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Los oasis del Vinalopó

Las copiosas lluvias de la primavera mantienen activos los manantiales durante el seco verano

El estanque de la Font del Xorro en la sierra de Biar.

El estanque de la Font del Xorro en la sierra de Biar. ÁXEL ÁLVAREZ

El agua, un bien tan preciado como escaso en las áridas comarcas del Alto y Medio Vinalopó, todavía emerge a la superficie en este tórrido verano desde los acuíferos subterráneos que atraviesan el interior de la provincia. La presencia de estos manantiales naturales en pleno periodo estival es completamente inusual. Un fenómeno que no se producía desde hacía décadas. Son pequeñas fuentes que se convierten en auténticos oasis para garantizar la subsistencia de la fauna y flora en los meses más duros del año por las olas de calor y un déficit hídrico cada vez más acentuado.

Estos son los manantiales del Vinalopó, pequeñas fuentes convertidas en auténticos oasis

Las abundantes y persistentes lluvias de la pasada primavera, con cifras récord, llenaron las reservas de los acuíferos permitiendo la excepcional situación que se viene manteniendo desde finales de marzo. Solo en ese mes se habían registrado en el Alto Vinalopó las mismas cantidades pluviométricas que durante todo el año 2019, con más de 400 litros por metro cuadrado. Según los datos de la Agencia Española de Meteorología, la precipitación acumulada en la Comunidad Valenciana durante la estación primaveral alcanzó los 262.7 litros por metro cuadrado, el doble de la del promedio climático del período 1981-2010. De hecho, desde la Aemet se califica la primavera 2020 de la Comunidad como «la más húmeda de los últimos quince años y la cuarta más húmeda desde 1950». Una conclusión que refrendan los datos de la Asociación MeteoVinalopó. Según las anotaciones de la entidad que preside Lluís Francés, solo durante abril Pinoso, Camp de Mirra, Hondón, Villena, Salinas, Petrer y Sax registraron valores de entre 75,5 y 123,7 mm de precipitación.

Una situación excepcional que ha propiciado el resurgimiento de la Laguna de Villena y la presencia de aves como flamencos, cigüeñuelas, bocetas, moritos, archibebes y patos como el ánade real, azulón y tarro blanco. Es un ejemplo pero hay muchos más.

En la sierra del Reconco, que se extiende entre los términos de Biar y Onil, sigue manando agua de la Font del Xorro y la Font de Soriano, siendo ésta última especialmente sensible a los periodos secos. Y en la zona montañosa de Petrer ocurre lo mismo en la cueva del Pantanet y en el barranco del Rincón Bello, un paraje relativamente cercano al Xorret de Catí, Rabosa, El Cid y El Calafate, desde donde se contempla Agost y la costa alicantina. Son algunos de los puntos de afloramiento de agua, con caudales pequeños pero continuos, que se mantienen activos actualmente en el Alto y Medio Vinalopó. Pero no son los únicos porque en Biar también están los manantiales de Patirás y Fontanelles.

En el caso de la sierra del Reconco estos oasis reciben el aporte de las masas de agua subterráneas de los acuíferos Villena-Benejama, Els Viverets y Jurásico de la Sierra Mariola. Los tres son permeables y cubren una área de 224, 80; 75,62 y 23,69 kilómetros cuadrados respectivamente. Sin embargo, en el sistema montañoso de Petrer los acuíferos de Caprala, Ponce, Castalla, Caballo-Fraile y Rullo pertenecen a la unidad hidrogeológica de Argueña-Maigmó mientras que Puça, donde está el salto de agua y la poza que frecuentan numerosos bañistas, forma parte de la unidad hidrogeológica del Cid.

En el sofocante verano del Vinalopó el agua sigue manando fría de las entrañas de la tierra y ofreciendo fuentes para poder respirar.

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