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La recuperación del río Vinalopó lleva dos años y medio paralizada tras su aprobación en las Cortes

Los ecologistas critican al Consell por su «desidia» y le exigen incluir la mejora del cauce entre las medidas de emergencia climática - La mesa de trabajo sigue sin convocarse pese a ser ratificada por todos los municipios

La crecida del río Vinalopó en su curso alto, tras la intensa nevada del pasado lunes, cortó la carretera CV-799 que une los municipios de Biar y Campo de Mirra. ÁXEL ÁLVAREZ

La comisión de Medio Ambiente, Agua y Ordenación del Territorio de las Cortes aprobó en junio de 2017 crear, en el plazo de seis meses, la mesa de trabajo que debe abordar la problemática que sufre el Vinalopó, un río deteriorado ecológicamente y sobreexplotado económicamente que atraviesa más de 80 kilómetros a lo largo de tres comarcas alicantinas. Del trabajo técnico a realizar debía salir una diagnosis integral del estado de la cuenca con la que diseñar el Plan Director de Restauración Ecológica y Revalorización Socioeconómica y Ambiental del Vinalopó, sus ecosistemas acuáticos y los terrestres dependientes de aguas subterráneas, así como de su valioso patrimonio natural, histórico y cultural.

Sin embargo, dos años y medio después, la mesa del Vinalopó sigue sin convocarse. Y ello a pesar de que la medida prosperó en las Cortes Valencianas a instancias de Compromís con una proposición no de ley y, posteriormente, fue aprobada por unanimidad en los plenos de todos los municipios por los que atraviesa el río.

Este retraso injustificado ha llevado a los integrantes del Observatorio del Vinalopó (OVi) a criticar con dureza la «inacción» del Consell. Tras mantener una entrevista con la secretaria autonómica de Medio Ambiente, la presidenta del colectivo ecologista, Ana Campo, considera que «desde la Conselleria se quiere dar carpetazo a este asunto, lo que refleja una Administración completamente inoperante que mira a otro lado en una cuestión de enorme relevancia para el medio ambiente y el desarrollo económico y social sostenibles y que, además, afecta a medio millón de ciudadanos de la Comunidad Valenciana».

Cabe puntualizar que el río, con una cuenca vertiente de unos 1.700 kilómetro cuadrados, vertebra diferentes espacios geográficos y grandes núcleos poblacionales-Villena, Elda-Petrer, Novelda, Monóvar y Elche entre otros- y por ello requiere de la mayor partipación posible para elaborar su plan de rescate. Con tal fin se anunció en junio de 2017 que la mesa del Vinalopó estaría conformada por todas las autoridades competentes -estatal, autonómica y municipal-, representantes de intereses económicos, social y ambientales, universidades y centros de investigación, educativos y culturales. «Pero nada se ha hecho porque hay una desidia total por la conservación de los espacios naturales. Ahora, lo que está de moda entre nuestros políticos es el cambio climático y todos hacen declaraciones rimbombantes de la emergencia climática buscando titulares en los periódicos. Pues bien -subraya Ana Campo- si se decreta la emergencia climática, el Vinalopó tiene que estar en la solución». Para la presidenta de OVi el río debe ser un tema prioritario para el Gobierno valenciano y, en tal sentido, exige la aplicación de un plan de acción territorial que incluya la repoblación vegetal de la cabecera, la limpieza en todo su curso y su liberación urbanística. En caso contrario, se seguirán produciendo episodios como el de esta semana, tras el paso de la borrasca Gloria, con el corte de la carretera comarcal de Biar a Campo de Mirra al desbordarse el caudal.

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