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Solo cuatro municipios de Alicante tienen Moros y Cristianos internacionales: así está la carrera tras el éxito de Elda

Villena asegura tener el expediente "al 90 %", mientras Banyeres descarta iniciar los trámites para el reconocimiento

Villena deslumbra en los Moros y Cristianos con una Entrada histórica de 38 escuadras especiales

Villena deslumbra en los Moros y Cristianos con una Entrada histórica de 38 escuadras especiales / Rafa Arjones

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Sara Rodríguez

Sara Rodríguez

Tras la declaración de las Fiestas de Moros y Cristianos de Elda como Fiestas de Interés Turístico Internacional, la provincia de Alicante suma ya cuatro municipios con esta distinción junto a Alcoy, La Vila Joiosa y Crevillent. Un reconocimiento que pone ahora el foco en otras localidades festeras históricas que cuentan con el distintivo nacional y aspiran -o no- a dar el salto internacional.

De los 63 municipios alicantinos que celebran Moros y Cristianos, solo cuatro tienen actualmente la declaración internacional, según datos del Patronato Provincial de Turismo y el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana. Entre los municipios con reconocimiento nacional figuran Villena, Banyeres de Mariola o Callosa d'en Sarrià, tres localidades con celebraciones históricas y trayectorias muy distintas respecto a la posibilidad de lograr el sello internacional.

El caso que más llama la atención es el de Elda. Sus fiestas, documentadas desde el siglo XIX en torno a 1838-1840, obtuvieron la declaración de Interés Turístico Nacional en 2020 y apenas seis años después han conseguido la internacional. La fiesta nació como evolución de la antigua "soldadesca" local que disparaba arcabuces en honor al patrón y quedó reflejada en textos de Emilio Castelar en "Recuerdos de Elda o las fiestas de mi pueblo". Tras desaparecer hacia 1883, las celebraciones resurgieron en 1944 y desde entonces se han consolidado hasta alcanzar el reconocimiento internacional en 2026. Algunos de los trajes están inspirados en los de fiestas hermanas como las de Villena. De hecho, en los primeros años de recuperación de la fiesta se recuerda cómo un grupo de eldenses salió a desfilar con trajes prestados por comparsas de Petrer, Sax y Villena.

Mientras, en Villena el proceso sigue avanzado pero todavía pendiente de culminarse. Las fiestas villenenses, consideradas unas de las más antiguas de la provincia, se remontan a 1476 y están ligadas a la proclamación de la Virgen de las Virtudes como patrona de la ciudad y a la tradición de la soldadesca. Con el paso de los siglos incorporaron embajadas, comparsas y actos que acabaron configurando el actual modelo festero.

Villena obtuvo la declaración nacional en 2015 y ahora trabaja para completar el expediente internacional. El concejal de Fiestas, Pepe Ferri, asegura que la tramitación está "al 90 %". "La intención es llevar al pleno de julio la solicitud a la Generalitat para que eleve la petición a la Secretaría de Estado de Turismo con el objetivo de obtener el título a final de año", explica. Según señala, la pandemia ralentizó el procedimiento y obligó a adaptar el expediente a la nueva normativa, aunque asegura que los impactos en publicaciones internacionales "están prácticamente cubiertos".

Muy diferente es la postura de Banyeres de Mariola. Sus fiestas, autorizadas ya en 1786 por el Consejo de Castilla, están consideradas entre las más antiguas de la denominada variante valenciana de Moros y Cristianos. La celebración nació vinculada también a la "función de soldadesca" en honor a San Jorge y con el tiempo evolucionó hacia el modelo festero actual con desfiles, embajadas y guerrillas.

Sin embargo, el Ayuntamiento no contempla actualmente iniciar el camino hacia el reconocimiento internacional. El alcalde, Josep Sempere, explica que "no estamos moviendo ni tramitando nada". "Con la declaración nacional estamos bien y supone un gran trabajo conseguir adhesiones a nivel internacional, que es una tarea más complicada", afirma. El consistorio ha centrado en los últimos años sus esfuerzos en otras celebraciones locales y patronales.

También Callosa d'en Sarrià mantiene únicamente el distintivo nacional. Sus fiestas nacieron en 1860 inspiradas directamente en el modelo de Alcoy, con dos filaes cristianas y dos moras, y fueron creciendo hasta desarrollar una identidad propia ligada a la Virgen de las Injurias y a la participación popular. Aunque partieron de la influencia alcoiana, con el tiempo consolidaron rasgos distintivos que las han convertido en una de las celebraciones más arraigadas de la Marina Baixa.

El reconocimiento internacional exige, además de antigüedad y tradición, una importante proyección exterior, presencia en medios internacionales y una compleja tramitación administrativa. Un camino que Elda ha recorrido en apenas seis años y que ahora sirve para otras localidades históricas de la provincia que siguen debatiéndose entre aspirar al sello internacional o mantener el reconocimiento nacional ya consolidado.

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