Las huestes cristianas entran en Elda

Los Moros y Cristianos llegan a sus días grandes, en que los festeros de ambos bandos lucen sus mejores galas

Sobre las 23:00 horas se ha puesto a llover y los festeros y la abanderada y el capitán de los Musulmanes han seguido desfilando mientras la gente los ovacionaba

Así han desfilado los festeros musulmanes bajo la lluvia en Elda

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Las Fiestas de Moros y Cristianos de Elda llegan a su punto culminante este fin de semana. Es el momento de las Entradas, el instante en el que los representantes de ambos bandos lucen sus mejores galas para mostrar todo su poderío e impresionar, dejando claro que van a darlo todo por hacerse con el poder de la plaza. Simbólicamente es una forma de hacerse notar ante el bando rival, pero en la vida real hay también quien recibe esa fascinación:el espectador, que queda obnubilado ante la magnificencia de los trajes, la solemnidad del desfile y la compañía de las bandas de música.

El hecho de que en Elda desfilen los dos bandos en las dos Entradas, además, hace que esa sensación de impresión pueda vivirse por duplicado. Aunque eso sí, quien encabeza la comitiva lleva el protagonismo de la jornada. Y este sábado eran las huestes de la cruz, que a media tarde arrancaban el desfile de la Entrada Cristiana. Una cita muy especial, habida cuenta de que las actuales Fiestas cumplen 80 años en este 2024. Quizá por eso, o simplemente porque la participación es siempre muy alta aunque no se cumpla ninguna efeméride en particular, el desfile transcurría con calma, poco a poco. Pero cuando se disfruta de algo no se antoja lento.

El embajador cristiano encabezaba la comitiva, seguido de la comparsa de Cristianos. Tras ellos, los Piratas y los Estudiantes. A primera hora de la noche era todavía la comparsa de Zíngaros, haciendo sonar sus característicos crótalos y con sus llamativos trajes con reminiscencias de los confines orientales de Europa. Quedaban todavía los Contrabandistas, quienes también lucirían todo su poderío con su capitán y su abanderada a la cabeza, antes de que desfilara también el bando moro.

Sobre las 23:00 horas se ha puesto a llover y los festeros y la abanderada y el capitán de los Musulmanes han seguido desfilando mientras la gente los ovacionaba. Los músicos se han cobijado en un portal y han seguido tocando.

La jornada, no obstante, había comenzado por la mañana, con el atronador estruendo de la pólvora en el Alardo y la Embajada Mora. Juan José Conejero, que se estrena este año en este cargo, intentó forzar sin éxito la capitulación cristiana, con lo que el parlamento entre los representantes de los dos bandos dio pie a una nueva guerrilla, tras la cual el castillo quedó en manos de las huestes de la media luna. Será así hasta el lunes, cuando los cristianos recuperarán la plaza como cada año.

Este domingo, después de la Diana, el primero de los actos será el de la Ofrenda de Flores en honor a San Antón, a quien van dedicadas estas Fiestas de Moros y Cristianos, y que discurrirá desde la plaza Castelar hasta la plaza de Santa Ana. Después tendrá lugar la habitual misa dedicada al santo, en el mismo templo parroquial.

Por la tarde será el turno de la Entrada Mora, una cita en la que todos los festeros volverán a mostrar lo mejor de sí mismos, pero esta vez con el protagonismo para las comparsas de la media luna. Buena ocasión para contemplar el poderío de las huestes moras plasmado en los boatos y el relucir de los trajes, sobre todo a medida que la tarde vaya avanzando y deje paso a la noche. El desfile lo abrirá la comparsa de Musulmanes, y tras ella desfilarán las de Realistas, Huestes del Cadí y Marroquíes, y a ellas les seguirá el bando cristiano.