La "isla" olvidada de la avenida de la Libertad de Elche pierde bancos y recibirá al TRAM
El bipartito reforma el inicio del bulevar al que no se podía acceder ni se podrá por falta de paso de peatones entre críticas de los diseñadores de la obra original

Zona ajardinada de la avenida de la Libertad levantada por obras, en una imagen reciente / Áxel Álvarez
La punta de lanza de la que fue una de las grandes apuestas en Elche del alcalde socialista Ramón Pastor cambiará su imagen cuatro décadas después. El bipartito de PP y Vox convertirá el tramo que arranca el bulevar de la avenida de la Libertad, acotado por el puente del Ferrocarril y el barrio de Porfirio Pascual, en un espacio ajardinado sin los tradicionales bancos y que servirá para recibir la llegada del TRAM cuando finalmente haya financiación para ejecutar el prometido proyecto del Consell.
Este espacio sobre el que se está actuando desde hace semanas tiene una configuración singular. Nació como la primera pieza del paseo central y se terminó convirtiendo hace ahora más de veinte años en una auténtica isla cuando se suprimió el paso de peatones, bloqueando cualquier tipo de comunicación segura por el resto del corredor.

Estado que presenta la parte inicial del bulevar donde no hay paso de peatones / Áxel Álvarez
La única forma de cruzar, al menos hasta hace días antes de que se metiera la maquinaria, era invadiendo la calzada y con mil ojos para no ser atropellado. Desde el seno del Ejecutivo local reconocen que este punto se había terminado deprimiendo, por las dificultades para llegar a él, y que se estaba convirtiendo en un foco de actos vandálicos y en abrigo para personas que consumían drogas y querían estar ciertamente alejadas de la gente.
Zona ajardinada
Ahora bien, lejos de recuperar el paso regulado para peatones, el giro municipal es que el lugar solo sea una zona ajardinada, de ahí que después de levantar todo el pavimento se hayan suprimido la quincena de bancos revestidos con cerámica verde, muy reconocibles en la ciudad, sin visos de que vuelva el mobiliario para reducir el paso.
El equipo de gobierno justifica la necesidad de la obra por el deterioro del espacio asegurando que las aceras estaban levantadas, el suelo presentaba desniveles y los asientos públicos tenían daños ocasionados por el paso del tiempo con partes del forjado a la vista y revestimientos cerámicos rotos, según expone el edil de Espacios Públicos, Claudio Guilabert.
Sin presupuesto
No ha trascendido el valor de las obras ni el plazo de ejecución, ni tampoco más detalles sobre cómo se preparará este entorno para la implementación del TRAM, infraestructura que no se espera a corto plazo porque para este 2026 sólo hay consignado en los presupuestos autonómicos 100.000 euros de los más de 3 millones en la planificación inicial.
Lo último que se sabe, y como expuso el alcalde, Pablo Ruz, a finales de mayo, es que el Consistorio había terminado el estudio informativo para definir líneas, tramos, frecuencias, velocidad de los vehículos y la ubicación de las cocheras. No obstante, ese trabajo debe supervisarse por la Generalitat antes de iniciar el complejo procedimiento de consultas, informes y autorizaciones previo a la redacción del proyecto y la licitación de las obras.

Acumulaciones de escombros de hormigón tras la demolición del pavimento en la avenida de la Libertad / Áxel Álvarez
"Han arrasado un trozo"
Mientras el Ayuntamiento se apoya en que la adecuación de la avenida servirá para esa preparación del futuro transporte, la medida no termina de convencer a una parte de los residentes, quienes entienden que el aislamiento del lugar es precisamente una de las causas de su degradación. Más crítico se muestra Gaspar Jaén, uno de los arquitectos ilicitanos que participaron en el diseño de la avenida de la Libertad. «Lo que veo es que han arrasado un trozo», cuestiona el profesional, que teme que se convierta en un precedente para intervenir de forma semejante en otros puntos del extenso vial.
Protección
Y a este respecto lanza la reflexión de que la protección no debe limitarse a los edificios históricos sino alcanzar también jardines, plazas y espacios públicos concebidos como proyectos unitarios, por lo que considera que este es un ataque a una obra representativa del urbanismo de la transición. El origen del bulevar se remonta al anteproyecto aprobado en 1979 aunque la construcción comenzó, con distintas fases y modificaciones, en los primeros años de la década de 1980.
El pequeño sector ahora levantado se terminó, según sus cálculos, entre 1983 y 1984 mientras que fue tres años después cuando se completó el conjunto hacia el cementerio en la rotonda de l’Aljub. La idea inicial contemplaba un paseo central continuo de algo más de 1,5 kilómetros que pudiera recorrerse a pie de un extremo a otro de la avenida. Sin embargo, Jaén asegura que los servicios municipales de tráfico fueron dando protagonismo a la movilidad sobre ruedas y se fue minimizando el paso de traseúntes. «Tenía que haber habido un itinerario por el centro del bulevar de punta a punta, no se pueden dejar partes cerradas, es una inconsciencia», lamenta Jaén.
El arquitecto tampoco acepta que el deterioro sea razón suficiente para eliminar el diseño anterior porque entiende que se podrían haber reparado los materiales para no romper con la memoria urbana.
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