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El plan sanitario para los Moros y Cristianos recibe el apoyo de la Undef pero divide a los festeros

Las entidades someterán la decisión al voto de sus asambleas - Las Juntas Centrales de Elda y Villena consideran «inviable» realizar los festejos con las restricciones impuestas por Sanidad

Festeros de Villena luciéndose en la Entrada de 2019, seis meses antes de la irrupción de la pandemia que ha obligado a suspender los festejos dos años consecutivos. |

Festeros de Villena luciéndose en la Entrada de 2019, seis meses antes de la irrupción de la pandemia que ha obligado a suspender los festejos dos años consecutivos. | ÁXEL ÁLVAREZ

El plan anticovid de la Conselleria de Sanidad que obliga a los Moros y Cristianos a desfilar separados, en bloque y con mascarilla, limitando además el público en las calles y la actividad en las sedes entre otras medidas restrictivas, ha generado una aluvión de opiniones enfrentadas en el mundo festero. La Undef, la Unión Nacional de Entidades Festeras de Moros y Cristianos que forman 73 poblaciones de siete provincias españolas, apoya el protocolo que ha presentado la consellera Ana Barceló. Dice la actual presidenta de la Undef, Pepa Prats, que «con las medidas impuestas desde luego no vamos a tener las fiestas a las que estamos acostumbrados y que todos deseamos. Pero querer es poder y lo que nos interesa, después de año y medio sin actos, es que se ponga ya en marcha el motor de los Moros y Cristianos porque se está oxidando y, a día de hoy, hay miles y miles de trabajadores y empresas del sector festero que están al borde del paro y de la quiebra». En cualquier caso ha querido puntualizar que la decisión de hacer fiesta o no es una opción libre para cada localidad. «Es completamente respetable la postura de aquellas poblaciones que prefieran no hacer nada. Pero muchas festeras y festeros, entre las que yo me incluyo, queremos volver a desfilar por las calles con la banda de música a nuestro lado aunque sea en formación de batallón, guardando la distancia y con poco público. Si las Fallas se han celebrado creo que los Moros y Cristianos también pueden celebrarse porque pienso que es mejor hacer algo que no hacer nada», subraya Pepa Prats.

De momento hay tres poblaciones valencianas que ya han comunicado a la Undef su decisión de celebrar Moros y Cristianos. Son concretamente Torrent, Paterna y Rótova. En la provincia de Alicante hasta este martes 14 de septiembre no se ha pronunciado ninguna entidad. Pero es previsible que las Juntas Centrales, Uniones de Festejos o Mayordomías lo estudien para someterlo al debate y votación de sus respectivas asambleas durante los próximos días. Sobre todo aquellos municipios que tengan fijadas sus celebraciones en los meses venideros. Entre ellos Altea, Benidorm, Crevillent, Callosa d’en Sarrià, El Campello, Xixona, Calpe, Monforte del Cid, Albaida, Alzira y Font de la Figuera. «Tenemos que mirar hacia adelante y no hacia atrás. Hay que adaptarse a la situación actual y tener esperanza en que las restricciones del actual plan de la Conselleria se suavicen en las próximas semanas, a medida que aumente el número de vacunados y sigan reduciéndose los contagios de covid-19», señala la responsable de la Undef manteniendo una postura que, sin embargo, no es compartida ni por la Junta Central de Comparsas de Moros y Cristianos de Elda ni por la Junta Central de Fiestas de Moros y Cristianos de Villena, dos de los municipios con el mayor número de festeros.

En el caso de Elda su presidente Pedro García considera «inviable» desarrollar la celebración aplicando el protocolo de la Conselleria. «O no conocen la realidad de los Moros y Cristianos o es un sin sentido. Espero que pronto modifiquen esas medidas y que en breve se puedan realizar las fiestas plenamente», señala. También el presidente de la máxima entidad festera de Villena ha calificado de «inviable» la situación y de «ridículas» las exigencias sanitarias. Sobre todo para poblaciones con gran participación como es el caso de Villena, que cuenta con 10.000 festeros. Para Paco Rosique la única lectura positiva que puede extraerse de la actual situación es que «algo está cambiando en los Moros y Cristianos. Es una luz al final del túnel y es el inicio de lo que tiene que venir. En agosto, por ejemplo, no se podía hacer ningún desfile itinerante y en los primeros días de septiembre ya se autorizaban las ofrendas y los pasacalles. Estos son los primeros pasos porque yo creo que las medidas se irán suavizando y normalizando. Pero lo cierto -señala por último- es que hoy por hoy con esas limitaciones no hay ningún pueblo del Vinalopó que puede realizar un desfile tal y como los hacemos aquí». Así opinan los presidentes de dos ciudades que abandonaron la Undef.

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