PLANTAS
La pebrella, esa pequeña joya aromática del interior de Alicante
Esta variedad de tomillo, muy ligada a las sierras alicantinas, forma parte de recetas tradicionales como las aceitunas partidas y el gazpacho manchego

La pebrella es un tesoro gastronómico alicantino. / INFORMACIÓN

Entre los matorrales y terrenos calizos de Biar florece estos días una planta discreta que concentra buena parte de los aromas del interior de Alicante. Es la pebrella, una variedad de tomillo reconocible por sus pequeñas flores rosadas y por un perfume ligeramente picante que durante generaciones ha pasado del monte a las cocinas.
Su nombre científico es "Thymus piperella" y está especialmente vinculada a las comarcas montañosas del norte y el interior alicantino. Puede encontrarse en pinares abiertos, laderas pedregosas, roquedos y zonas de matorral, donde soporta el calor y la escasez de agua del verano mediterráneo.
Una planta propia del paisaje de Biar
La presencia de pebrella en Biar encaja plenamente con el hábitat de esta especie. El municipio se encuentra rodeado por sierras, pinares y terrenos calizos donde prosperan numerosas plantas aromáticas tradicionales.
La pebrella suele florecer entre el verano y el otoño. Sus tallos leñosos forman pequeñas matas, mientras que las flores se agrupan en los extremos y presentan tonalidades que van del rosa claro al púrpura.
Sus hojas, pequeñas y ovaladas, contienen las glándulas responsables de un aroma que recuerda al tomillo, aunque con un matiz más especiado. De ahí procede precisamente su nombre: "piperella" alude a ese carácter parecido a la pimienta.
Una singularidad botánica del sureste peninsular
La mayor parte de sus poblaciones se concentra en la Comunitat Valenciana, especialmente en la provincia de Valencia y en las áreas montañosas de Alicante.
También aparece de manera más localizada en territorios próximos de Albacete y Murcia, por lo que se considera una especie iberolevantina de distribución reducida. Esa presencia limitada la convierte en una planta especialmente representativa del paisaje vegetal del interior alicantino.
En la provincia puede encontrarse en entornos vinculados a las sierras de Mariola, Aitana y otras elevaciones del norte y centro de Alicante, siempre asociada a terrenos secos y soleados.
El aroma de las aceitunas partidas
Uno de los usos más arraigados de la pebrella está en el aliño de las aceitunas partidas. En numerosos hogares del interior se combina con ajedrea, hinojo, limón, romero u otras hierbas recogidas en el monte.
Cada familia conserva su propia fórmula, pero la pebrella aporta un aroma fresco y ligeramente picante que ayuda a definir el sabor de estos encurtidos tradicionales.
Su utilización forma parte de una cocina basada históricamente en los productos disponibles alrededor de los pueblos: aceitunas, hierbas silvestres, aceite, sal y cítricos.
Un ingrediente del gazpacho manchego
La pebrella también se emplea para condimentar el gazpacho manchego, un plato profundamente arraigado en municipios del interior de Alicante y en las comarcas vecinas de Albacete.
Añadida en pequeñas cantidades, aporta un aroma de monte que acompaña a las carnes, la torta de gazpacho y el resto de ingredientes del guiso. También puede utilizarse en cocas, asados, embutidos, ensaladas y licores elaborados con hierbas aromáticas.
Su intensidad depende de factores como el terreno, la humedad, el momento de la recolección y la composición de sus aceites esenciales. Algunas plantas ofrecen un perfume más suave y otras presentan un carácter más penetrante.
Una memoria que permanece en la cocina alicantina
Durante generaciones, la pebrella se recogió directamente en el monte para conservarla seca y utilizarla durante todo el año. Era una planta cotidiana, ligada a los adobos, las ollas familiares y las despensas de los pueblos.
Hoy sigue creciendo en las mismas laderas de Biar y de otros municipios del interior, aunque para muchas personas se ha convertido en una gran desconocida.
Pequeña, resistente y aromática, la pebrella representa esa conexión entre el paisaje alicantino y una cocina que aprendió a aprovechar hasta las plantas más discretas del monte.
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