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Educación

Un estudio del CEU de Elche revela que más de la mitad de los docentes respalda el uso de móviles en el aula pero con supervisión

La investigación llevada a cabo por Ana Isabel Sánchez, Mónica Belda y Marta Ruiz sitúa a estos dispositivos como una herramienta educativa eficaz, pero también advierte de que pueden generar distracciones

Una de las dos sedes del CEU en Elche

Una de las dos sedes del CEU en Elche / Matías Segarra

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María Trigueros

María Trigueros

Elche

Un estudio realizado por las investigadoras Ana Isabel Sánchez Pérez, Mónica Belda Torrijos y Marta Ruiz Revert, de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Elche, muestra los sentimientos encontrados que genera el uso del teléfono móvil como herramienta educativa. Por un lado, el trabajo apunta que los teléfonos móviles y las tabletas pueden favorecer la motivación y la participación del alumnado de Secundaria cuando se utilizan de forma puntual, bajo supervisión y para desarrollar actividades educativas concretas. Hasta el punto de que el 53,3 % de los docentes entrevistados apoya esta vía. Sin embargo, el profesorado rechaza mayoritariamente su uso continuado durante toda la jornada escolar por las dificultades para controlar su utilización y el riesgo de que se conviertan en una fuente permanente de distracción.

Profesorado

Esta investigación, a través de las respuestas obtenidas de 45 docentes tanto de centros públicos y privados como de concertados de la provincia de Alicante que imparten asignaturas de Ciencias, Lengua, Tecnología, Educación Física y Humanidades, trata de analizar los beneficios, limitaciones y percepciones del profesorado sobre la incorporación de los dispositivos móviles como recursos didácticos en las aulas.

Predisposición

Los resultados muestran una clara tendencia por parte de los docentes hacia las tecnologías educativas. El 55,6% de los entrevistados había realizado cursos de formación en Tecnologías de la Información y la Comunicación, mientras que otro 31,1% afirmaba continuar formándose de manera constante.

Seguridad

Esta preparación se refleja también en su percepción de seguridad: el 77,8% asegura sentirse cómodo utilizando herramientas digitales frente al alumnado. Ninguno de los docentes encuestados declaró sentirse completamente inseguro, aunque un 22,2% reconoció ciertas dudas en su manejo.

Usos

Esta muestra, ya publicada en la revista científica Praxis Educativa, también revela datos sobre el uso de estas herramientas ejercido por el profesorado. El 77,8% de los participantes declara haber utilizado estas tecnologías para apoyar sus explicaciones mediante vídeos o presentaciones. Por su parte, el 73,3% las emplea para crear materiales didácticos, mientras que el 46,7% permite que el alumnado trabaje con ellas.

Los usos más habituales se concentran en la búsqueda de información en internet, permitida por el 80% de los docentes, y en la realización de actividades mediante programas educativos como Kahoot, citada por el 68,9%.

Primer día sin móviles en institutos y colegios.

Primer día sin móviles en institutos y colegios en imagen de archivo. / GERMÁN CABALLERO

Carencias digitales

El principal problema que señalan no es la competencia digital del profesorado sino más bien del alumnado. El 62,2% de los docentes considera que sus estudiantes no poseen las habilidades necesarias para utilizar esas tecnologías mediante un uso responsable.

Las investigadoras resaltan que "saber manejar aplicaciones o utilizar un teléfono no implica necesariamente disponer de capacidad para buscar y evaluar información, proteger la privacidad, crear contenidos académicos o emplear las herramientas digitales de manera crítica y responsable”.

Desigualdad

Junto a esta falta de habilidades, se suma la desigualdad por parte del alumnado a la hora de acceder a los recursos. El 53,3% de los profesores sostiene que no todos los estudiantes disponen de las herramientas necesarias, mientras que el 37,8% señala que el propio centro educativo carece de ellas.

Distracción

Las autoras de este trabajo reconocen que la integración de estas herramientas digitales al área educativa puede suponer una distracción para los jóvenes: “La investigación confirma que los móviles pueden despertar el interés del alumnado y favorecer su implicación en determinadas actividades. No obstante, este efecto motivador convive con el riesgo de evasión, falta de atención y utilización recreativa de los dispositivos”, argumentan.

Pizarra tradicional

A través de esta investigación se observa que, aunque el profesorado se muestra favorable ante el empleo de estas herramientas como apoyo, los datos reflejan que su integración continúa siendo limitada, pues las impulsoras reconocen que “la pizarra tradicional continúa siendo el recurso más utilizado, mientras que los dispositivos móviles se reservan principalmente para momentos o actividades específicas”.

Varios niños utilizan sus teléfonos móviles.

Varios niños utilizan sus teléfonos móviles en imagen de archivo. / SHUTTERSTOCK

Implantación

En las respuestas abiertas del estudio, la mayoría del profesorado no está a favor de que el teléfono móvil se integre de manera permanente en Secundaria. No obstante, una parte minoritaria sí contempla su utilización bajo condiciones específicas, como la instalación de aplicaciones con restricciones, la limitación del acceso a internet o el establecimiento de normas.

Efecto secundario

El estudio también recoge la preocupación del 60% de los docentes por los posibles efectos de estos dispositivos sobre la escritura manual y la ortografía, mientras que el 40% restante considera que pueden ofrecer nuevas vías para trabajar la competencia escrita y desarrollar nuevas metodologías.

Tabletas y ordenadores

“El profesorado acepta mejor las tabletas y los ordenadores que los teléfonos móviles, al considerar que pueden controlarse con mayor facilidad y se encuentran más claramente asociados a tareas académicas. En cualquier caso, el dispositivo no debe sustituir automáticamente al libro, la pizarra o la explicación del docente, sino incorporarse cuando aporte una ventaja real al proceso de aprendizaje”, argumentan las investigadoras.

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