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La librería Séneca de Elche escribe entre lágrimas sus últimas páginas

El 31 de agosto, con motivo de la jubilación de los trabajadores y tras el fallecimiento de su fundador Manuel Pastor, será la despedida definitiva del icónico establecimiento ilicitano tras 58 años en pie

La librería Séneca dice adiós tras 58 años en el centro de Elche

La librería Séneca dice adiós tras 58 años en el centro de Elche / Áxel Álvarez

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María Trigueros

María Trigueros

Elche

Dicen que todas las buenas historias tienen su final. Que las despedidas son dolorosas y que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Quizás esta sea la sensación, con toques amargos y agridulces, que estos días compartan los ilicitanos e ilicitanas tras esta inesperada noticia: La librería Séneca de Elche pone punto y final a un largo capítulo de su vida. Entre estos muros, decorados por inmensas estanterías, guardan el recuerdo miles de lectores, que consideran esta histórica tienda como "su rincón favorito". Después de 58 años vendiendo cantidades incontables de libros, el 31 de agosto será la despedida definitiva de una librería que deja un legado de más de medio siglo. La decisión fue tomada a raíz del fallecimiento del fundador, Manuel Pastor, en septiembre de 2025, según expresaba a INFORMACIÓN su hijo y gestor, José Manuel Pastor. Así pues, añadía que a principios de este año fue cuando decidió junto al resto de familiares que "con él terminaba un ciclo".

José Manuel Pastor, su hermana y contable Ángela Pastor y la dependienta y cuñada, Amparo Pérez

José Manuel Pastor, su hermana y contable Ángela Pastor y la dependienta y cuñada, Amparo Pérez / Áxel Álvarez

Cariño

Este lunes se hizo público en redes, a través de la cuenta oficial de la librería Séneca, el cierre definitivo del local que tendrá lugar en menos de un mes. Durante ese día, los trabajadores allí presentes, José Manuel Pastor, su hermana y contable Ángela Pastor y la dependienta y cuñada, Amparo Pérez, fueron testigos del cariño, la emoción y la tristeza que ha generado el anuncio de esta inesperada noticia entre sus clientes. El tintineo constante de la campanilla al abrirse la puerta o el incesante sonido del teléfono de la tienda cada dos minutos eran el reflejo del cariño de sus lectores más fieles, quienes no querían perder la oportunidad de poder tener una última despedida en condiciones y arropar a sus "amigos" en este momento tan duro.

La dependienta Amparo Pérez, emocionada tras el cierre de la librería Séneca.

La dependienta Amparo Pérez emocionada tras el cierre de la librería Séneca. / AXEL ALVAREZ

Redes sociales

De hecho, los mensajes que se encuentran en las redes sociales, concretamente en la publicación de la librería, muestran a la perfección lo que ha significado una librería como Séneca para la historia de Elche. "Todo un emblema", "mi librería de referencia" o "siempre la recordaremos" son algunos de las decenas de comentarios que ya forman parte del anuncio en Instagram por parte del establecimiento.

Clientes

El cariño de sus clientes por este local es inmenso: "Lo mejor de esta librería es que tiene corazón". Así lo expresaba María José Roldán, una clienta procedente de Madrid que lleva más de 40 años viviendo en Elche. Gracias a su padre, quién también frecuentaba la tienda, descubrió esta librería y pudo retomar el "relevo" familiar, continuando de alguna manera con esta bonita tradición. De hecho, la mujer reconocía que Séneca era su "sitio favorito" y que "mis sábados aquí no los cambiaba por nada".

María José Roldán, una de las clientas "vip" de la librería ilicitana.

María José Roldán, una de las clientas "vip" de la librería ilicitana. / AXEL ALVAREZ

Emoción

La nostalgia se palpaba en el ambiente y la tristeza era, sin duda, la gran protagonista del día. Cada vez que Ángela o Amparo querían expresar con palabras cómo se sentían, las lágrimas recorrían el rostro de ambas, quienes no podían evitar acordarse de todo lo vivido allí dentro. Tantos recuerdos, tantas historias, toda una vida escrita entre cuatro paredes.

La dependienta Amparo, "la cara visible" de la librería, afirmaba que después de 30 años trabajando allí ya no tiene clientes, sino amigos. Asimismo, mencionaba que, tras tantos años trabajando en ese mismo local, ha visto crecer a varias generaciones. De hecho, recordaba que ha conocido a niños, que en aquella época iban al colegio, y que a día de hoy ya están casados.

Inicios

Los comienzos de la librería, según indicaba el gestor, se remontan a 1968 cuando, su padre, un apasionado de la lectura y de los libros, frecuentaba "Atenea", una antigua librería ilicitana. Es así como, tras "el gusanillo" que rondaba en él diariamente, decidió abrir este mítico local sin saber lo que aquello supondría 58 años más tarde. Pastor añadía que su progenitor también adquirió experiencia con el mundo artístico y, de hecho, numerosos pintores se reunieron en la librería Séneca para exponer sus obras el día de su inauguración.

Así pues, la llegada de las nuevas tecnologías y el asentamiento de una era marcada por la digitalización y la inmediatez han dificultado en cierta medida el mantenimiento de este tipo de oficios. El gerente apuntaba que este cambio comenzó cuando las universidades y las autoridades dejaron de comprar libros. Más adelante, una vez apareció Internet, fue cuando poco a poco la demanda se ha ido reduciendo a pequeñas escalas, a pesar de que Pastor aseguraba que fue un proceso progresivo que ha ido "paso a paso" y que "ya se veía venir".

Este descenso llegó en 2008. El hijo señalaba que, a partir de ese mismo año, coincidiendo con el inicio de la crisis española, fue cuando los hábitos de las personas comenzaron a cambiar, sobre todo tras la irrupción de plataformas como Amazon o la demanda de libros por aplicaciones online. Ahí es cuando verdaderamente empezó la decadencia de las librerías en general.

El gerente Jose Manuel Pastor junto a uno de sus clientes este lunes.

El gerente José Manuel Pastor junto a uno de sus clientes este lunes. / Áxel Álvarez

Anécdotas

De hecho, en más de cinco décadas de pura dedicación y esfuerzo con el objetivo de llevar a lo más alto este pequeño negocio familiar, ha dado tiempo a construir numerosas anécdotas que los trabajadores recuerdan con nostalgia. De esta manera, el gerente relataba cómo en ocasiones recibían a clientes que comenzaban su lectura allí mismo y doblaban la página para así poder volver al local y continuar leyendo.

Pastor sostenía que, con el paso de los años será más difícil que este tipo de negocios, dedicados exclusivamente a la venta de libros, consigan mantenerse. No obstante, destacaba que algunos compañeros del sector ya han apostado por la innovación mediante la apertura de locales que combinan la librería con otros servicios como es el caso de algunas cafeterías que ponen a disposición de sus clientes pequeñas estanterías para su posible lectura.

Desaparición

En cuanto al miedo por la desaparición definitiva de los libros, tal y como manifestaba Amparo Pérez, confía en que de alguna manera se mantengan, como ha ocurrido con los quioscos. Sin embargo, también recalcaba que actualmente la compra impulsiva de las personas a través de aplicaciones y páginas webs dificulta en gran medida el progreso y el mantenimiento de este tipo de negocios.

El final de una era

Por otro lado, la otra hija del fundador, Ángela, manifestaba que lleva toda su vida trabajando allí y que se presenta como "la cara escondida" del local ya que empezó trabajando para la tienda juvenil "Séneca Jove" pero, más tarde, pasó a ser la encargada de la contabilidad. Este ciclo ha llegado a su fin y, con él, una librería con olor a tradición, historia y cariño cierra las puertas de un negocio familiar que, por su valor sentimental, permanecerá para siempre en la mente de todos los ilicitanos e ilicitanas.

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