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Rajoy le saca tarjeta a Casado

El expresidente del PP entra en campaña en la provincia y amonesta a los suyos por su forma de combatir a la izquierda y a la ultraderecha

Rajoy le saca tarjeta a Casado

Diagnóstico, receta y terapia. Mariano Rajoy enmendó ayer la esencia del discurso de los actuales responsables del Partido Popular, comenzando por su sucesor Pablo Casado que, a su modo de ver, no están combatiendo a sus rivales políticos con las mismas armas que a él le permitieron ganar varias elecciones generales, a remolque de una crisis muy agudizada. El hecho de estar al margen de la primera línea política desde que fue apartado de la Presidencia del Gobierno por un moción de censura presentada por Pedro Sánchez, y que poco después dejó el mando del PP que ostentó 14 años, no mermó ayer facultades a un Rajoy con ese estilo socarrón y desenfadado que gastaba en sus mejores momentos.

Y así fue como mostró la tarjeta amarilla a Casado unos días antes de que los españoles acudan a las urnas. Unas criticas soslayadas basadas en una palabra que repitió ayer Mariano Rajoy varias veces: moderación. Las salidas de tono y las frases destinadas a tensar la cuerda en exceso, pronunciadas por dirigentes actuales del PP, no son para el expresidente popular la mejor forma de combatir a «aficionados de los que proliferan» y «parlanchines que circulan por ahí», ya que el PP es «un partido con solera, con poso, de gente moderada», tal y como recalcó ayer Rajoy.

Ante un aforo entregado, en un municipio como La Nucía donde el PP ha ganado las últimas 26 convocatorias de elecciones, tanto generales, autonómicas, europeas y municipales, el exlíder popular demostró por qué le siguen considerando «el presidente». El mismo que en las citas electorales de diciembre de 2015 y junio de 2016, con La Moncloa en juego, cuando «todos los agoreros decían que habría un cuádruple empate», el PP sacó 50 escaños más que el PSOE, 100 más que Ciudadanos y, de los que presumió todavía más Rajoy, «otros, que también existían, se quedaron en cero». Unos «otros» que son la formación de ultraderecha Vox, que ya se presentó sin éxito a los últimos dos comicios generales, con Santiago Abascal a la cabeza, obtuviendo tan solo un insignificante 0'2% de los votos registrados frente al 33% del PP. Es decir, un resultado que tres años después puede dar un giro radical, si cada vez avanzan más terreno los que piensan, a criterio de Mariano Rajoy, que «gobernar es más que un titular, una imagen o una frase supuestamente ingeniosa».

Partido abierto

A pesar del panorama incierto retratado por Rajoy, el expresidente sí jugó con creces su papel de «animador» y «movilizador» de los suyos. Con presencias contadas desde que dio un paso atrás en la política española, con Alicante como una de las provincias más visitadas -ya sea por recuperar por unas semanas su trabajo de registrador de la propiedad en Santa Pola o por el homenaje que recibió a finales de noviembre en Sant Joan d'Alacant-, el exlíder popular pidió el voto para todos los candidatos del PP que le acompañaban en la comida-mitin que encabezan una candidatura este próximo 28-A (Isabel Bonig, José Ciscar y César Sánchez), al igual que lo hizo para Bernabé Cano, alcalde de La Nucía desde hace 18 años, para el que también dio el voto para cuando el 26 de mayo, y eso que Cano lleva ganado elecciones sin rival posible desde hace años. Por Rajoy no será, incluso en casos donde, aparentemente, no hace falta tanta ayuda. En cambio, los piropos para Pablo Casado, candidato a presidente del Gobierno, se quedaron en «un joven curtido, con ambición y ganas».

Tampoco se olvidó Rajoy de Isabel Bonig, calificada de «política solvente y segura», con experiencia en la administración local como alcaldesa y en la Generalitat como consellera. Aunque fueron mayores las muestras de cariño que expresó la presidenta regional del PP a su anterior jefe porque mantuviera el partido «unido» en momentos complicados, al igual que le agradeció, en presencia de 600 personas y numerosos medios de comunicación, que «apoyaste personalmente» para ser la líder del PPCV que heredara el partido afectado por una larga lista de casos de corrupción. Y ya puestos, en tono desenfadado, ante la propuesta en broma de José Ciscar de ofrecerle la Alcaldía de Santa Pola, Mariano Rajoy admitió que está «dispuesto a escuchar ofertas». Por supuesto sin elevar la voz y sin estridencias.

Menú popular para unos 600 comensales en La Nucía

El Centro Social «El Cirer» de La Nucía se llenó por completo de simpatizantes del PP para escuchar y comer con Mariano Rajoy, un expresidente del Gobierno que no se está prodigando en esta elecciones generales. Con el 80% del aforo cubierto por vecinos de La Nucía donde hay un millar de militantes del PP, y el 20% restante de otras poblaciones de la Marina Baixa, el menú de la comida incluía embutidos, quesos, cocas, champiñón a la plancha, arroz con verdura y, de postre, foto con Mariano Rajoy. Si el exlíder del PP no posó con los 600 comensales, poco le faltó. La instantánea con «su presidente» bien merecía pagar los 10 euros que costó la comida-mitin.

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