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VERANO

La playa virgen y casi salvaje para desconectar del mundo en Alicante: un paraíso para relajarte

Este rincón del Mediterráneo combina arena fina, dunas, pinar y Bandera Azul en un entorno tranquilo

La playa virgen y casi salvaje para desconectar del mundo en Alicante: un paraíso para relajarte

José Manuel López / Francisco Calabuig

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LA MARINA

No todas las playas de Alicante viven el verano de la misma manera. Mientras algunos arenales se llenan de sombrillas, música, paseos marítimos y terrazas, otros rincones conservan una calma mucho más difícil de encontrar en plena temporada alta. Son playas para quienes buscan espacio, horizonte, naturaleza y una sensación de desconexión que no siempre es fácil en una provincia tan turística como Alicante.

Ese tipo de playas tienen un encanto especial porque permiten disfrutar del Mediterráneo sin prisas. No hace falta renunciar a la comodidad, pero sí cambiar el ritmo: caminar por la arena, escuchar el viento entre las dunas, bañarse en aguas tranquilas y sentir que el paisaje todavía mantiene parte de su esencia original. En el término municipal de Elche, muy cerca de La Marina y del límite con Guardamar del Segura, hay una playa que encaja perfectamente con esa idea: Les Pesqueres-El Rebollo.

Les Pesqueres-El Rebollo

La playa Les Pesqueres-El Rebollo se sitúa entre La Marina y la desembocadura del río Segura, en un tramo litoral donde la costa se abre en un arenal amplio, natural y poco masificado. Se trata de una playa semi-natural con escasa intervención humana, ideal para disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza, y destaca que pertenece a la Red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario por su riqueza ecológica. Además, sus dunas están declaradas Microreserva por la biodiversidad de flora y fauna que conservan.

Su aspecto es uno de sus grandes atractivos. Les Pesqueres-El Rebollo combina arena fina y dorada, dunas, pinar y un ambiente mucho más sereno que el de otras playas urbanas. Tiene una longitud de 1.360 metros y una anchura media de unos 60 metros, lo que permite encontrar espacio incluso en verano. A diferencia de las playas encajadas entre edificios, aquí el paisaje se siente más abierto y natural, con una transición muy clara entre el mar, la arena y la vegetación dunar.

Dunas

Esa vegetación es parte esencial de su identidad. En el entorno aparecen dunas fijas cubiertas por pinos carrascos y piñoneros, junto a plantas adaptadas al litoral como el cardo marino, la grama marina o el barrón. También es zona de interés para aves costeras y fauna asociada a estos ecosistemas, lo que convierte la playa en algo más que un lugar para tomar el sol. Es un espacio de valor ambiental donde el baño y el ocio deben convivir con la protección del territorio. Por eso conviene no salirse de los accesos habilitados, no pisar las dunas y respetar siempre la señalización.

Playa salvaje

Aunque mantiene ese aire virgen y casi salvaje, no es una playa sin servicios. Se trata de un lugar elegido tanto por visitantes como por vecinos para pasar un día en familia y destaca porque cuenta con parking, restaurantes, camping, lavapiés y servicio de alquiler de hamacas. También dispone de servicios asociados a la temporada de baño, vigilancia y zonas habilitadas, lo que la convierte en una opción cómoda para quienes quieren naturaleza, pero sin renunciar del todo a cierta infraestructura. Además, ha sido reconocida con Bandera Azul, distintivo vinculado a calidad de aguas, servicios y gestión ambiental; en 2026 figura entre las cinco playas ilicitanas con este reconocimiento junto a Arenales del Sol, El Carabassí, El Altet y La Marina.

Desconexión

Les Pesqueres-El Rebollo es también una playa pensada para quienes quieren un día sencillo: baño, paseo, lectura, descanso y mar. Sus aguas suelen ser tranquilas y su amplitud permite disfrutarla en familia, con niños o con adultos, sin la sensación de agobio de otros puntos más concurridos. En la zona también se pueden practicar deportes náuticos en espacios habilitados, siempre atendiendo a las condiciones del mar y a la normativa de cada temporada. Para quienes prefieren caminar, el arenal continúa de forma natural hacia el sistema dunar de Guardamar, uno de los grandes paisajes costeros del sur de Alicante.

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