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El Estatuto de los Trabajadores lo deja claro: en este tramo horario se cobra el plus de nocturnidad

Muchos empleados desconocen esta ley

¿Te pueden obligar a hacer horas extra gratis? Un abogado laboralista lo aclara

¿Te pueden obligar a hacer horas extra gratis? Un abogado laboralista lo aclara / Eva Abril

Luis Alloza

Los inicios en el mercado laboral no suelen ser sencillos. Aunque en algunos casos puede resultar emocionante, este periodo de transición está lleno de incertidumbre. La entrada en el mundo profesional requiere entender una serie de conceptos esenciales como las entrevistas, los tipos de contratos o las condiciones laborales que rigen la relación entre la empresa y el empleado. Para lograr éxito en este panorama, es fundamental que el nuevo trabajador se informe sobre sus derechos básicos y obligaciones.

Uno de los principales apartados del contrato de trabajo es la jornada laboral. La duración específica de esta jornada se establece mediante convenios colectivos o el contrato de trabajo individual. Sin embargo, el Estatuto de los Trabajadores impone un límite máximo a la jornada ordinaria, estableciendo que esta no podrá exceder de 40 horas semanales de trabajo efectivo, calculadas en promedio a lo largo de un cómputo anual.

Plus de nocturnidad

Aunque el horario estándar de inicio de una jornada en la mayoría de las empresas se suele situar entre las 06.00 y las 09.00 horas, finalizando tras un máximo de nueve horas (ocho en jornada ordinaria), existen variaciones dependiendo del sector. En aquellos trabajos que se desarrollan por la noche o en horarios poco habituales, se aplica el concepto de plus de nocturnidad. Este complemento salarial tiene como objetivo compensar el esfuerzo adicional que supone para el trabajador desempañar su trabajo durante las horas en las que la mayoría de personas descansan.

El Estatuto de los Trabajadores es el encargado de regular este horario. El artículo 36, que se refiere al trabajo a turnos, ritmo de trabajo y trabajo nocturno, se específica que es el que se realiza entre las diez de la noche y las seis de la mañana. El empresario que recurra a este tipo de jornada habitualmente debe informar de ello a la autoridad laboral. "La jornada de trabajo de los trabajadores nocturnos no podrá exceder de ocho horas diarias de promedio, en un periodo de referencia de quince días. Dichos trabajadores no podrán realizar horas extraordinarias", indica el artículo.

"Para la aplicación de lo dispuesto en el párrafo anterior, se considerará trabajador nocturno a aquel que realice normalmente en periodo nocturno una parte no inferior a tres horas de su jornada diaria de trabajo, así como a aquel que se prevea que puede realizar en tal periodo una parte no inferior a un tercio de su jornada de trabajo anual", matiza el artículo número 36 del estatuto.

Los trabajadores que realizan su actividad laboral en horario nocturno tendrán derecho a un plus de nocturnidad siempre y cuando se trabaje un mínimo de horas dentro del periodo nocturno. Se debe cumplir con la condición fundamental de realizar un mínimo de tres horas de su jornada diaria dentro de dicho margen nocturno. Lo aconsejable es consultar el convenio colectivo.

¿Cómo afecta el horario nocturno a la salud y el bienestar del trabajador?

El horario nocturno (y, en general, el trabajo a turnos) impacta en la salud por una razón muy “biológica”: obliga al cuerpo a vivir a contrarreloj de sus ritmos internos. El INSST lo explica así: el trabajo nocturno invierte el ciclo normal actividad-descanso y fuerza una adaptación que suele ser incompleta.

En el día a día, el efecto estrella es la fatiga con sueño de peor calidad (más fragmentado y menos reparador). Eso se traduce en somnolencia, irritabilidad, fallos de atención y peor recuperación física. El INSST agrupa la clínica típica del trabajador nocturno alrededor de fatiga, trastornos del sueño y síntomas “nerviosos” asociados.

Esa fatiga no es solo “estar cansado”: también tiene una dimensión preventiva, porque aumenta el riesgo de errores y accidentes, especialmente en tareas repetitivas, conducción, maquinaria o decisiones rápidas (algo que en prevención se trata como un riesgo organizativo).

¿Cómo afecta el trabajo nocturno a la vida familiar y social de los trabajadores?

El trabajo nocturno suele mover la vida familiar y social: sigues teniendo las mismas horas, pero ya no encajan con las de los demás. En casa, el primer choque es la desincronización. Cuando la mayoría cena, tú entras o sales del turno; cuando el colegio abre, tú intentas dormir. Eso complica rutinas muy básicas como llevar o recoger a peques, acompañar a citas médicas, estar presente en deberes, reuniones escolares o simplemente compartir mesa. A menudo la convivencia se vuelve “por turnos”, con menos tiempo de calidad y más logística.

En lo social, el impacto es parecido. Muchas actividades (deporte, clases, quedadas, celebraciones) están pensadas para tardes-noches y fines de semana, justo cuando el trabajador nocturno suele estar trabajando o recuperándose. El resultado típico es aislamiento progresivo, sensación de “vivir en paralelo” y pérdida de participación en redes de apoyo (amistades, asociaciones, vida de barrio). Si además el turno rota, se añade incertidumbre y cuesta comprometerse a planes.

También influye el cansancio: dormir de día suele ser más fragmentado por luz, ruido y obligaciones familiares. Con menos descanso, hay menos paciencia y más irritabilidad, lo que puede tensar la pareja y la crianza, además de reducir ganas de vida social.

¿Existen estrategias efectivas para combatir la fatiga del trabajo nocturno?

Sí, existen estrategias efectivas para combatir la fatiga asociada al trabajo nocturno, y no son solo “trucos”: muchas están avaladas por la medicina del sueño y la prevención de riesgos laborales. Lo ideal es combinar hábitos personales, organización del trabajo y cuidado de la salud. Te las resumo de forma práctica:

  1. Dormir bien (aunque sea de día)
  2. Gestionar la luz a tu favor
  3. Uso inteligente de la cafeína
  4. Siestas estratégicas
  5. Alimentación ligera y regular
  6. Actividad física, pero bien programada
  7. Organización del trabajo
  8. Escucha a tu cuerpo
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