Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Parece Marte pero es Alicante: la ruta de senderismo más original de la provincia para recorrer en invierno

Descubre un sendero diferente, apto para todos los caminantes y con una sorpresa al final del camino que no deja a nadie indiferente

Las mejores rutas de senderismo en la provincia de Alicante para disfrutar este otoño

Aitana Solera

En los meses de invierno, cuando el calor afloja y el cielo suele regalar una luz más limpia, el senderismo en Alicante se convierte en un plan casi perfecto: caminatas largas sin agobio, paradas con calma y paisajes que cambian de matiz a cada curva. En la provincia hay caminos para todos los gustos, algunas rutas que destacan por sus vistas, otras por su patrimonio o su dificultad, pero pocas sorprenden tanto por su aspecto como la de los Clots de la Sal, en Novelda. Entre costras blanquecinas, aguas con tonalidades oscuras y una poza rojiza marcada por el hierro, el recorrido llega a parecer un escenario de otro planeta. De ahí la sensación: parece Marte, pero está aquí, a un paso del Vinalopó.

La ruta dels Clots de la Sal

La ruta dels Clots de la Sal sigue el trazado del SL-CV 127, un itinerario que discurre entre el Castillo de la Mola y el nacimiento de Salinetes. Es un recorrido sencillo por el barranco de la Sal, afluente del Vinalopó, con un perfil fácil y un único tramo más empinado en la subida al castillo. La distancia ronda los 15 kilómetros, con 175 metros de desnivel y una duración aproximada de cuatro horas.

El punto de salida está junto al Castillo de la Mola, al que se llega por la CV-832, a unos tres kilómetros de Novelda. Allí hay aparcamiento y un panel informativo. A pocos pasos, el entorno ya mezcla historia y paisaje: al castillo se suma el Santuario de Santa María Magdalena, de estilo modernista. Todo el recorrido se enmarca en el Paraje Natural Municipal Clots de la Sal y Serra de la Mola.

Desde el aparcamiento se localizan los postes del PR-CV 311 y del SL-CV 127 y se inicia el descenso por la cara norte del promontorio del castillo. El camino baja hasta la CV-832, a la altura del partidor de aguas, y continúa por pista. En un cruce, la ruta abandona esa pista por la izquierda para bajar hacia el río Vinalopó. Antes de cruzarlo queda indicado un desvío hacia los puentes de la Acequia Mayor, un tramo que puede guardarse para el regreso. Tras cruzar el río, se sigue por la pista hacia la izquierda y, aproximadamente un kilómetro después, aparece el cruce con el barranco de la Sal, la puerta de entrada al paisaje más singular.

Balneario natural

La visita a los Clots de la Sal se hace por una breve prolongación río arriba. El primer pozo aparece a unos 200 metros del cruce: se sale de la pista por la izquierda y se pisa la costra salina que lo rodea. El segundo llega unos 400 metros más adelante, también con desvío a la izquierda. Son pozas que muchas personas utilizan como balneario natural, con agua salada y barro. En este paraje, cada litro de agua puede contener entre 150 y 250 gramos de sal (frente a los 35–45 del mar) y la temperatura suele rondar los 22 grados.

Novelda mejora el sendero de la ruta dels Clots de la Sal.

Novelda mejora el sendero de la ruta dels Clots de la Sal. / INFORMACIÓN

Dentro del conjunto, hay clots con nombre propio y rasgos muy marcados. El Clot Roig se sitúa próximo a la desembocadura del Barranc de les Salinetes y destaca por su coloración pardo-rojiza asociada al óxido de hierro precipitado, además de la costra salina que se forma en los alrededores. El Clot de les Aigües Negres, en el margen izquierdo del Vinalopó, cerca del Barranc de la Casa Mitjana, el mayor, con una surgencia de 20 a 30 litros por segundo, aguas halosulfurosas y olor a sulfuro de hidrógeno.

Tras volver al cruce del barranco, el SL-CV 127 continúa hacia Salinetes. El camino pasa por debajo del ferrocarril y, más adelante, un poste desvía al cauce antes de una balsa; desde ahí se progresa por el lecho, con tramos puntuales donde se pisa suelo húmedo. Al otro lado, aparece otra balsa usada para el baño y una pequeña fuente para limpiarse después. La ruta culmina en el chorro de Salinetes, nacimiento de agua salada donde existió un balneario del siglo XIX del que quedan el nacimiento y restos de una ermita.

El regreso se realiza por el mismo camino hasta el Vinalopó, con una opción de completar el tramo pendiente por el otro margen hacia los puentes de la Acequia Mayor antes de volver al castillo. Cerca del inicio de la ruta puedes parar en un área recreativa, el lugar ideal para reponer fuerzas después de la caminata.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents