La Ingeniería Industrial puede ser parte de la solución para la vivienda
Desde la ingeniería industrial estamos preparados para contribuir a ese cambio, consiguiendo una construcción de mejor calidad, reduciendo plazos de entrega y mejorando las condiciones laborales de este sector

Demarcación de Alicante del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana (COIICV). / RAFA ARJONES
Hablar hoy de vivienda es hablar de uno de los principales problemas sociales y económicos de nuestro país. Para muchas familias, especialmente para los jóvenes, acceder a una vivienda se ha convertido en una carrera cada vez más difícil: los precios aumentan, la oferta no crece al ritmo necesario y los plazos para poner nuevas viviendas en el mercado siguen siendo demasiado largos.
En Alicante, además, nos encontramos ante una paradoja. Somos una provincia que crece, que genera empleo, que atrae población y actividad económica, pero ese crecimiento está tensionando un recurso esencial: la vivienda. Y si queremos que Alicante siga creciendo sin que ello implique una pérdida de calidad de vida para sus ciudadanos, tenemos que ser capaces de construir más vivienda, de manera más rápida, más eficiente y a un coste más contenido.
La pregunta es: ¿podemos seguir construyendo vivienda de la misma manera que lo hemos hecho durante décadas?
Creo que la respuesta es no.
Y es precisamente aquí donde la ingeniería industrial puede aportar una parte importante de la solución.
La construcción ha avanzado enormemente en materiales, instalaciones, eficiencia energética y digitalización, pero todavía existe un amplio margen para incorporar conceptos que en la industria llevan décadas demostrando su capacidad para mejorar la productividad: la estandarización, la industrialización de procesos, la automatización, la planificación avanzada, el control de calidad y la fabricación en entornos controlados.
En otros sectores como la industria del automóvil o industria manufacturera estamos acostumbrados a generar equipos o maquinaria como resultado de un proyecto que define unas piezas para su posterior montaje. La industria ha aprendido a estandarizar componentes, automatizar operaciones, controlar la calidad y optimizar la logística. El resultado es que hoy podemos fabricar productos complejos con una calidad elevada, en menos tiempo y a un coste mucho menor.

María José Toledo Callejas, presidenta del Colegio de Ingenieros Industriales en la demarcación de Alicante / KIKE TABERNER
¿Por qué no podemos aplicar parte de ese conocimiento a la vivienda?
La construcción industrializada permite fabricar determinados elementos de una vivienda — estructuras, fachadas, baños, instalaciones u otros componentes— en entornos controlados como es una fábrica, mientras se realizan simultáneamente los trabajos de preparación del terreno. Esto puede reducir plazos, mejorar la precisión reduciendo contratiempos y disminuir residuos y costes asociados a una obra tradicional.
Pero industrializar la construcción no significa únicamente fabricar módulos en una fábrica. No son casas prefabricadas o modulares. No se trata de convertir una vivienda en un producto industrial sin personalidad, se pueden realizar proyectos totalmente personalizados. Significa cambiar la forma de diseñar, planificar, fabricar, transportar, montar y mantener una vivienda.
Y aquí la ingeniería industrial tiene mucho que aportar en la planificación, digitalización y el control de los procesos. Gracias al diseño en BIM, se proyecta la vivienda en 3D, realizando un modelo digital que permite construir la casa pieza a pieza, que se codifican y transportan al terreno de manera ordenada para que se lleve a cabo la construcción evitando grandes acopios de material.
Un ingeniero industrial está formado precisamente para analizar procesos completos, detectar ineficiencias, optimizar recursos, introducir tecnología, gestionar la producción y garantizar la calidad. Todo ello es aplicable a la construcción de viviendas.
Además, existe otra ventaja fundamental: la industrialización puede ayudar a hacer frente a uno de los grandes problemas actuales del sector, que es la falta de mano de obra cualificada. Si somos capaces de trasladar parte del trabajo de la obra a procesos industriales controlados, podemos reducir la dependencia de determinados oficios difíciles de encontrar y mejorar las condiciones de trabajo y la productividad.
Para que haya vivienda asequible necesitamos suelo disponible, una planificación urbanística ágil, financiación, seguridad jurídica, colaboración entre administraciones y empresas y, sobre todo, una estrategia a largo plazo.
También necesitamos que nuestras ciudades planifiquen sus necesidades de infraestructuras antes de que llegue el crecimiento. Más viviendas significan más demanda de agua, energía, transporte, saneamiento y servicios. No podemos hablar de construir más vivienda sin preguntarnos también si estamos preparados para sostener ese crecimiento.
Pero no debemos cometer el error de pensar que la industrialización resolverá por sí sola el problema de la vivienda. En estos momentos, solo un 2-3% de la vivienda se construye con construcción industrializada y se debe principalmente a que tampoco tenemos suficientes industrias especializadas en este sector.
Alicante tiene empresas, profesionales, universidades y conocimiento tecnológico suficientes para avanzar en esta dirección. Tenemos sectores industriales con una larga tradición y empresas acostumbradas a competir en mercados internacionales. Tenemos experiencia en automatización, materiales, energía, logística y fabricación avanzada. Nuestra industria puede adaptarse a este nuevo enfoque dentro del sector de la construcción. La Construcción Industrializada tiene un gran potencial.
Lo que necesitamos es conectar ese conocimiento con el sector de la construcción y crear un verdadero ecosistema de vivienda industrializada y el Colegio de Ingenieros Industriales con sus formaciones en BIM y en IA, quiere colaborar con esto.
No hablamos necesariamente de sustituir la construcción tradicional. Hablamos de complementarla y evolucionarla. De combinar arquitectura, ingeniería, industria y digitalización para conseguir viviendas de calidad, eficientes energéticamente, sostenibles y, sobre todo, accesibles para más ciudadanos.
La crisis de la vivienda exige respuestas políticas, sociales y económicas. Pero también exige innovación y productividad.
Desde la ingeniería industrial estamos preparados para contribuir a ese cambio, consiguiendo una construcción de mejor calidad, reduciendo plazos de entrega y mejorando las condiciones laborales de este sector.
La vivienda es un derecho y una necesidad social. Pero conseguir que haya suficiente vivienda a un precio accesible también es un problema de productividad. Y, en ese problema, la ingeniería industrial puede ser la solución.
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