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2020, un año muy peculiar y de contrastes en el clima de la provincia

La copiosa nevada de enero, un agosto de 40 grados y vientos de casi 90 km/h en diciembre son los fenómenos atmosféricos más destacados

La nevada de enero de 2020 que cortó la A-31 entre Villena y Sax, y el tórrido agosto de Alcoy.

La nevada de enero de 2020 que cortó la A-31 entre Villena y Sax, y el tórrido agosto de Alcoy.

El año 2020 ha sido climáticamente muy singular y de grandes contrastes en la provincia de Alicante. Un primer semestre húmedo y el resto bastante seco hasta concluir 2020. Además, se ha registrado una ligera anomalía pluviométrica positiva en buena parte de las comarcas que confluyen al río Vinalopó. Para el resto de la provincia el litoral sur ha recibido precipitaciones en torno a su media climática, entre 300 y 400 mm anuales, mientras el litoral norte ha sido el más beneficiado por las lluvias con un acumulado que en algunos puntos ha sobrepasado los 1.000 mm. Eso sí, agua abundante en episodios puntuales por la llegada de frentes de gregal.

Los fenómenos atmosféricos más relevantes de la provincia en 2020 comenzaron en enero. Entre los días 19 y 22 se produjo un episodio de lluvia y frío con nieve en torno a los 400 metros sobre el nivel del mar. En Elda cayó aguanieve pero a partir de Sax el manto blanco dejó numerosas carreteras cortadas en el Alto Vinalopó. Las precipitaciones continuaron cayendo en forma de lluvia siendo las más destacables los 223 mm de Banyeres; 168 mm en Villena; 92 mm en Elche; 85 mm en Monóvar y 69 mm en Santa Pola.

Sin embargo febrero fue muy tranquilo, marcado en su totalidad por altas presiones y con valores termométricos ligeramente por encima para la época del año, con 16 días con temperaturas máximas por encima de 20c, precipitaciones exiguas y sin vientos destacables.

De marzo destaca la primera quincena con temperaturas máximas anómalas y registros cercanos a los 30c. Pero todo cambió en la segunda quincena. Bajaron las temperaturas y llegaron frentes húmedos con precipitaciones generosas y temperaturas más acordes del invierno climático alicantino.

Abril mantuvo la tendencia de la última quincena de marzo y en mayo se registró una primera parte húmeda y temperaturas por encima de 30c en el interior, mientras que a partir del día 10 se repitió un período de precipitaciones que afectó a buena parte de la provincia.

Tórrido agosto en Alcoy Juani Ruz

Junio estuvo marcado por lluvias puntuales y en forma de tormenta, mientras julio fue un mes caluroso con un valor máximo absoluto de 38,1 en el Medio Vinalopó y seis días con máximas por encima de 35c.

En agosto se mantuvo la tendencia con máximas cercanas a los 40c en los primeros días. Por su parte septiembre, octubre y noviembre mostraron una anomalía negativa pluviométrica en buena parte de la provincia, a excepción del norte de Alicante.

Y diciembre fue un mes seco, ventoso y frío. De hecho, el 12 de diciembre se registró la racha de viento máxima anual, con 85,3 km/h, y desde entonces se ha despedido el año con escasas precipitaciones, temperaturas mínimas frías y algunas heladas en zonas urbanas. Son los aspectos más destacados de la memoria climática de 2020 elaborada por el presidente de MeteoVinalopó, Lluís Francés Martínez, y César Donado-Mazarrón, ambos coordinadores del proyecto Vinalofred que pretenden impulsar en 2021.

Un proyecto para localizar los enclaves más fríos de la cuenca del Vinalopó

El programa Vinalofred permite registrar cambios térmicos de hasta siete grados en un kilómetro

El proyecto Vinalofred puesto en marcha por la Asociación MeteoVinalopó tiene por cometido la búsqueda de los enclaves más fríos de la cuenca fluvial y limítrofes del río Vinalopó. Los miembros de este grupo se han costeado de su propio bolsillo la adquisición de los registradores de temperatura. Pero su intención es solicitar a entidades públicas y privadas colaboración, a cambio de que adquirieran un dispositivo de medición. Como contrapartida, los impulsores de esta experiencia altruista se comprometen a aportar los datos obtenidos en los foros de meteorología especializados, así como a difundirlos públicamente para dar a conocer las temperatura extremas que ofrece las comarcas del río. El proyecto se encuentra en su segunda fase ya que la primera se inició en 2018 con la colocación de sondas de medición termométrica en diferentes puntos de los términos de Elda y Petrer. El resultado de las primeras prospecciones dieron como fruto el dato extremo de -9,7c el 11 de enero de 2019 en un punto situado en El Pantano de Elda, a un kilómetro de la zona urbana, que ese mismo día registró -2,3c, lo que supone un oscilación térmica superior a los 7c entre ambos puntos. También en enero de 2020 se obtuvo en El Pantano una mínima absoluta de -6,5c. Por eso le llaman la «Siberia del Vinalopó».

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