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Formar médicos sin olvidar a la persona enferma: La CEU UCH apuesta por un humanismo médico en su nuevo grado

El CEU inicia en Elche su Grado en Medicina con una propuesta que combina exigencia científica, acompañamiento cercano y una visión humanista de la práctica médica

Higinio Martín, rector de la CEU UCH, presidió el primer claustro de profesores del Grado en Medicina de la Universidad.

Higinio Martín, rector de la CEU UCH, presidió el primer claustro de profesores del Grado en Medicina de la Universidad. / INFORMACIÓN

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La Medicina ha empezado en Elche con una pregunta de fondo: qué tipo de médicos necesita formar hoy una universidad. No solo cuántos conocimientos deben adquirir, ni cuántas prácticas deben superar, sino cómo deben aprender a mirar al paciente, a relacionarse con sus profesores y a entender una profesión en la que cada decisión tiene consecuencias sobre la vida de otras personas.

Ese fue el mensaje que sobrevoló el primer claustro de profesores del Grado en Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche, celebrado este lunes 21 de septiembre en el edificio Capitolio, coincidiendo con el inicio de las clases de la nueva titulación. El encuentro, presidido por el rector Higinio Marín, reunió al profesorado del grado junto al vicerrector del campus ilicitano, Álvaro Antón, y el vicedecano de Medicina en Elche, Manuel Sureda.

La sesión sirvió para situar el comienzo de Medicina en Elche dentro de un proyecto académico que no quiere limitarse a incorporar una nueva titulación al campus. La Generalitat Valenciana autorizó la apertura del grupo mediante una modificación de la memoria del Grado en Medicina que la CEU UCH ya imparte en Valencia y Castellón. En Elche, la llegada de esta titulación completa el área de Ciencias de la Salud, donde la Universidad ya cuenta con Enfermería, Fisioterapia, Odontología y Psicología.

Primer claustro de profesores del Grado en Medicina de la CEU UCH.

Primer claustro de profesores del Grado en Medicina de la CEU UCH. / INFORMACIÓN

Exigencia con acompañamiento

Higinio Marín trasladó al claustro una idea central: en Medicina, la exigencia académica solo tiene sentido si va acompañada de una presencia real del profesorado. El rector insistió en que los docentes no son simples transmisores de contenido ni “dispensadores de conocimiento”, sino responsables de crear las condiciones para que el estudiante aprenda, pregunte, se equivoque, corrija y avance con criterio.

Esa exigencia, planteó, implica también autoexigencia del propio profesorado. No se trata únicamente de pedir mucho a los alumnos, sino de sostener esa demanda con acompañamiento, iniciativas docentes, calidad material y compromiso profesional. En una carrera como Medicina, donde el aprendizaje irá derivando hacia decisiones clínicas, esa relación entre profesor y estudiante adquiere una dimensión especialmente relevante.

El modelo elegido para Elche se apoya en un grupo reducido, concebido para favorecer el seguimiento personal, la participación en clase, las tutorías, los seminarios, las prácticas de laboratorio y las actividades de simulación. La Universidad quiere que el estudiante no avance de forma anónima, sino dentro de una relación académica continuada con sus profesores desde los primeros cursos.

Una comunidad académica viva

El claustro permitió también poner sobre la mesa otra de las ideas fuerza de Marín: no hay facultad sin vida académica. Para el rector, la universidad debe ser una comunidad viva de profesores, un espacio donde los docentes comparten lo que hacen, se estimulan intelectualmente y construyen una cultura común. En ese sentido, invitó al profesorado de Medicina a mantener una dinámica de seminarios científicos mensuales que dé continuidad al trabajo conjunto.

La afirmación tiene especial peso en un grado que empieza por primera vez en Elche. Crear Medicina no significa únicamente abrir aulas, preparar horarios o asignar profesores. Significa construir una comunidad académica capaz de pensar junta cómo se forma a un futuro médico. Y esa vida universitaria, en el planteamiento del CEU, no se improvisa: se cultiva desde el primer claustro.

Durante el primer curso, las clases se desarrollarán en las sedes de Capitolio y Reyes Católicos, integradas en el campus urbano que la Universidad mantiene en el centro de Elche. A estos espacios se sumará progresivamente un Centro Avanzado de Simulación, pensado para recrear situaciones clínicas en entornos controlados. Allí, los alumnos podrán entrenar procedimientos, comunicación con pacientes y familiares, razonamiento clínico, toma de decisiones y trabajo en equipo antes de llegar a contextos asistenciales reales.

El rector en la presentación al alumnado del inicio de las clases de Medicina

El rector en la presentación al alumnado del inicio de las clases de Medicina. / INFORMACIÓN

Más allá de la medicina como gestión

Pero el rasgo más diferencial del proyecto aparece en su manera de entender la Medicina. Marín defendió ante el claustro una visión de humanismo médico que no reduzca la profesión a criterios de mercado, gestión, marketing o productividad. Sin negar la importancia de la eficacia ni de la sostenibilidad del sistema, el enfoque plantea que la formación médica debe preservar una pregunta anterior: quién es la persona que padece la enfermedad.

Esa idea conecta con lo que Manuel Sureda ha situado en el centro de la titulación. El vicedecano de Medicina en Elche ha advertido en distintas ocasiones de que la práctica asistencial puede acabar identificando al paciente con su patología. Frente a esa inercia, ha recordado que en una habitación de hospital no hay “una neumonía, un páncreas o una vejiga”, sino un ser humano que está padeciendo una enfermedad.

Por eso, el plan de estudios combinará las materias científicas y clínicas con asignaturas de Antropología, Historia y Doctrina Social de la Iglesia. La intención es que los futuros médicos aprendan a diagnosticar y tratar, pero también a interpretar las circunstancias personales, familiares, sociales y éticas de cada paciente. En otras palabras: que sepan reconocer la enfermedad sin dejar de escuchar a la persona.

Para el vicerrector del campus de Elche, Álvaro Antón, la apertura del grado “constituye un hito de madurez académica y científica para un proyecto universitario que lleva más de tres décadas creciendo junto a Elche”, porque completa el área sanitaria del campus y abre nuevas posibilidades de trabajo conjunto en prevención, promoción de la salud, atención al paciente, investigación y formación práctica.

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