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Las enfermedades que dan derecho a una pensión por incapacidad permanente, según un experto en derecho laboral

Estas dolencias pueden dar lugar al grado más alto de invalidez reconocido por la Seguridad Social en España

La Seguridad Social rebaja la pensión por incapacidad permanente en estos casos

PI STUDIO

Obtener una incapacidad permanente absoluta es un proceso complejo, pero supone un alivio económico vital para quienes padecen enfermedades que impiden desarrollar cualquier tipo de trabajo. Según explica un experto en derecho laboral, responsable del canal de TikTok LawsTips, hay algunas enfermedades que pueden dar derecho a este tipo de pensión. Si se cumple con los criterios médicos y legales establecidos, el beneficiario podría no volver a trabajar nunca más y seguir cobrando de por vida el 100% de su base reguladora.

La incapacidad permanente absoluta es el grado más alto de invalidez reconocido por la Seguridad Social en España. A diferencia de otros grados, como la incapacidad permanente total, que permite trabajar en otros sectores distintos al habitual, este nivel impide realizar cualquier actividad laboral remunerada. Por ello, la cuantía de la pensión es mayor. No obstante, conseguir este reconocimiento no es fácil, y exige un riguroso proceso de evaluación por parte del tribunal médico de la Seguridad Social.

¿Qué enfermedades pueden dar lugar a una incapacidad permanente absoluta?

El listado mencionado por el experto de Lawtips en TikTok incluye algunas de las enfermedades más incapacitantes, muchas de ellas crónicas, degenerativas o de carácter mental.

Listado de enfermedades

Listado de enfermedades / lawtips

Estas son algunas de las enfermedades más frecuentes en los procedimientos de incapacidad, pero no son las únicas. El listado no es cerrado. Cualquier patología que impida al paciente trabajar de manera continuada y que sea de carácter permanente e irreversible puede dar lugar a una incapacidad permanente absoluta.

Requisitos para acceder a esta pensión

Aunque tener una de estas enfermedades es un factor clave, no garantiza automáticamente el reconocimiento de la pensión. Para ello, el equipo de valoración de incapacidades (EVI), también conocido como tribunal médico, debe certificar que el afectado no puede realizar ninguna actividad laboral. Este proceso implica la presentación de informes médicos actualizados, análisis clínicos, resonancias, historiales, y en ocasiones, pruebas médicas adicionales solicitadas por la Seguridad Social.

Además, se exige que la dolencia sea crónica, irreversible y que afecte de forma global a las capacidades físicas o psíquicas del paciente. En otras palabras, no basta con tener una enfermedad reconocida; es necesario demostrar que su impacto es total y permanente en la vida laboral del afectado. Por ello, muchos expedientes son inicialmente rechazados o concedidos en grado inferior (como total o parcial), lo que puede dar lugar a reclamaciones judiciales.

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