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La cereza de Villena saca músculo con un millón de kilos de producción

Las primeras flores del cerezo tiñen de blanco los parajes locales con un paisaje de gran belleza

Los primeros cerezos en flor de Villena han aparecido en el paraje de El Puerto. Áxel Álvarez

Las flores del cerezo tiñen los parajes de Villena de blanco. Las primeras ya se han dejado ver en el Camino del Puerto. Cuatro kilómetros de un espectáculo visual de gran belleza y con un agradable aroma, que recuerda que los días son más largos y las temperaturas más altas.

A lo largo de la semana, las variedades más tardías también iniciarán la floración. Así, los parajes del Puerto, el Pinar y los Cabezos cobrarán gran espectacularidad y son muchos los ciclistas y caminantes que se deciden, en estas fechas, a pasear entre la fiesta de los cerezos en flor. Estos frutales son los protagonistas de estos paisajes desde la aparición de los primeros brotes hasta la caída de los últimos pétalos. Allí la primavera no es verde, es blanca.

Más de 200 hectáreas y más de un millón de kilos son los resultados de una producción que año a año se consolida en el Alto Vinalopó. La cereza de esta comarca alicantina es cada vez más preciada, tanto en el mercado nacional como en el europeo. Aunque la gran parte de la producción se vende en establecimientos españoles, un tanto por ciento, aunque todavía bajo, se exporta. Por su calibre, por su color rojizo y por su brillo, este fruto cotiza al alza.

La decena de productores de este fruto que pertenecen a la cooperativa Agrícola de Villena prevén una recogida de más de 250.000 kilos, en 2019. Gran parte se distribuye a toda España, a través de Mercadona. Otro de los grandes cosecheros de este fruto es la finca de Villaventin, que producirá más de 300.000 kilos.

La plantación de este frutal se inició en Villena hace unas tres décadas. La incipiente industria agrícola gozó algunos años de un incremento importante en producción y en hectáreas. En la última década ha logrado mantener una producción estable.

La recolección será otro de los momentos más especiales de este cultivo. Comenzará en mayo y la delicadeza del fruto favorece todavía se recoja a mano con sumo cuidado y mucho mimo. El proceso de selección y calibrado de la cereza por su tamaño, así como el posterior envasado, se lleva a cabo de forma instantánea a pie de árbol, lo que reduce la manipulación del producto y agiliza su comercialización.Este año, según comentan los agricultores de Villena, la floración se ha adelantado un poquito y lo mismo ocurrirá con la cosecha.

En Villena, las variedades que se cultivan son más modernas que las de la Montaña de Alicante, que por tradición mantiene la producción más alta de la provincia de Alicante. Hay cerca de una veintena de variedades entre las que destacan Red Pacific, 3.14, Santina o New Star. Además, las parcelas en las que se cultivan son más extensas y llanas.

Las cerezas más tempranas, que son más gordas y menos dulces, son las más rentables. El consumidor espera los primeros frutos, que son escasos y paga un buen precio por ellas. Con la llegada de las variedades de media estación el precio de las cerezas se equilibra, aunque son más sabrosas. Apenas unas semanas después llegarán a los mercados las más tardías, las últimas de la temporada.

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