El cierre de la oficina de intervención de armas en Elda golpea a arcabuceros y cazadores mayores
La clausura obliga a desplazarse a Villena, Elche o San Vicente y genera malestar entre los usuarios habituales

ÁXEL ALVAREZ
El cierre de la oficina de intervención de armas de Elda es ya una realidad. Desde este lunes, la sede ubicada en el antiguo cuartel de la calle Lamberto Amat ha dejado de prestar servicio, una decisión adoptada por la Guardia Civil que afecta directamente a dos colectivos muy concretos del Medio Vinalopó: los arcabuceros de las fiestas de Moros y Cristianos y los cazadores, especialmente los de mayor edad.
El instituto armado ha justificado la clausura en su objetivo de ofrecer "un servicio más eficiente y de mayor calidad". Sin embargo, el impacto se deja sentir ya entre los usuarios, que deberán desplazarse a las oficinas de Villena, Elche o San Vicente del Raspeig para realizar cualquier trámite relacionado con armas. De hecho, las primeras citas previstas en Elda han sido reorganizadas y trasladadas, principalmente a Villena, según ha podido saber este diario.
El delegado provincial en Alicante de la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, Óscar Corbí, advierte de que la medida perjudica sobre todo a los cazadores de más edad. "Al final el cierre nos genera un perjuicio porque lo que teníamos cerca, ahora nos tenemos que desplazar; es más tiempo y genera malestar. Hay cazadores mayores que me han llegado a decir que se dejan de cazar", asegura.
Desplazamientos
Corbí explica que los cazadores deben pasar la revisión de armas cada cinco años para acreditar que estas no han sido "trucadas" y se encuentran en buen estado. A partir de la jubilación, los controles se acortan y pueden ser anuales o bianuales, ya que se centran en evaluar el estado físico y cognitivo del cazador. "Aunque no sea un trámite constante, para las personas mayores cada desplazamiento supone una dificultad añadida", subraya.

Los arcabuces "estrenándose" en las fiestas de Elda de 2023. / Manuel R. Sala
La decisión también impacta de lleno en el mundo festero. En Elda, 1.328 integrantes de las comparsas de Moros y Cristianos cuentan con el curso de formación para participar en actos de arcabucería, aunque son menos quienes poseen arma en propiedad. Desde la Junta Central de Comparsas de Moros y Cristianos de Elda lamentan la pérdida del servicio de proximidad, ya que asegura que no deja de ser un "fastidio" para el colectivo.
Además del inconveniente logístico, los festeros destacan la relación cercana que mantenían con los agentes destinados en la oficina eldense, que facilitaba gestiones y consultas. Con el cierre ya en vigor, arcabuceros y cazadores mayores son quienes más acusan la desaparición de un servicio que consideraban esencial en la comarca.
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