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FESTES D'ELX

Las mujeres ganan terreno en el Alardo de Moros y Cristianos de Elche y ya representan la mitad de los arcabuceros

La presencia femenina supera a la masculina dentro de la asociación con un 60 % de festeras

Así ha sido el Alardo de los Moros y Cristianos de Elche

Así ha sido el Alardo de los Moros y Cristianos de Elche / Áxel Álvarez

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María González

María González

Elche

Como cada 9 de agosto y, como no podía ser de otra manera, Elche despertaba con el estruendo de los cañonazos de la asociación de Moros y Cristianos. No era motivo de susto, aunque más de uno que no conocía esta tradición sí que se llevó alguna que otra sorpresa. Principalmente turistas y visitantes quedaron sorprendidos ante las nubes de humo y el estruendo de las armas, especialmente a su paso por las últimas calles del recorrido, donde se concentraba una mayor afluencia de personas. Así, el centro histórico se impregnó de los impactantes lanzamientos de los festeros y festeras de las diferentes comparsas integradas en la organización, que no quisieron dejar pasar uno de los momentos que, junto a las embajadas mora y cristiana, configuran una de las estampas más reconocibles de este tercer día de fiestas. Concretamente, fueron 85 los hombres y mujeres que lanzaron pólvora al cielo e hicieron retumbar el suelo ilicitano, estas últimas representando el 50% de los festeros presentes en el acto y que ya superan a la presencia masculina dentro de la asociación. Así, con los arcabuces en mano y los ropajes dispuestos, la comitiva se lanzó a las calles para comenzar un espectáculo marcado por el ruido y el humo.

Ruido

Eso sí, un espectáculo en el que, si los vecinos del centro pretendían continuar durmiendo, desde las 9 horas, cuando salieron de la avenida Juan Carlos I, hasta cerca de las 10 horas, cuando llegaron al Palacio de Altamira, iban a tenerlo complicado. Durante ese tiempo, el sonido de los disparos acompañó a la comitiva a lo largo de un recorrido que comprendió, como es habitual, espacios como Puente Ortices, Capitá Lagier, Passeig de les Eres de Santa Llúcia, Carrer Portell de Granyana, así como la Plaça del Parque y Diagonal del Palau.

Por ello, muchos espectadores optaron por el uso de tapones al paso de los 85 kilos de pólvora que se lanzaron durante el recorrido. Una cantidad que volvió a llenar de estruendo las calles del centro histórico mientras los festeros avanzaban por los distintos puntos del itinerario hasta alcanzar el Palacio de Altamira.

Festeros

Y es que, aunque este año el Alardo contó con un número menor de festeros que el pasado, en el que se llegaron a reunir hasta 108, el presidente de la asociación, Julián Fernández, asegura que, aun así, la tendencia es regular. "Prácticamente vamos con la misma tendencia que todos los años, es decir, unos se animan más o menos, pero siempre estamos cerca de los cien festeros", contaba a este diario.

De esta manera, los 85 participantes de esta edición volvieron a poner en escena la tradicional arcabucería, recreando la batalla entre las huestes moras y las escuadras cristianas. Un acto que, pese a pillar de imprevisto a algunos turistas, especialmente en las últimas calles del recorrido, donde había una mayor presencia de visitantes, llevó a cabo su cometido con éxito y sin ninguna incidencia, algo que se recalcaba desde la propia asociación.

Más presencia femenina

El éxito también se tradujo en la forma en la que la presencia femenina ha aumentado en los últimos años. "Hace alrededor de quince años desde que se incorporaron las mujeres al Alardo", cuenta el presidente de la entidad, quien recalca, además, que dentro de la asociación ya ocupan un 60 % de los festeros sobre el 40 % de hombres de alta, "algo que se refleja en cualquier evento, por supuesto", añadía Fernández. No obstante, señala que, la presencia en el Alardo, aunque es equitativa, siempre suele ser menor que en el resto de eventos porque "en general, hay cierto miedo a disparar", refiriéndose tanto a los arcabuceros hombres como mujeres.

El aumento generalizado de la participación de mujeres en las fiestas lo relaciona inevitablemente con "el cambio de chip que se produjo cuando salió la primera capitanía femenina en 1999", explica. Algo con lo que, según el propio presidente de la asociación, se dio un gran avance, ya que "en ese momento la gente fue verdaderamete consciente de que la mujer puede participar en todos los actos igual que un hombre", señala.

Una tradición

De esta manera, el famoso Alardo ilicitano volvió a recorrer las calles, una vez más, manteniendo una de las imágenes más características de esta jornada de las fiestas. El humo de la pólvora y el estruendo de los arcabuces acompañaron a la comitiva hasta su llegada al Palacio de Altamira.

Un acto que dejó de celebrarse en 2020 con motivo de la pandemia, pero que en 2022 volvió a celebrarse con el mismo número de kilos de pólvora y festeros que este año. Desde entonces, el Alardo ha vuelto a formar parte de la programación y, un 9 de agosto más, los arcabuces regresaron a las calles del centro histórico ilicitano.

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