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La otra cara de las obras del Mercado Central de Elche: del cierre de un bar al lío con las terrazas

Un negocio baja la persiana tras un año de caída de clientes y otro denuncia el embargo de 1.000 euros por un error con la tasa suspendida durante los trabajos

Una terraza junto a las obras del Mercado Central de Elche este viernes

Una terraza junto a las obras del Mercado Central de Elche este viernes / J.R.Esquinas

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Elche

En innumerables ocasiones el bipartito de PP y Vox ha hablado de las bondades del futuro Mercado Central de Elche como reclamo turístico y revulsivo económico para el centro, pero lo cierto es que para llegar a ese punto hay que pasar por unas obras que llevan ya en marcha un año y tres meses y que, como cualquier actuación urbanística, tiene cierto impacto en la vía pública.

Digamos que la cara menos amable de esta transformación urbana es el impacto que ha tenido para una parte de los negocios más próximos en la Plaza de las Flores pese a que el Ayuntamiento puso medidas como bonificaciones del 80 al 100% para la tasa de terrazas que a la larga han resultado insuficientes en algunos casos.

El caso más extremo podría ser el del restaurante Jutashi Sushi, que cerró sus puertas hace algo más de un mes tras no poder soportar el descenso continuado de la clientela por las dificultades de acceso, la pérdida de terrazas y el polvo y el ruido que tampoco contribuyeron. Su responsable, Tatiana Giraldo, explica que la situación comenz

ó a complicarse cuando, poco antes de la pasada Semana Santa, perdió la terraza situada frente al establecimiento, una época que tradicionalmente concentraba una parte importante de la facturación anual.

Aunque el Ayuntamiento le ofreció una ubicación alternativa a varios metros, asegura que la distancia respecto al local hizo que la solución no resultara efectiva. «La gente se perdía y terminaba sin encontrarnos», por lo que terminó renunciando a un servicio de mesas y sillas en el exterior porque la Administración le estaba cobrando por un uso de la vía pública al que no le estaba sacando partido.

"No hemos podido aguantar"

A partir de ese momento, sostiene que una combinación de factores por las obras con la falta de visibilidad como principal causa le provocó una caída constante de la clientela. «No hemos podido aguantar. Ya prácticamente no se podía trabajar en primera línea con el polvo y el ruido».

La reducción de ingresos obligó primero a recortar la plantilla. El restaurante pasó de contar con cinco trabajadores a quedarse únicamente ella y su pareja al frente del negocio. Sin más remedio decidieron bajar la persiana al considerar inviable continuar asumiendo gastos sin obtener prácticamente nada a cambio, por lo que han dejado en el aire regresar cuando concluyan las obras.

Inversión

Giraldo relata que detrás del cierre existe también una importante inversión personal. Explica que eligieron ese local porque el anterior establecimiento no disponía de terraza y destinaron más de 30.000 euros a las obras de adecuación, insonorización y obtención de la licencia de apertura mediante un préstamo que todavía continúan pagando.

Un negocio a escasos metros de las obras del Mercado Central de Elche el pasado mes de junio

Un negocio a escasos metros de las obras del Mercado Central de Elche el pasado mes de junio / Áxel Álvarez

Durante este último año, además, siguieron abonando el alquiler hasta que alcanzaron un acuerdo con el propietario para reducir temporalmente la renta a la mitad y congelar después el contrato mientras intentan encontrar una salida. La empresaria, en búsqueda de empleo, asegura haberse acogido a la Ley de la Segunda Oportunidad para hacer frente a las deudas acumuladas y ahora trata de traspasar el negocio para recuperar parte de la inversión.

A escasos metros el propietario del Bar Binalub, Manuel Torregrosa, relata otra de las consecuencias que, asegura, le han dejado las obras. En su caso, además de la pérdida de la terraza y la reducción de la actividad, reprueba que se ha visto inmerso en un conflicto con la tasa de ocupación de vía pública que terminó con el embargo de parte de los ingresos de su datáfono. Según expone, el establecimiento disponía de 18 mesas en la terraza situada junto al lateral del antiguo zoco comercial hasta que en abril de 2025, cuando se iniciaron las actuaciones previas sobre el terreno, la valla que la empresa desplegó impidió seguir utilizándola. Según explica, el Ayuntamiento les comunicó que dejarían de cobrar la tasa correspondiente porque el espacio quedaba inutilizado.

SUMA

Sin embargo, el recibo correspondiente al trimestre de abril, mayo y junio continuó su tramitación. «Nos dijeron que devolviéramos el recibo cuando llegara por SUMA porque no nos lo iban a cobrar», explica.

El hostelero cifra la liquidación en alrededor de 1.200 euros, y que le retuvieron buena. Traslada que cuando acudió al departamento municipal de Rentas le explicaron que el expediente pudo verse afectado por el ciberataque sufrido por el Ayuntamiento y que, al haberse tramitado finalmente a través de SUMA, ahora el paso que debía seguir era presentar un escrito en la OMAC para reclamar la devolución, un procedimiento que teme que se prolongue durante meses.

Plantilla

El empresario lamenta que la situación llega en un momento especialmente delicado para el negocio. «Estamos en la situación de tener que decidir entre pagar a los empleados o afrontar ese recibo», afirma. Recuerda que la desaparición de la terraza también le llevó a reestructurar la plantilla y de cuatro trabajadores fijos y empleados de refuerzo pasó a quedarse él solo al frente del establecimiento.

Pese a que es consciente de que el nuevo Mercado contribuirá a revitalizar el centro considera que los negocios más perjudicados apenas han recibido compensaciones durante este tiempo. «Se habló de bonificaciones, pero realmente lo único que hacen es dejar de cobrarte una terraza que ya no tienes», expone.

No obstante, la situación no ha sido idéntica para todos los establecimientos afectados por las obras. Algunos empresarios consultados reconocen que, tras mantener reuniones con representantes municipales, el Ayuntamiento accedió a mantenerles el número de mesas autorizado o a reorganizar la distribución de las terrazas para minimizar el impacto de los trabajos porque estaban ubicados en zonas de menor afección, como expone Ángel Gea, gerente de Damasol.

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