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La falta de personal y una avería obligan a cerrar la biblioteca de Las 300 en Elda

El Ayuntamiento arreglará el aire acondicionado tras años sin funcionar y redistribuirá las salas para evitar temperaturas de hasta 38 grados en verano

El presidente de la Asociación de Vecinos de Las 300, Juan Pérez, en el centro social polivalente. ÁXEL ÁLVAREZ

La biblioteca y sala infantil del barrio Las 300 de Elda ha colgado el cartel de «cerrada provisionalmente» y lo previsible es que no retome su actividad hasta después de las fiestas de Navidad. Mientras tanto los niños que quieran hacer uso de este servicio o tengan libros en préstamo tendrán que dirigirse a la biblioteca pública municipal Alberto Navarro.

El motivo que ha llevado a la concejalía de Cultura a adoptar esta medida es la necesidad de ajustar la demanda de los usuarios a la plantilla de funcionarios asignados a la red municipal de bibliotecas. En estos momentos hay un trabajador de baja y otros dos se encuentran disfrutando de sus vacaciones. Una situación que ha obligado a la concejala Rosa Vidal a tener que reorganizar el personal que se encarga de prestar servicio en las cuatro bibliotecas de la ciudad. Concretamente en la central de la calle Padre Manjón que permanecerá abierta todos los días laborales de 9 a 21 horas; la situada en la Fundación Paurides que cerrará del 20 de diciembre al 10 de enero; el punto de lectura del Mercado Central que no prestará servicio del 23 de diciembre al 8 de enero y el centro social polivalente de Las 300. Pero en éste último caso el problema es mucho mayor y se remonta al momento de su inauguración, en junio de 2010, a cargo de la exalcaldesa popular Adela Pedrosa.

Una sauna

La decisión de ubicar en la última planta la biblioteca infantil ocasionó problemas desde el principio. Al tratarse de una sala rectangular de techo y paredes completamente acristalados, y sin ninguna ventana al exterior, las temperaturas a partir de mayo se disparan por el efecto lupa llegando a alcanzar los 38 grados en su interior. Un calor insoportable para los niños y los trabajadores del centro. Pero no es lo único. A los tres años de la apertura el aparato de climatización comenzó a funcionar de forma deficiente.

El Ayuntamiento subsanó el problema de forma provisional hasta que el aire acondicionado se averió por completo y desde hace cinco años el sistema no funciona. Así que a partir de mayo, cuando el calor aprieta, la sala se convierte en una sauna.

«Se lo advertimos a la alcaldesa al poco tiempo de abrir el centro. Le dijimos que no era el sitio adecuado, que lo sensato era haber instalado la sala infantil en la planta baja, pero no nos hizo caso y ahora estamos sufriendo las consecuencias de una decisión equivocada», denunciaba ayer el presidente de la asociación de vecinos de Las 300 y Adyacentes, Juan Pérez Jover.

Para buscar una solución el actual equipo de gobierno socialista trabaja en dos líneas. Desde la concejalía de Servicios Públicos ya se está tramitando la contratación de un nuevo servicio de mantenimiento para todos los sistemas de climatización de los edificios públicos. Y por parte de la concejalía de Cultura está en fase de estudio una reorganización de los espacios del centro social de Las 300 que resulte acorde con los usos de cada dependencia.

Quejas vecinales

«En la asociación estamos recibiendo muchas quejas de las familias porque los niños que solían acudir a esta sala -de 3 a 10 años- se tienen que ir ahora a la biblioteca Alberto Navarro, con lo que perdemos un servicio a pesar de que en este barrio es donde se concentra el mayor número de habitantes de la ciudad», añadía el portavoz vecinal recordando que el cierre de la sala también perjudica al taller de entretenimiento infantil de Navidad, que se desarrollará del 23 de diciembre al 3 de enero exceptuando los días 25, 28, 29 y 1. «De momento tenemos a cuarenta niños inscritos pero a la biblioteca desde luego no podemos llevarlos a realizar ninguna actividad porque, al no funcionar el aparato de aire acondicionado, en estas fechas pasarían frío», lamenta por último.

A los vecinos no le desagradan las modernas y luminosas instalaciones del edificio de tres plantas situado entre el parque de Las 300 y la concurrida avenida de Alfonso XIII. Pero sí consideran que no es «funcional». De ahí que soliciten al Ayuntamiento que subsane las deficiencias a los nueve años de abrir sus puertas.

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