades existen para organizar recorridos que conecten estas partidas rurales con el casco urbano y con el resto del municipio.
La elección de autobuses más pequeños no responde únicamente a las condiciones de los caminos. También pretende ajustar la capacidad de los vehículos a una demanda potencialmente menor y más dispersa que la existente en las líneas urbanas, de ahí que hasta la fecha el único servicio que llega es el del taxi compartido.
Se espera que con la combinación de un tamaño reducido y la propulsión eléctrica se llegue a núcleos rurales de difícil acceso sin utilizar autocares sobredimensionados para el número previsto de pasajeros. Los recorridos finales, las frecuencias y el número de unidades dependerán de los estudios previos y de la posterior redacción de la nueva contrata.
125 pasajeros
Estos ensayos con este nuevo vehículo muestran una de las dos direcciones que estudia el Ejecutivo local para transformar la flota: de los autobuses pequeños para ampliar la cobertura territorial a unidades de gran capacidad para los itinerarios con más viajeros, como se escenificó a mediados de abril cuando Movilidad probó un autobús articulado eléctrico de 18 metros con capacidad para entre 120 y 125 pasajeros que circuló sin usuarios por los recorridos de las líneas K1, K2, B y D, algunos de los trayectos con mayor afluencia de la red y que conectan zonas como Carrús, Toscar, Altabix, El Pla-Sector V y el entorno hospitalario.
Entonces se hizo una revisión integral y se analizó cómo se comportaba por las calles para no impactar sobre rotondas, bordillos, accesos al hospital y calles estrechas. El propio edil de Espacios Públicos, Claudio Guilabert, reconoció tiempo después que este tipo de autobús no terminaba de encajar en el trazado urbano, ya que su implantación obligaría a adaptar paradas, que deberían pasar de 12 a 18 metros, además de requerir formación específica para los conductores y una organización adecuada de la carga eléctrica.
Prórroga
El diseño de la red coincide con un calendario administrativo ajustado. La actual concesión del autobús urbano, vigente desde 2005, finalizará el próximo 31 de diciembre después de haber sido prorrogada por primera vez hace más de una década, en 2013, por otros siete años mediante un acuerdo que incluía una reducción temporal de la aportación municipal y el compromiso de introducir mejoras en líneas y marquesinas.
Hasta la fecha el servicio de las pedanías del Camp d’Elx funciona, por su parte, mediante un contrato de emergencia formalizado el 26 de diciembre de 2024 y con una duración máxima de dos años. Su vencimiento se producirá, por tanto, el próximo 26 de diciembre, apenas cinco días antes que el contrato del casco urbano.
Todo apunta a que el concesionario tendrá que continuar prestando el servicio mientras se completa la nueva licitación. El propio Ejecutivo local ha manifestado este tiempo que es obligación de la empresa mantenerlo hasta la entrada en vigor del siguiente contrato. El Ayuntamiento publicó a principios de año el anuncio previo de la futura concesión para cumplir las exigencias de la legislación europea aplicables a los contratos de esta envergadura. Sin embargo, el expediente se encuentra en una fase inicial, al menos hasta hace días.
Asistencia técnica
La junta de gobierno propuso hace un mes a la unión temporal formada por CPS Infraestructuras, Movilidad y Medio Ambiente e Ingeniería y Estudios Mediterráneo como adjudicataria de la asistencia técnica. Aunque el expediente se activó en el pasado enero, no fue hasta el pasado 18 de junio cuando se llevó a la sesión la clasificación de ofertas, dentro de un proceso con un presupuesto base de licitación cercano a los de 200.000 euros, un procedimiento clave para redactar el proyecto de prestación del servicio y su estudio de viabilidad.
Los pliegos conceden cinco meses para ejecutar ese trabajo desde la formalización de la adjudicación, aunque tendrá que desarrollarse después la propia licitación y resolverse alegaciones, lo que hace difícil pensar que la nueva concesión esté en funcionamiento antes de que venzan los contratos actuales.
Al respecto, Guilabert ya admitió durante las pruebas del articulado que la puesta en marcha se algunos vehículos podría desplazarse a los primeros meses de 2028. Mientras se resuelve ese proceso, los ensayos servirán para decidir qué flota necesita Elche: grandes autobuses para las líneas más saturadas y pequeños vehículos eléctricos para que el transporte público pueda llegar, por primera vez, a algunos de los caminos y núcleos rurales del norte.
La futura concesión se elevaría a los 400,4 millones de euros, mientras que el plan anual de contratación municipal recogió un presupuesto base de licitación de 295,8 millones. La duración planteada es de diez años, con la posibilidad de ampliarla durante otros cinco.
Solapes
Además de definir el papel de los microbuses y los articulados, los estudios deberán revisar los solapes entre líneas y servicios, estudiar los cambios experimentados por la población y la trama urbana y proponer una red más racional, sostenible y adaptada a la demanda. Los pliegos incluyen encuestas sobre los orígenes, destinos e itinerarios de los usuarios, entrevistas con operadores y representantes vecinales y un análisis de otros servicios, como el taxi compartido y el tren turístico.
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