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El abogado Miguel Benito avisada del truco que usan algunas empresas para recortar tus derechos laborales

Muchos documentos que firmas son ilegales aunque parezcan normales

Estrés laboral: aprende a no sufrir en el trabajo

Estrés laboral: aprende a no sufrir en el trabajo / Europa Press

En muchas empresas, firmar documentos sin leerlos a fondo se ha convertido en una rutina. Anexos, cláusulas adicionales, acuerdos “voluntarios” y otros papeles que se presentan como simples trámites administrativos esconden a veces auténticos abusos laborales. Y lo más grave: muchos empleados creen que, por haber firmado, ya no tienen nada que hacer.

El abogado Miguel Benito, especializado en derecho laboral, advierte de este problema: “Hay derechos laborales que no se pierden ni aunque los firmes. Y sin embargo, hay empresas que utilizan este truco cada semana para recortar los derechos de los trabajadores”.

Documentos que parecen legales… pero no lo son

Estas prácticas son más comunes de lo que pensamos y afectan a trabajadores de todos los sectores. Estos son algunos de los ejemplos más frecuentes:

  • Renuncias a horas extra: Mediante anexos o cláusulas, algunas empresas hacen que el trabajador firme que no cobrará horas extraordinarias.
  • Cláusulas de “disponibilidad absoluta”: Documentos en los que el empleado acepta estar disponible a cualquier hora, todos los días de la semana. Esto vulnera el derecho a la desconexión y a la jornada máxima.
  • Acuerdos para realizar funciones fuera del contrato: Se pide al trabajador que acepte tareas que no le corresponden según su categoría profesional, sin ajuste salarial ni formación.
  • Renuncias “voluntarias” a descansos o pluses: Firmar que se acepta trabajar sin cobrar plus de nocturnidad o sin disfrutar de los días de descanso legalmente establecidos.

Cómo funciona el truco: la presión emocional

Más allá del aspecto legal, Benito señala un componente clave en estas estrategias: la presión emocional o moral. Ese vínculo emocional hace que muchos trabajadores no se atrevan a cuestionar lo que firman, por miedo a parecer problemáticos o perder su empleo.

El mensaje de Miguel Benito es claro: ningún documento puede obligarte a renunciar a un derecho reconocido por ley. Si lo has firmado bajo presión o sin saber que era ilegal, puedes reclamar. Y si la empresa se niega, un juez puede darte la razón.

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