¿Puedo saber en qué se gasta mi ex la pensión de alimentos? Esto dice la abogada Laura Lobo
La experta en derecho de familia aclara los derechos que tiene un progenitor al divorciarse

Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: Shutterstock
Tras una separación o divorcio con hijos en común, uno de los temas que más conflicto genera es el uso de la pensión de alimentos. Es habitual que surjan dudas, reproches y, en ocasiones, acusaciones directas entre progenitores. “Muchas veces se acusa al otro de estar gastando ese dinero en sí mismo, o de convertir la pensión en una especie de sobresueldo”, explica la abogada Laura Lobo, especializada en derecho de familia. Pero ¿realmente puede saberse en qué se gasta ese dinero? ¿Existe alguna obligación de justificarlo?
La pensión de alimentos tiene como finalidad cubrir las necesidades básicas de los hijos menores, tal como recoge el Código Civil español. Pero estas necesidades van más allá de gastos fácilmente identificables como libros, ropa o material escolar. Laura Loborecuerda que también incluyen otras partidas compartidas con el resto del hogar: alimentación, suministros del hogar, vivienda, transporte o incluso ocio básico, elementos que no pueden separarse con facilidad. “¿Debería hacerse una compra de supermercado específica para el niño? ¿Separamos la luz que consume su habitación de la del resto de la casa? Eso no tiene sentido”, explica.
Bienestar del menor
Desde el punto de vista jurídico, no existe obligación legal de que el progenitor que recibe la pensión deba justificar en qué se ha gastado cada euro, aclara Lobo. El sistema parte de una presunción básica de buena fe: que ese dinero se destina al bienestar del menor. “La pensión se entrega para que el progenitor custodio afronte los costes generales derivados del cuidado del hijo. No hay un deber de rendición de cuentas”, precisa.

¿Puedo saber en qué se gasta mi ex la pensión de alimentos? Esto dice una abogada de familia / INFORMACIÓN
Esto no quiere decir que no existan casos donde la preocupación por el bienestar del menor esté justificada. La abogada señala que, si hay indicios claros y graves de que el niño no está bien atendido, podría abrirse otra vía legal. Si hablamos de desnutrición, abandono, descuido, ropa inadecuada o incluso falta de escolarización, ahí no estaríamos ante un debate sobre cómo se usa la pensión, sino ante una posible situación de desamparo. Eso sí tiene consecuencias legales y puede implicar incluso medidas judiciales.

¿Puedo saber en qué se gasta mi ex la pensión de alimentos? Esto dice una abogada de familia / Cedida
"Fiscalizar cada gasto es inviable"
Sin embargo, fuera de esas situaciones extremas, tratar de controlar en qué se gasta el otro progenitor el dinero solo contribuye a alimentar el conflicto. “Lo más frecuente es que estas sospechas respondan más a un clima de tensión entre los padres que a un problema real. Fiscalizar cada gasto no solo es inviable, sino que deteriora aún más la relación entre progenitores, que debería centrarse en el bienestar del menor”, subraya Laura Lobo.
Es cierto que hay gastos más fáciles de comprobar, como la matrícula escolar, la compra de un abrigo o unas gafas. Pero otros, como el uso compartido del hogar, no se pueden desglosar. “El niño consume calefacción, agua caliente, electricidad, come con el resto de la familia. No hay un reparto exacto. Y eso hace que algunas personas tengan la sensación de que se está ‘pagando de más’ cuando en realidad se está contribuyendo a un entorno en el que el menor vive”, aclara la abogada.
Para Laura Lobo, la mejor forma de evitar este tipo de conflictos es entender la pensión de alimentos como una herramienta de corresponsabilidad. Fiscalizar en qué se gasta el otro la pensión no solo es jurídicamente inviable, sino emocionalmente perjudicial para todos, especialmente para los menores. La clave, insiste, está en la confianza mínima necesaria para asegurar que el interés del menor está por encima del resentimiento entre adultos.
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