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Aspe reclama un riego de socorro del trasvase del Júcar para este verano

La moción de IU para garantizar la llegada de 6,3 hectómetros de agua a la provincia obtiene el respaldo de PP y Cs mientras el PSOE se abstiene. El acuerdo insta al Gobierno a firmar el convenio definitivo

El embalse del Rollo de Aspe recibiendo las aguas del trasvase del Júcar-Vinalopó en agosto de 2018

El embalse del Rollo de Aspe recibiendo las aguas del trasvase del Júcar-Vinalopó en agosto de 2018 ÁXEL ÁLVAREZ

El Ayuntamiento de Aspe pide al Ministerio de Agricultura el envío de un riego de socorro urgente de 6,3 hectómetros cúbicos del trasvase Júcar-Vinalopó en las mismas condiciones económicas que las establecidas en los desembalses extraordinarios de los años 2014 y 2018. La propuesta que el equipo de gobierno de Izquierda Unida en Aspe ha llevado al pleno, en defensa de los regantes y agricultores, ha obtenido el apoyo de los grupos municipales del PP y de Ciudadanos mientras el PSOE se ha abstenido. Básicamente porque no entienden sus concejales que la situación de falta de agua tenga un carácter urgente.

Con la moción también se insta al Gobierno central a la aprobación y firma del convenio definitivo que aporte 20 hectómetros cúbicos durante los próximos cinco años, con garantías suficientes de agua a los campos de cultivo de Aspe y el resto de municipios del Medio Vinalopó, a un precio razonable. Del mismo modo se solicita a las autoridades estatales que cumplan con los trámites necesarios para que la provincia de Alicante disponga de un convenio definitivo, suscrito entre la Administración y la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, L'Alacantí y el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, que incluya un esquema económico-financiero que haga factible la disponibilidad de agua económicamente asumible para el sector primario, y que asegure el abastecimiento urbano de las ciudades y municipios de estas comarcas, poniendo fin a la situación de sobreexplotación que sufren los acuíferos de este territorio desde hace décadas.

El acuerdo aprobado en el pleno del Ayuntamiento de Aspe será traslado a los grupos con representación en el Congreso de los Diputados, a los grupos con representación de las Cortes Valencianas, a la Comisión Provincial del Agua de la Diputación Provincial, a la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, L'Alacantí y Consorcio de Aguas de la Marina Baixa y a las comunidades de Regantes de Aspe.

Por segundo año

Tal y como este diario publicó en junio de 2020, por segundo año consecutivo el agua del trasvase del Júcar-Vinalopó no va a llegar a la provincia. El embalse de La Cuesta de Villena tiene capacidad para albergar 620.000 metros cúbicos pero vuelve a estar vacío. El último caudal procedente del Azud de la Marquesa en Cullera, por tanto no óptimo para el consumo humano, llegó en 2018 y supuso un alivio para los cultivos en uno de los veranos más tórridos que se recuerdan en la cornisa Mediterránea. De los siete hectómetros cúbicos autorizados por el Ministerio de Medio Ambiente finalmente solo se consumieron cinco. Dato que contribuye a disipar las dudas de algunos colectivos en torno al uso racional del líquido elemento en las comarcas representadas por la Junta Central de Usuarios.

Exposición de motivos

En la exposición de motivos de la moción, Izquierda Unida de Aspe se señala textualmente que "la falta de agua para regar las 18.000 hectáreas de producción de la provincia de uva de mesa amenaza con arruinar la mitad de la cosecha de este año e, incluso, gran parte de las uvas con la que España recibe el año nuevo cada 31 de diciembre. El cierre de trasvase Júcar- Vinalopó dejó a gran parte de los agricultores del Vinalopó sin los 6,3 hectómetros cúbicos de agua de riego de socorro . Han pasado muchos años y varios Gobiernos pero el problema sigue sobre la mesa. Voluntad política ha existido pero ha faltado firmeza y valentía para desbloquear una situación enquistada. De hecho, ha habido varios intentos por regular la situación mediante un convenio que, sin embargo, sigue acumulando polvo en los cajones ministeriales de Madrid. Todas las soluciones planteadas hasta la fecha para fijar quién y cuánto paga cada una de las partes han chocado con los informes contrarios de los técnicos de la dirección general del Patrimonio del Estado. Se amparan para ello en la normativa europea vigente, dándole una interpretación que se aleja mucho de los laxos postulados aplicados en otros países de la UE. Entienden los altos funcionarios del Ministerio de Hacienda que el coste del trasvase del Júcar-Vinalopó -más de 500 millones de euros- tiene que repercutirse en los beneficiarios de la obra. Es decir, en los regantes, a través del precio que deben pagar por el agua. De ahí que se estén fijando unas cantidades inasumibles para los usuarios. Los municipios más afectados son Elche, La Romana, Aspe, Novelda, Salinas y Monóvar. En juego 17.000 empleos, y su volumen económico inmediato de 25 millones de euros".

30 millones de euros en juego

En la práctica, la anulación del envío de los 6,3 hectómetros cúbicos de agua para regadío supone el cierre del trasvase, porque tampoco se cuenta con el convenio para regular el trasvase de 20 hectómetros cúbicos, algo que se llevaba negociando desde hace más de dos años entre el Ministerio de Agricultura y los regantes. En juego están más de 30 millones de euros en los que se valoran las cosechas que se perderán si no llega agua, al margen del descalabro patrimonial. De momento, que se prolongue el cierre del trasvase ha dejado sin agua 18.000 hectáreas de uva de mesa en las que prácticamente se produce la mitad de la cosecha de la provincia, que va desde mediados de agosto hasta Nochevieja, cuando se consumen las variedades más tardías. La amenaza se cierne, por tanto, sobre cientos de miles de euros y las tierras de cultivo de miles de agricultores.

Agravio comparativo

Pero no es el único agravio. De los casi 50 trasvases que hay en España solo en el del Júcar-Vinalopó los usuarios están obligados a pagar la obra en unas condiciones especialmente gravosas Y mientras tanto una actuación multimillonaria permanece infrautilizada, los cultivos se secan y los acuíferos del Vinalopó siguen sobreexplotados.

Este verano no llegará el agua del Júcar a la provincia de Alicante por segundo año consecutivo. Afortunadamente las abundantes lluvias de la pasada primavera no llevarán a los agricultores a una situación agónica como la vivida en 2014 y 2015, cuando el Gobierno tuvo que enviar a la provincia los primeros caudales de socorro a través de un decreto de sequía que se ha ido prorrogando hasta 2018. Mientras tanto el precio del agua ha sido asequible por estar sujeto a subvención. Pero el grifo de las ayudas se cerró en 2019 y todo vuelve al seco punto de partida.

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