Los vecinos del barrio La Prosperidad de Elda reclaman una solución a las molestias por ruido, los actos incívicos y los daños en vehículos y viviendas que sufren con relativa frecuencia durante los fines de semana y días festivos.

El último episodio de vandalismo del pasado fin de semana ha dejado cuatro coches con los retrovisores rotos y dos con las lunas reventadas, además del maletero hundido de otro vehículo posiblemente tras recibir una patada. Tampoco los inmuebles se libran de la violencia gratuita con la rotura del cristal de la entrada de una vivienda y la puerta de un garaje.

Los residentes ponen el foco en la actividad de algunos cuartelillos juveniles de la zona y solicitan al Ayuntamiento más rigurosidad en la concesión de las licencias de apertura de estos locales festeros y más vigilancia de los funcionarios en el cumplimiento de la normativa.

"Fiestas sin control"

Se quejan de las "fiestas sin control" que tienen que soportar todas las semanas y que atentan contra el derecho al descanso y a la seguridad. Motivo por el que están decididos a denunciar los hechos ante la Generalitat Valenciana.

Los afectados lamentan que las denuncias que llevan años formulando no tengan ningún efecto y consideran necesario, además, que se obligue a los cuartelillos a estar acondicionados para no generar molestias y que la Policía Local aumente su presencia en el barrio durante los fines de semana y días festivos para sancionar a quienes ocasionan daños en las propiedades o cometen actos incívicos. Entre otros orinar y consumir droga en los portales de las casas, gritar o poner la música de los coches a todo volumen de madrugada, arrojar basura, romper vasos y botellas de cristal en la calle y destrozar el mobiliario urbano.

Zona de carpas para cuartelillos

Proponen, incluso, que el Ayuntamiento delimite una zona específica para instalar cuartelillos en forma de carpas cuando lleguen eventos municipales, tal y como se hace en las fiestas de otras localidades.

Lo cierto es que la tranquilidad que se respira durante los días laborables en La Prosperidad contrasta con la frenética actividad que se vive en los días de asueto. Al igual que sucede en el colindante barrio de La Purísima, los cuartelillos se han adueñado de los bajos de los edificios ubicados en esta zona. Es un lugar idóneo para vivir la fiesta, cercano al inicio de cualquier desfile y acto, y con calles peatonales en los Moros y Cristianos. Tener un cuartelillo allí -en la calle Dos de Mayo y colindantes hay más de seis- es vivir en el epicentro de la fiesta y eso va en detrimento de la calidad de vida de los vecinos.

También los bares y los pubs han tomado con altibajos calles como la de Pedrito Rico, lo que ha convertido al residencial barrio en un espacio de ocio nocturno donde, según indican los vecinos, es "insufrible vivir" los sábados noche sobre todo en verano.

Frente a la proliferación de bares, el pequeño comercio ha abandonado la zona. También los rótulos deteriorados por el paso del tiempo dan muestra de lo que alguna vez fue La Prosperidad en cuanto a la actividad comercial. Sin embargo, muchos establecimientos tuvieron que cerrar sus puertas mientras otros cambiaron de ubicación y se mudaron dos calles más allá en busca de la céntrica Juan Carlos I, el principal eje comercial de la ciudad.