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Un estudio en el que participa la UMH de Elche desmonta el gran mito de la carroña: es mucho más valiosa de lo que parece

Investigadores proponen reconocer el impacto ambiental de estos restos animales como una disciplina científica diferenciada

La hienas son unos de los principales animales carroñeros

La hienas son unos de los principales animales carroñeros / Pixabay

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Películas del Universo Disney como El Rey León siempre han representado a las aves carroñeras o a las hienas como alimañas antagonistas que dejaban en los huesos a animales muertos en entornos ombríos o desérticos, pero poco se habla del impacto ambiental que tienen estos restos en el medioambiente. Para desmontar la idea que la carroña es un elemento marginal dentro de la naturaleza, la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha participado en un estudio internacional que demuestra todo lo contrario, hasta el punto que desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas.

El trabajo, publicado en la revista científica Biological Reviews y liderado por la Universidad de Granada (UGR), reúne a 39 investigadores de instituciones científicas de once países. Por parte de la institución académica ilicitana, han participado los investigadores del Área de Ecología Juan Manuel Pérez García y José Antonio Sánchez Zapata, junto con la investigadora posdoctoral Lara Naves.

Buitres comiéndose un cadáver en una imagen captada por los investigadores

Buitres comiéndose un cadáver en una imagen captada por los investigadores / INFORMACIÓN

Ecología

La revisión sintetiza más de dos décadas de avances en la denominada ecología de la carroña, un campo de investigación que analiza el papel que desempeñan los cadáveres animales en la naturaleza y que, según los autores, está cambiando la forma de entender el funcionamiento de los ecosistemas.

El profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Granada e investigador del estudio, Marcos Moleón, explica que estos restos animales generan puntos de concentración de nutrientes, organismos e interacciones biológicas que influyen fuertemente en la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres y acuáticos.

Más que alimento

Los investigadores destacan que tradicionalmente la carroña se había considerado un recurso secundario consumido únicamente por especies como buitres o hienas. Sin embargo, los estudios desarrollados en los últimos años demuestran que su influencia es mucho mayor. Según recoge la revisión científica, la carroña favorece formas de cooperación entre especies que compiten por este recurso, influye en las poblaciones de herbívoros y contribuye a mantener la estabilidad de los ecosistemas. Además, establece conexiones con redes ecológicas aparentemente alejadas, como las de la polinización, mediante relaciones que van mucho más allá de la simple cadena alimentaria.

Nidos

Y la muerte de unos animales sirve para que otros inicien la suya hasta el punto que estos restos orgánicos también proporcionan materiales para construir nidos, fabricar herramientas u ornamentos, sirven como puntos de información y comunicación entre individuos de una misma especie y ofrecen refugio y soporte a numerosos organismos.

"Estamos descubriendo que muchos procesos ecológicos no pueden comprenderse plenamente si se ignora el papel de la carroña", señala Eneko Arrondo Floristán, investigador de la Universidad de Granada y coordinador del estudio junto a Marcos Moleón. Los científicos añaden que durante décadas la investigación se ha centrado en la faceta depredadora de los carnívoros, cuando reconocer también su comportamiento carroñero tiene importantes implicaciones ecológicas.

Beneficios

Los autores subrayan que las aplicaciones de este conocimiento van mucho más allá de la ecología. En ciencias forenses, comprender los procesos de descomposición permite estimar con mayor precisión el tiempo transcurrido desde una muerte. En epidemiología, conocer cómo diferentes especies utilizan los cadáveres ayuda a entender el papel que desempeñan los carroñeros para reducir la propagación de enfermedades. Asimismo, algunas especies carroñeras actúan como auténticos indicadores de la contaminación ambiental.

Yacimientos

Por otra parte, la investigación también abre nuevas vías para interpretar yacimientos arqueológicos y fósiles, comprender la evolución de los animales e incluso replantear algunas hipótesis sobre el consumo de carne por parte de los primeros seres humanos.

Además, los investigadores consideran que este tipo de estudios ofrece nuevas herramientas para mejorar el seguimiento y la conservación de la biodiversidad y aporta una visión más completa de los beneficios que los animales carroñeros han proporcionado históricamente a las sociedades humanas.

Disciplina científica

La principal conclusión del estudio es que esta biomasa animal debe dejar de entenderse como un recurso marginal para ser considerada un componente central de los ecosistemas. Por ello, los investigadores proponen reconocer formalmente la ecología de la carroña como una disciplina científica diferenciada, con un marco conceptual propio que integre todas sus funciones ecológicas y su relación con otras áreas del conocimiento.

Los autores concluyen que el verdadero avance no reside únicamente en haber ampliado el conocimiento sobre la carroña durante los últimos veinte años, sino en comprobar que incorporarla al estudio de la naturaleza permite responder preguntas fundamentales que hasta ahora permanecían incompletamente explicadas. Lejos de ser una simple curiosidad biológica, sostienen, estas fuentes de alimento se perfilan como una pieza esencial para comprender el funcionamiento de los ecosistemas y la conexión entre procesos naturales que tradicionalmente se habían estudiado de forma independiente.

Suelos

Otra investigación reciente en la que también colaboró la UMH concluyó que no todos los cadáveres animales influyen igual en el suelo de los ecosistemas mediterráneos. Aquel trabajo, titulado Dime quién muere y te diré cómo cambia el suelo, fue desarrollado en el Parque Regional de Sierra Espuña (Murcia) y terminó publicado en la revista científica Journal of Animal Ecology. La investigación demuestra que la identidad del animal muerto determina la huella química que dejará en la tierra y, por tanto, su impacto en la fertilidad y en los procesos ecológicos subterráneos.

La UMH de Elche colabora en un estudio que revela el impacto desigual de la carroña en el suelo de los ecosistemas mediterráneos

La UMH de Elche colabora en un estudio que revela el impacto desigual de la carroña en el suelo de los ecosistemas mediterráneos / INFORMACIÓN

El equipo analizó cómo se recicla la materia orgánica en este entorno natural protegido, y, para ello, los científicos monitorizaron durante el estudio un total de 39 carroñas: 20 zorros rojos, que son mesocarnívoros, y 19 arruís, considerados como grandes herbívoros. El seguimiento se realizó mediante cámaras de fototrampeo y análisis de laboratorio, comparando tanto la respuesta de los animales carroñeros como las propiedades del suelo, entre ellas el pH, los nutrientes y la actividad microbiana. Hay otras investigaciones que también sentaron precedentes sobre el valor de estos restos de origen animal.

Por ejemplo, en 2024 trascendió un estudio liderado por investigadores del departamento de Ecología de la Universidad de Alicante (UA) y del área de Ecología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) que revelaba la importancia fundamental de los carroñeros y la carroña en los humedales. El artículo, publicado en Biological Reviews, destacaba que entre los beneficios se hallaban la recirculación y transporte de nutrientes, así como la regulación de la calidad del agua, lo que beneficia a todo el ecosistema, desde el suelo y las plantas hasta aves y mamíferos.

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