El proyecto de reurbanización y renovación de servicios de las calles Ramón y Cajal y Vereda de Aspe ha permitido descubrir un cementerio islámico en pleno casco urbano y junto a las puertas de las viviendas. De momento los arqueólogos han localizado 40 tumbas y excavado diez, pero todo apunta a que podrían localizarse entre 60 y 80 enterramientos ocupando unos 90 metros lineales a lo largo de toda la calle.

La datación de la necrópolis sigue sin conocerse pero, por la tipología de las tumbas y el rito funerario empleado, todo apunta al período comprendido entre los siglos XIII y XV.

Según ha explicado el arqueólogo Eduardo López Seguí, de Alebus Patrimonio Histórico, los diez cadáveres extraídos -todos adultos salvo un niño- están de cúbito lateral derecho y tienen la cabeza mirando hacia La Meca. Fueron inhumados desnudos, portando uno o varios sudarios, pero sin joyas ni otro tipo de objetos que permitan concretar la fecha del hallazgo. Además, las fosas aparecen perfectamente alineadas y ordenadas siguiendo el patrón de enterramiento islámico; en este caso caracterizado por ser en covacha tapiada de adobes en cuyo interior se depositaba el finado.

Las excavaciones comenzaron el jueves pero se prolongarán varias semanas superando su coste los 45.000 euros. Una vez que todos los cadáveres hayan sido extraídos y la zona fotografiada, documentada y estudiada, se procederá a retomar los trabajos tal y como estaban previstos. Cabe recordar que las obras de mejora de ambas calles fueron aprobadas por el Ayuntamiento hace justo un año para adaptarlas a los criterios básicos del plan de acción comercial con el objetivo de mejorar la circulación y la accesibilidad peatonal renovando también el mobiliario urbano. La actuación, presupuestada en 567.000 euros y cofinanciada con fondos de la Diputación, sufrirá un retraso respecto a los siete meses inicialmente fijados.

Todos los vestigios que se obtengan de las excavaciones serán depositados en el Museo Histórico de Aspe para posteriores investigaciones. «Trasladaremos a nuestro museo más de 50 cajas para que el material recuperado no se vea afectado por las obras cuando éstas se retomen en unas semanas», indicaba ayer el alcalde, Antonio Puerto, añadiendo que «nuestro compromiso es seguir avanzando en la conservación de nuestro patrimonio e historia. Y para ello ampliaremos el almacén del museo». Aunque para los propietarios de las viviendas de la zona el descubrimiento ha supuesto una completa sorpresa, al cronista oficial de la villa no le ha causado ninguna extrañeza. «Sabíamos que en esa zona del pueblo había una necrópolis islámica y, de hecho, en 1925 la prensa ya reflejó el hallazgo de huesos», precisaba Gonzalo Martínez Español. Más recientemente, en 2009, también salió a la luz en un solar próximo una decena de enterramientos semejantes a los encontrados ahora.