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Rafael Pérez Cambrodí, presidente del Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunidad Valenciana

«En las ópticas de cercanía nos conocen desde siempre y ofrecen las mejores soluciones de salud visual»

Rafael Pérez Cambrodí, presidente del Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunidad Valenciana, en su nuevo cargo se ha marcado como prioridad dar a conocer entre la población la importancia de la óptica comunitaria

Rafael Pérez resalta que la óptica comunitaria es esencial en nuestro entorno.

Rafael Pérez resalta que la óptica comunitaria es esencial en nuestro entorno. / INFORMACIÓN

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Rafael Pérez Cambrodí, además de presidente del COOCV desde el pasado mes de junio, es óptico de barrio en Alicante hace 36 años y en su nuevo cargo se ha marcado como prioridad dar a conocer entre la población la importancia de la óptica comunitaria, un término desconocido para gran parte de la sociedad.

¿Cómo definiría la óptica comunitaria y cómo contribuye a mejorar la atención asistencial de la población en materia de salud visual?

Realmente, el concepto de «óptica comunitaria» se refiere a la óptica de cercanía, aquella a la que siempre acudimos cuando tenemos un problema visual u ocular que nos preocupa, donde nos conocen desde siempre y cuyos profesionales nos ofrecen las mejores soluciones de salud visual con la máxima confianza y honestidad. La óptica comunitaria es esencial en nuestro entorno. Alrededor del 80% de las ópticas de nuestra comunidad responden a este concepto, que prioriza la calidad de la asistencia clínica y la formación continua para ofrecer el mejor servicio.

El óptico-optometrista suele ser el primer punto de contacto del sistema sanitario para muchos ciudadanos con problemas visuales. Si la detección precoz de estas alteraciones visuales y de patologías graves es vital para un tratamiento eficaz, ¿qué ventajas ofrecen las ópticas de barrio para detectar a esos pacientes de riesgo de manera temprana?

Una formación de excelencia y constantemente actualizada de sus profesionales y un alto grado de inversión en tecnología diagnóstica que, a través de protocolos establecidos por las sociedades científicas, permiten identificar de forma precoz signos patológicos para en su caso derivar con criterio al profesional correspondiente. Además, es habitual que el óptico-optometrista comunitario mantenga contacto estrecho con los oftalmólogos y con los médicos especialistas de medicina familiar y comunitaria de su entorno, facilitando así los procesos de derivación.

Una óptica de barrio es un centro sanitario de proximidad, ¿cómo contribuyen las más de 2.000 ópticas de la Comunidad Valenciana a disminuir la presión asistencial que sufre la sanidad pública valenciana y sus abultadas listas de espera? ¿Tienen datos sobre cuántas derivaciones innecesarias al médico especialista se evitan gracias a la labor que desarrollan los centros ópticos de proximidad?

Las más de 2.000 ópticas de la Comunidad Valenciana constituyen una de las mayores redes sanitarias de proximidad en nuestro entorno. Cada día resuelven alteraciones visuales, realizan cribado de patología ocular y seleccionan aquellos pacientes que realmente requieren atención médica, evitando que miles de ciudadanos recurran innecesariamente a Atención Primaria, urgencias o a los servicios públicos de Oftalmología. La evidencia científica disponible muestra que más del 40% de determinadas derivaciones desde Atención Primaria a Oftalmología pueden ser innecesarias y que los modelos que incorporan al optometrista comunitario consiguen resolver alrededor de tres de cada cuatro pacientes atendidos, reduciendo significativamente las primeras consultas hospitalarias de Oftalmología.

En este sentido, ¿se ha planteado establecer una red de colaboración público-privada que aproveche la capilaridad y la amplia implantación de las ópticas tanto en entornos urbanos como rurales?

Este modelo se ha propuesto de forma reiterada a las diferentes administraciones sanitarias, a nivel comunitario y estatal. La colaboración público-privada ha resultado ser enormemente eficaz en países como Reino Unido, donde se ha contribuido a aliviar la carga asistencial en Atención primaria y en Oftalmología. En definitiva, cuando el optometrista comunitario se incorpora formalmente a la ruta asistencial, una gran proporción de los pacientes con problemas visuales puede resolverse fuera del hospital con seguridad. Creo firmemente que conservar nuestro sistema público de salud pasa por contar de una manera real y comprometida con todas las profesiones sanitarias no médicas y aprovechar todo su conocimiento y capacidad en beneficio de los pacientes.

Las ópticas de proximidad se caracterizan por su esencia humana, pero ¿cómo se están adaptando estos establecimientos sanitarios a las nuevas tecnologías de diagnóstico y tratamiento para ofrecer la mejor y más avanzada atención a sus pacientes?

Lo están haciendo de una manera más rápida y eficaz que otros modelos de establecimientos sanitarios de óptica, quizás más orientados a lo comercial. Saben que su profesión se basa en la asistencia clínica de excelencia e invierten mucho dinero y esfuerzo en tecnología necesaria para responder a las demandas emergentes de la población, como la adaptación de lentes de contacto avanzadas en algunas enfermedades de los ojos, en la rehabilitación activa de pacientes con Baja Visión o daño cerebral adquirido y en el control de la miopía progresiva en niños y adolescentes.

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