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Villena ya tiene su propio Oso y el Madroño

Una reinterpretación contemporánea de la escultura de Navarro Santafé, realizada por el artista local Anyel Martínez, rinde homenaje al escultor villenense en el 120 aniversario de su nacimiento

La nueva escultura del Oso y el Madroño, realizada por el artista local Anyel Martínez.

La nueva escultura del Oso y el Madroño, realizada por el artista local Anyel Martínez.

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Sara Rodríguez

Sara Rodríguez

Villena mira a Madrid… pero con sello propio. La ciudad ha convertido su céntrico Paseo Chapí en un nuevo escaparate artístico con "Raíces del Alma", una imponente escultura del artista local Anyel Martínez que reinterpreta el icónico Oso y el Madroño, obra del también escultor villenense Antonio Navarro Santafé, situada en la Puerta del Sol desde hace casi 60 años.

La instalación no es casual. Llega como homenaje al 120 aniversario del nacimiento de Navarro Santafé. Lejos de ser una copia, "Raíces del Alma" propone un diálogo entre pasado y presente. Martínez ha transformado la imagen clásica del oso apoyado en el madroño en una pieza monumental de acero que juega con la geometría, la luz y las texturas.

La escultura "Raíces del Alma".

La escultura "Raíces del Alma". / INFORMACIÓN

El alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, lo tiene claro: la obra está llamada a convertirse en un nuevo icono local y un potente reclamo turístico. "Villena reconoce a sus artistas", destacó durante la inauguración, subrayando el valor añadido de que el homenaje a Navarro Santafé llegue de la mano de otro creador de la ciudad.

Una obra para mirar… y tocar el tiempo

La escultura impresiona tanto por su concepto como por sus cifras: más de seis toneladas de peso, cerca de seis metros de altura con pedestal y un proceso de creación que se ha prolongado durante casi un año. El acero corten, trabajado artesanalmente, irá cambiando con el paso del tiempo, por lo que la escultura evolucionará junto a la ciudad. El propio Anyel Martínez lo explicó con una idea sencilla: "La escultura envejecerá con todos nosotros".

El escultor Anyel Martínez.

El escultor Anyel Martínez. / INFORMACIÓN

Uno de los elementos más llamativos es la copa del árbol, formada por 28 ramas y 4.444 hojas metálicas, elaboradas una a una.

Un nuevo punto de encuentro

Ubicada en el Paseo Chapí, la obra aspira a convertirse en parada obligatoria, en lugar de encuentro y en fondo habitual de fotografías. No solo para visitantes, también para los propios vecinos.

Mientras tanto, la obra original de Navarro Santafé sigue custodiada en el museo Escultor Navarro Santafé, recordando el origen de un símbolo que ahora, reinterpretado, vuelve a latir en su ciudad natal.

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