La abogada Laura Lobo, sobre el matrimonio: "Se ha extendido la idea de que la separación de bienes es lo más justo y no..."
Existen multitud mitos sobre la separación de bienes frente a la sociedad de gananciales y la letrada señala que depende de la pareja elegir uno u otro

Existen multitud mitos sobre la separación de bienes frente a la sociedad de gananciales y la letrada señala que depende de la pareja elegir uno u otro / INFORMACIÓN
Muchas veces se pasa por alto, pero una de las decisiones más relevantes cuando dos personas deciden casarse es la elección del régimen económico matrimonial. Leer bien y elegir de forma consensuada si se establece una sociedad de gananciales o bien la separación de bienes puede ahorrar muchos futuros dolores de cabeza. Al final, como señala Laura Lobo, abogada experta en Familia y Herencias, la respuesta dependerá "de cada pareja, de las circunstancias personales y de las aspiraciones que tengan". En este sentido, la letrada señala que aunque esté muy extendida la creencia "no es cierto que la separación de bienes sea lo más justo siempre".
Principales diferencias legales
Antes de elegir si vais a enrolaros en un sistema u otro, lo suyo es echar un vistazo a las principales diferencias entre el régimen de sociedad de gananciales y el de separación de bienes. El de gananciales, los bienes adquiridos durante el matrimonio pasan a formar un patrimonio común para ambos cónyuges.
Uno de los bulos y mitos más comunes sobre la sociedad de gananciales es creer que, al casarse, todo el patrimonio previo pasa automáticamente a ser compartido. Sin embargo, la ley es clara: los bienes que cada persona posee antes de haber dado el "sí, quiero" siguen siendo privativos. Lo mismo ocurre con las herencias -y las donaciones-, que se consideran siempre privativas.
Según el artículo 1.347 del Código Civil, solo forman parte de la sociedad de gananciales “las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de los cónyuges durante el matrimonio”. Es decir, solo lo que se adquiera después de casarse —y con dinero común o fruto del trabajo de cualquiera de los dos— entra en el patrimonio ganancial. Dicho de otro modo: en este régimen el matrimonio es una empresa donde ambos trabajadores aportan trabajo, dinero o cuidados que contribuyen al crecimiento familiar.
Por otro lado, el régimen de separación de bienes (artículos 1.435 y siguientes del Código Civil) exige un pacto expreso en capitulaciones y mantiene los patrimonios de cada cónyuge separados, sin comunidad de ganancias. Según Laura Lobo, en la práctica esto implica que "cada una de las partes deberá preocuparse de su propio aspecto patrimonial".
En cuanto a la tributación por IRPF, la Agencia Tributaria lo tiene claro: no importa si estás casado por gananciales o por separación de bienes, el régimen económico no altera la titularidad fiscal ni la obligación de declarar ingresos. Lo que sí puede variar es cómo se distribuyen los rendimientos o las deducciones entre ambos.
Ventajas y riesgos
Imagina que uno de los miembros desempeña una actividad con cierto riesgo económico: en este caso la separación de bienes puede ser una buena opción si uno de los cónyuges quiere protegerse de posibles deudas del otro. En el caso del régimen de separación de bienes, la consecuencia de actividades económicas o deudas que comprometan el patrimonio de una de las partes, no afectará al resto de miembros de la familia.
Eso sí, en el caso de que exista un desequilibrio de ganancias (por ejemplo, diferencias muy grandes de sueldo o trabajo en el hogar no remunerado), este desequilibrió prevalecerá también en todas las partes, perjudicando al miembro de la pareja que quizá gane menos -o nada- pero sí desempeñe labores domésticas, de cuidados y cargas. En este sentido, la sociedad de gananciales ofrece garantías "más claras" cuando el desequilibrio salarial es acusado.
¿Cuál elegir?
La abogada Laura Lobo insiste en que la decisión de qué régimen elegir requiere diálogo y una conversación: ¿qué proyectos queréis emprender juntos? No basta con asumir que la separación de bienes es "lo más justo" sino decidir, en base a vuestro modelo familiar, lo que encaje mejor con vuestro proyecto de vida.
Antes de casarse o incluso poco después, evaluar las circunstancias: ¿quién aporta más? ¿Qué nivel de riesgos económicos hay? ¿Qué papel desempeñará cada miembro en la familia? ¿Se desea proyecto común o independencia patrimonial? La opción elegida debe reflejar este análisis.
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