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Llegó para impulsarlo pero el Bitcoin pierde fuelle: luces y sombras del primer año "cripto" de Trump

Cómo la geopolítica, la regulación y el empuje de otros activos como el oro han enfriado el entusiasmo inicial en torno a los activos digitales

Criptomonedas: Bitcoin, Ethereum, Ripple, Solana, Avalanche y otros activos digitales

Criptomonedas: Bitcoin, Ethereum, Ripple, Solana, Avalanche y otros activos digitales / Europa Press

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

El Bitcoin, la criptomoneda más conocida del mundo, suele reaccionar con fuerza (para bien o para mal) a los grandes acontecimientos políticos y económicos. Y el primer año del nuevo mandato de Donald Trump no ha sido una excepción. Desde que el presidente republicano volvió a la Casa Blanca, el valor del Bitcoin ha caído cerca de un 13 %, un descenso que sorprende a muchos si se tiene en cuenta que Trump llegó al poder con un discurso abiertamente favorable a las criptomonedas.

Para entender qué ha pasado —y por qué— conviene repasar el contexto y separar la euforia inicial de la realidad posterior.

De los 100.000 dólares a perder fuelle

Evolución del precio del Bitcoin en los últimos años.

Evolución del precio en euros del Bitcoin en los últimos años. / CoinMarketCap

El 20 de enero, cuando se cumplió el primer año desde la toma de posesión de Trump, el Bitcoin cerró en 89.368,51 dólares. Exactamente un año antes, ese mismo día de 2025, cotizaba en 102.494,61 dólares. El balance es claro: una caída del 12,8 % en doce meses.

En este periodo, la criptomoneda ha estado marcada por una volatilidad extrema. A los factores habituales del mercado cripto se sumaron tensiones geopolíticas y económicas, como la guerra arancelaria que dominó buena parte de 2025 y que se ha reactivado recientemente con los planes anunciados por Trump en relación con Groenlandia. En entornos de incertidumbre global, los inversores tienden a reducir riesgos, y el Bitcoin no es ajeno a ese comportamiento.

Un máximo histórico… y el inicio del ajuste

Antes de esta fase de debilidad, el Bitcoin vivió un auténtico rally. El 6 de octubre marcó su último máximo histórico, al alcanzar los 125.215 dólares. Ese pico fue el resultado de meses de entusiasmo acumulado.

La gran subida había comenzado tras las elecciones presidenciales estadounidenses. Entre el 5 de noviembre de 2024, cuando Trump ganó los comicios, y el día de su investidura, el precio del Bitcoin pasó de 69.162,79 dólares a 102.494,61 dólares. En apenas dos meses y medio, la revalorización superó el 29 %.

El "efecto Trump" en las criptomonedas

El presidente de EEUU, Donald Trump (i), junto al CEO de Crypto.com, Kris Marszalek (d), en el Despacho Oval.

El presidente de EEUU, Donald Trump (i), junto al CEO de Crypto.com, Kris Marszalek (d), en el Despacho Oval. / ACTIVOS

Durante la campaña electoral, Trump prometió revertir la política de mayor supervisión impulsada por el Gobierno de Joe Biden. Llegó incluso a hablar de convertir a Estados Unidos en "la capital mundial de las criptomonedas", un mensaje que, según explica Joaquín Robles, analista de Banco BiG, generó "mucha expectativa e impulsó el precio al alza".

Ya en el poder, el presidente dio varios pasos en esa dirección:

  • Anunció que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) trabajaba en un marco regulador claro y completo para los criptoactivos.
  • Ratificó la primera gran legislación nacional sobre criptomonedas estables, conocida como la "Ley Genius".
  • Ordenó la creación de reservas estatales de criptomonedas.
  • Y su empresa, Trump Media, comunicó a la SEC su intención de lanzar un fondo cotizado (ETF) vinculado al mercado cripto.

Estas decisiones reforzaron la narrativa de que el Bitcoin iba a jugar un papel central en el nuevo ciclo político estadounidense, alimentando nuevos máximos históricos.

Por qué el mercado se ha quedado sin gasolina

Sin embargo, tras la euforia llegó el enfriamiento. En los últimos meses, el Bitcoin se ha movido en un rango relativamente estrecho, entre los 80.000 y los 90.000 dólares, lejos del simbólico nivel de 100.000 dólares que perdió ya a mediados de noviembre.

Para Joaquín Robles, uno de los principales motivos es la falta de catalizadores claros que impulsen una nueva subida. A ello se suma la parálisis de la "Ley Clarity", una norma clave que busca definir de forma definitiva el marco regulatorio de los criptoactivos en Estados Unidos.

Según Simon Peters, analista de eToro, varios actores importantes del ecosistema cripto han retirado su apoyo a esta ley. Los bancos temen que fomente la salida de depósitos tradicionales y ponga en riesgo la estabilidad financiera, mientras que desde el sector cripto se acusa a la banca de intentar frenar a un competidor incómodo.

Cuando otros activos roban protagonismo

El oro logra un nuevo récord al superar los 5.100 dólares la onza

El oro logra un nuevo récord al superar los 5.100 dólares la onza / EFE

Hay otro factor que ayuda a explicar el menor atractivo del Bitcoin: la competencia de otros activos alternativos. Ignacio Cantos, director de inversiones de ATL Capital, señala que el buen comportamiento del oro, tradicional refugio en tiempos de incertidumbre, ha restado protagonismo a la criptomoneda.

Cuando el oro sube con fuerza, parte del capital que podría ir al Bitcoin opta por un activo percibido como más estable, especialmente entre los inversores menos dispuestos a asumir riesgos extremos.

Un símbolo de su tiempo

El balance del primer año de Trump deja una paradoja: el presidente más proclive a las criptomonedas no ha evitado que el Bitcoin retroceda desde niveles récord. La explicación no está en una sola causa, sino en la combinación de expectativas desbordadas, incertidumbre geopolítica, bloqueos regulatorios y alternativas de inversión más conservadoras.

Más que una derrota, la caída del 13 % parece el reflejo de un mercado que, tras la euforia, se pregunta ahora cuál será el próximo gran impulso. Porque si algo ha demostrado el Bitcoin en los últimos años es que rara vez permanece quieto demasiado tiempo.

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