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Estas son las herencias más conflictivas y así puedes evitarlas según la abogada Laura Lobo

La experta en derecho de familias aconseja seguir ciertas pautas para no tener problemas en un futuro

Herencias sin dramas: los errores que debes evitar según este experto en finanzas

Herencias sin dramas: los errores que debes evitar según este experto en finanzas / Eva Abril

Las herencias pueden convertirse en fuente de conflictos familiares. Hermanos que dejan de hablarse, primos enfrentados por una propiedad, sobrinos que se sienten desplazados… Las disputas por la herencia rompen relaciones y familias enteras.

En la práctica jurídica, los abogados especializados en derecho de familia conocen bien estos desencuentros. La causa no siempre es la ambición ni el egoísmo: a veces se trata de interpretaciones distintas, falta de planificación o situaciones familiares complejas que no fueron resueltas a tiempo. Y entre todas ellas, según la abogada Laura Lobo, hay una que destaca por encima del resto por su nivel de conflicto: la herencia en la que concurren los hijos de una relación anterior con la nueva pareja del fallecido.

Herencias conflictivas

La letrada explica que solemos imaginar las herencias conflictivas como las que enfrentan a hermanos discutiendo por los bienes de sus padres, pero que en su experiencia hay un escenario aún más problemático: aquel en el que los hijos del fallecido deben compartir herencia con su pareja actual. Es un caso muy habitual hoy en día: una persona con hijos de una relación previa que rehace su vida con una nueva pareja, con la que convive durante años o incluso contrae matrimonio.

En este contexto, lo más frecuente es que la nueva pareja y el fallecido hayan comprado una vivienda juntos al 50 %, convirtiéndose en copropietarios. El conflicto estalla cuando esa persona fallece y su 50 % de la vivienda pasa legalmente a sus hijos, mientras que el otro 50 % sigue perteneciendo a su pareja actual, que se convierte en copropietaria con los hijos del difunto. “Esta situación es muy conflictiva porque los hijos tienen unos intereses totalmente contrapuestos a los de la pareja viuda”.

Enfrentamiento entre hijos y nueva pareja

La tensión nace del hecho de que el viudo o viuda quiere seguir viviendo en la vivienda que ha sido su hogar, mientras que los hijos herederos pueden tener interés en vender o recuperar el valor económico de su parte. Es una situación legal perfectamente válida, pero emocional y económicamente compleja. Nadie está haciendo nada mal: los hijos tienen derecho a lo que heredan, y la pareja tiene derecho a mantener su vida con normalidad. Pero la convivencia entre estos intereses se hace casi imposible sin un marco claro.

Laura Lobo, abogada especialista en herencias, recuerda que no es obligatorio repartir la herencia a partes iguales entre los hijos.

Laura Lobo habla sobre las herencias más conflictivas / Canva

Según la abogada, estos casos suelen derivar en bloqueos, conflictos legales y ruptura total entre los implicados. La copropiedad de la vivienda genera inseguridad jurídica, tensiones emocionales y presión económica, ya que los hijos pueden no estar dispuestos a mantener un bien inmovilizado que no pueden usar ni vender libremente. Y, por su parte, el viudo o viuda puede sentirse acorralado o incluso forzado a abandonar la casa. “Conciliar estas dos posiciones es casi imposible”, concluye la experta.

El reparto de herencias sin testamentos suele generar disputas.

El reparto de herencias sin testamentos suele generar disputas. / IMAGEN GENERADA POR IA

Testamento personalizado

La única forma eficaz de evitar este tipo de conflicto, señala Lobo, es la planificación previa mediante un testamento personalizado. Un testamento bien redactado permite establecer claramente qué bienes recibe cada persona, evitando situaciones de copropiedad forzada o conflictos de intereses entre herederos y pareja del fallecido. No se trata de dejar a nadie fuera, sino de ordenar el reparto de forma que se evite el choque inevitable. “Hacer testamento no es solo un acto legal, es una forma de proteger a quienes queremos y evitarles un infierno familiar”, señala la abogada.

Eso sí, no vale cualquier testamento. “Tiene que ser personalizado y pensado para la situación concreta de cada familia”, recalca Lobo. No se puede confiar en modelos estándar o soluciones genéricas, porque cada familia tiene sus particularidades: hijos de distintas relaciones, propiedades compartidas, deudas, afectos, necesidades… Solo con una visión completa y profesional se puede diseñar un testamento que realmente funcione.

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