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Sequía

Investigan la muerte de miles de peces en un azarbe de Carrizales en Elche

El propietario de una finca junto a El Hondo achaca la situación a la falta de agua y urge medidas a la Generalitat mientras la comunidad de regantes reclama caudales ecológicos

Peces, entre ellos mújol, carpa y lubina, encontrados en el Azarbe de Dalt.

Peces, entre ellos mújol, carpa y lubina, encontrados en el Azarbe de Dalt. / INFORMACIÓN

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Elche

La falta de agua en uno de los azarbes próximos al parque natural de El Hondo podría estar detrás de la muerte de miles de peces. Es la situación que denuncian propietarios de fincas como la del Pantanet de Santa Fe después de contemplar la escena de los animales acumulados desde hace días junto a su terreno, un problema que relacionan con la mala calidad de los aportes y la escasez de recursos hídricos que presentan las charcas, aunque hasta la fecha no están aclaradas las causas y se está investigando lo ocurrido.

Antonio Serrano, uno de los propietarios en el Azarbe de Dalt, junto al enclave natural, asegura que desde hace una década no ve una situación similar en este entorno. Reconoce que durante todo este tiempo han soportado periodos de calor, pero no hasta este nivel, achacándolo a la escasa cantidad de agua que pasa por este canal de drenaje. Estima que podría haber alrededor de unos 30.000 kilos de pescado "que ahora mismo se están pudriendo", manifesta.

Multitud de peces muertos en el Azarbe de Dalt en Elche

Multitud de peces muertos en el Azarbe de Dalt en Elche / INFORMACIÓN

De igual manera, indica que ha comunicado la problemática a la comunidad de regantes de Carrizales y lo asocia a una situación sobrevenida por las obras hidráulicas que se están realizando en el vecino municipio de Dolores, desde el Azarbe de Cebadas. Desde la Confederación Hidrográfica del Segura trasladan a este diario que se ha enviado a la zona a un agente medioambiental para contemplar la afección y que in situ se ha comprobado que el ámbito de actuación corresponde a la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Desde El Hondo, indican que el problema no guarda relación con el parque y atribuyen la muerte masiva de variedades como carpas, mujol o anguila a las altas temperaturas, unido a otras causas como la falta de oxígeno. José Navarro Pedreño, catedrático del área de Medio Ambiente en la Universidad Miguel Hernández de Elche y presidente de la junta rectora, expone que no se trata de un fenómeno extraño en el sur de Alicante cuando el calor reduce la capacidad del agua y acelera la descomposición de la materia orgánica y de los sobrantes procedentes del riego agrícola.

Indica que este fenómeno puede darse al ralentizarse la corriente por la reducción del caudal, lo que dificulta la aireación y favorece que el agua se caliente aún más. El representante del parque señala que esta situación puede desembocar en hipoxia, una reducción drástica del oxígeno disuelto, o incluso en anoxia, cuando el oxígeno desaparece por completo. Además, las altas temperaturas aumentan el metabolismo y la respiración de peces y microorganismos, de modo que los animales necesitan más oxígeno precisamente cuando hay menos disponible, lo que puede terminar provocando su asfixia.

Falta de circulación

Un argumento que comparte Fernando Antón, presidente de la Comunidad de Regantes de Carrizales, donde se enclava este azarbe. Prefieren no apuntar a a una razón concreta para explicar la mortandad, y, de hecho, por eso se están realizando comprobaciones para esclarecer el origen del episodio.

En un primer momento se contactó con el guarda del río para iniciar las investigaciones y despejar dudas sobre si se trata exclusivamente de un caso de sequía o de vertidos ilegales, teniendo en cuenta que sobre esto último hay precedentes como el de la primavera de 2024, cuando el Consell también investigaba el envenenamiento y muerte de cientos de peces en una finca de El Hondo. En su día aquella propiedad afectada apuntaba a un caso intencionado y certificaba niveles diez veces superiores de un plaguicida en un canal donde se practica pesca deportiva

Antón expone que una de las hipótesis de la reducción del caudal podría deberse a actuaciones financiadas por la Diputación Provincial de Alicante que se están ejecutando sobre la infraestructura que transporta agua desde Dolores hasta esta zona de Carrizales, o que podría haber reducido temoralmente el aporte hídrico a este punto.

Motivos

Es precisamente lo que temen los propios afectados, que siguen sin tener una explicación clara sobre la escasez de agua proveniente del citado azarbe. Aún sin tener la certeza, exponen que se han sucedido una suma de coincidencias que han terminado provocando estos hechos, por lo que insisten en que el déficit, y la posterior muerte de los ejemplares, se podría deber a las citadas obras, que creen que se han realizado en unas fechas inoportunas por el calor y la falta de aportes.

También sospechan que El Hondo quiere desaguar una charca y la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural no ha dado todavía el permiso, siempre según la versión de esta parte. Trasladan que el no tener las autorizaciones pertinentes ha desembocado en que el agua no pueda renovarse, y, por tanto, aliviar este tipo de circunstancias, explica Antonio Serrano.

La mala calidad del agua y su escasez han provocado la acumulación de peecs muertos en la Partida de Carrizales.

La mala calidad del agua y su escasez han provocado la acumulación de peecs muertos en la Partida de Carrizales. / INFORMACIÓN

Denuncias

"Ahora mismo han pasado tres días, pero si muere toda la zona porque seguimos sin tener agua, no podrá sobrevivir la fauna que hay allí" , lamenta este propietario, que insiste en la necesidad de que llegue más agua y de mejor calidad para prevenir que se repita este capítulo en una zona donde se desagua El Hondo y donde, precisamente, el río Vinalopó finaliza su recorrido antes de llegar a Santa Pola.

Caudales ecológicos

Desde la comunidad de Carrizales reconocen que no es la primera vez que se suceden estas imágenes y recuerdan que durante años han reclamado la implantación de caudales ecológicos en la red de azarbes de Carrizales para que se garantice un aporte mínimo de agua durante todo el año, especialmente en esta tenporada, con tal de preservar el equilibrio ambiental de una zona húmeda de alto valor ecológico.

En este sentido, lamentan desde Carrizales que la gestión de estos canales se encuentre en una situación compleja al tratarse de infraestructuras de titularidad privada, pero con una función pública, alimentadas por recursos procedentes tanto del Júcar como del Segura. "Estamos en una especie de tierra de nadie. No es un río y la Confederación tiene un margen de actuación limitado, por lo que resulta complicado actuar de forma preventiva", resume Antón.

Ubicación

Según explica el propietario de la finca, este suceso tiene lugar en las charcas que lindan con las Salinas de Santa Pola, pero en el territorio de donde sale el reconocido melón ilicitano. Puntos que, además, operan como cotos de caza y de pesca dentro de El Hondo. Desde la propiedad afectada recuerdan que estas pozas se alimentan de las acequias que comienzan su ruta partiendo de este paraje y pasan por el término municipal ilicitano hasta finalizar su recorrido en la villa marinera.

Problemática

La problemática viene porque esta cruda escena de multitud de animales muertos que podría responder a una especial escasez de agua impide a los propietarios de las charcas renovar los recursos, de manera que el oxígeno deja de existir en ellas, lo que lleva a que los peces, que se contabilizan por miles, dejan también de ser la cosecha anual para quienes están al frente de estas fincas.

Miles de peces se pudren en la Partida de Carrizales.

Miles de peces se pudren en la Partida de Carrizales. / INFORMACIÓN

Afectados

El propietario de esta finca privada sostiene que los cultivadores y las personas que trabajan en la pesca de esas charcas son los principales afectados, ya que no pueden renovar el agua, lo que conlleva a la muerte de toda la fauna.

Preocupación

Por el momento, no se han registrado afecciones en las viviendas. No obstante, existe la preocupación de que, en caso de que esto se prolongue en el tiempo, la situación termine empeorando las condiciones de vida de los vecinos y vecinas. Hay que tener en cuenta que esta parte afectada del azarbe se encuentra a escasamente 600 metros de edificaciones.

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