En la trastienda de ciudadanos
Campaña low cost contra el desánimo y la invisibilidad
Los liberales han optado por una hoja de ruta opuesta a la de 2019, basada en el boca a boca: «Casi acompañamos al votante a la urna», dicen

Campaña low cost contra el desánimo y la invisibilidad | M. A. MONTESINOS / MateoLBelarte
Cualquier parecido con 2019 es pura coincidencia en Ciudadanos. Mucho ha cambiado desde entonces en esta formación, todavía tercera fuerza política en la Comunidad Valenciana hasta que las urnas digan (o no) lo contrario el 28M. Tres síndics han capitaneado el barco autonómico en su legislatura más convulsa, que ha terminado en una refundación exprés y con los naranjas en serio riesgo de quedar fuera de las Cortes, según todas las encuestas. Pero la demoscopia no es bienvenida en la nueva sede de los liberales valencianos.
El centro de operaciones actual, más discreto, evidencia ese cambio de ciclo. Ya hace meses del anuncio del traslado, pero todo sigue a medio montar, como quien está de paso. Allí solo quedan los convencidos de verdad, los que creen en que el proyecto tiene futuro. No son muchos, pero dicen estar cargados de moral.
En esa trinchera se encuentran los diseñadores de la campaña de la supervivencia. Como todos los equipos que preparan unas elecciones, comen mal -«siempre llevamos rosquilletas en la furgoneta»-, duermen poco y desconectan menos, cuentan mientras perfilan los últimos días. En sus rostros asoma el cansancio y cuesta esconder las ganas de que esto acabe ya. Hay hasta viajes a África reservados para poco después del 28M. De la inquietud laboral prefieren no hablar y dicen que va con el oficio.
La pequeña sala de reuniones está presidida por el cartel de campaña de Mamen Peris, su candidata a la Generalitat, con el lema «libres y decisivos». Un eslogan que, cuentan, fue escogido entre todos a través de una lluvia de ideas en Whatsapp y que fue mutilado a última hora por motivos «estéticos». «Es la hora. Libres y decisivos» era el original.
Los estrategas, que se reúnen con el jefe de campaña, Fernando Llopis, conectado por videoconferencia porque ayer estaba en Alicante, explican que poco tiene que ver esta campaña, «mucho más municipalista y del boca a boca», con la de 2019. «Casi acompañamos al votante a la urna», bromea Sergio Borrego, responsable de prensa junto a Elena Juanes. Pero también más complicada. Uno de los principales retos es lograr notoriedad, esa que dicen le niegan los medios ante sus negras perspectivas y también el resto de formaciones, sobre todo en los debates, donde tratan de invisibilizar a los liberales. «Nos ignoran», dice Juanes sobre la actitud del PP.
Por eso, una de sus principales metas es hacerse ver en esos cara a cara, aunque sin estridencias. «Hasta ahora no hemos sido estridentes, pero...», indica Gil-Orozco, que deja la puerta abierta a introducir elementos sorpresivos en el último cara a cara.
El otro gran obstáculo que tienen en la sala de máquinas naranja es el presupuesto. No dan cifras acerca de la diferencia de recursos entre hace cuatro años y ahora, pero sus caras hablan por sí solas. «Ahora somos más moderados e ingeniosos», indica Borrego. «Nos obliga a que el dardo vaya a la diana», añade el jefe de estrategia.
Pese a todo, aseguran que la ilusión está intacta y que el cansancio y los momentos de bajón anímico, que haberlos haylos, se pasan rápido. En ese sentido, admiten que se quitaron un peso de encima con la confección de listas, tal vez el momento más duro por las fugas hacia el PP. «Hubo que montar alguna lista en cuatro horas», recuerdan.
Pasado el trauma, carretera y manta con los verdaderos «fieles». No tienen cuantificados los kilómetros recorridos en campaña, pero señalan que visitan «cuatro pueblos al día por lo menos» (y que, si fuera por Mamen Peris, serían más). Como con casi todo, se reparten la tarea de cuadrar los actos en cada pueblo, priorizando las visitas a las localidades con mejores perspectivas electorales y aquellas donde pueden colocar mensajes que les interesan, según cuenta Juanes.
Aun así, es imposible llegar a todos, lo que provoca enfados en algunos candidatos. «Al final, ¿no vais a venir?», aseguran que se quejaba hace pocos días uno de ellos que no pudo ser arropado por Peris. Borrego añade que, cuando sucede esto, se trata de enviar a varios segundos espadas. «Es que Mamen vale por tres», bromea.
El equipo de estrategia de Ciudadanos para el 28M, reunido ayer en la sede del partido con el jefe de campaña, Fernando Llopis, que asiste por videoconferencia al estar en un acto en Alicante.
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