Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Así es el Kaigo Hoken, el sistema de dependencia para mayores de Japón

Así funciona el modelo de dependencia japonés, basado en un seguro obligatorio y gestión municipal, que garantiza el acceso a cuidados a largo plazo para las personas mayores

Meses de espera para recibir las ayudas de dependencia

Atlas News

C. Suena

C. Suena

El envejecimiento de la población es uno de los grandes retos que afronta España y que marcará las próximas décadas. Pero hay países que llevan años intentando dar respuesta a este problema. Japón es uno de ellos. En el año 2000 puso en marcha Kaigo Hoken, un sistema obligatorio de cuidados y asistencia a largo plazo que hoy se ha convertido en una referencia internacional.

Según recoge un estudio del Instituto BBVA de Pensiones, este modelo nació para hacer frente al rápido envejecimiento de la población japonesa, a la progresiva desaparición de los apoyos familiares tradicionales y al aumento de los costes sanitarios asociados a la atención de las personas mayores.

Un sistema que ya atiende a millones de personas mayores

El alcance del modelo japonés es hoy muy significativo. En julio de 2025, más de siete millones de japoneses de 65 años o más, uno de cada cinco, habían recibido la certificación oficial de necesitar cuidados o apoyo a largo plazo. Este reconocimiento es imprescindible para acceder a los servicios y se concede tras una evaluación gestionada por los ayuntamientos, responsables de la administración del sistema.

Japón, uno de los países más envejecidos del mundo, ha convertido así la dependencia en una responsabilidad colectiva y no exclusivamente familiar.

La carga de los cuidados sigue recayendo en las mujeres

El estudio del Instituto BBVA pone también el foco en quién cuida. En 2022, alrededor de 6,3 millones de personas mayores de 15 años prestaron atención y apoyo a una persona anciana en Japón. Más de 3,6 millones lo hicieron como empleo remunerado.

Sin embargo, entre los cuidadores familiares no remunerados, las mujeres representaron cerca del 65%, un dato que evidencia que la desigualdad en el reparto de los cuidados sigue siendo una realidad incluso en sistemas más avanzados.

Un seguro obligatorio pensado para aliviar a las familias

Kaigo Hoken se diseñó precisamente para reducir esa presión. El objetivo del sistema es garantizar el acceso universal a cuidados profesionales de calidad, mejorar la calidad de vida de las personas mayores y aliviar la carga física y emocional que durante décadas han asumido las familias casi en solitario.

El modelo busca que la atención a la dependencia no dependa del nivel económico ni de la red familiar disponible.

"Llevamos siete años esperando a que nos concedan la Ley de Dependencia"

Mónica Ros

Qué servicios cubre el sistema japonés

El sistema cubre una amplia gama de servicios vinculados a la atención a largo plazo. Incluye cuidados domiciliarios, como ayuda personal para la higiene, la alimentación o la movilidad, apoyo doméstico y atención médica a domicilio.

También contempla servicios en centros de día, residencias para mayores e instalaciones especializadas para personas con demencia. Además, incluye el préstamo de equipamiento como sillas de ruedas o camas articuladas y ayudas para adaptar las viviendasy mejorar la accesibilidad.

Cómo se financia Kaigo Hoken

La financiación se basa en un modelo mixto. Todos los residentes en Japón mayores de 40 años están obligados a pagar una prima, cuyo importe varía según el nivel de ingresos. A ello se suman copagos por parte de los beneficiarios y aportaciones públicas procedentes de los impuestos, tanto del Gobierno central como de las administraciones locales.

Este sistema busca repartir el coste de la dependencia entre generaciones y garantizar su sostenibilidad.

Quién puede acceder y cómo se evalúa la dependencia

No todas las personas acceden en las mismas condiciones. Las personas de 65 años o más pueden recibir atención por cualquier motivo relacionado con la dependencia. En el caso de quienes tienen entre 40 y 64 años, solo son elegibles si padecen enfermedades asociadas al envejecimiento.

En todos los casos, una evaluación oficial determina el nivel de necesidad, que se clasifica en siete grados distintos, desde apoyo leve hasta el nivel más alto de cuidados.

Los retos: financiación y falta de personal

El informe del Instituto BBVA advierte de que el sistema también afronta desafíos importantes. El principal es la sostenibilidad financiera, en un contexto de población envejecida en constante crecimiento. A ello se suma la dificultad para encontrar personal cualificado suficiente y las diferencias territoriales en la disponibilidad y calidad de los servicios.

Mónica Martínez: "El tema del envejecimiento necesitaría una planificación a nivel europeo"

PI STUDIO

Un modelo que empieza a mirarse desde España

Pese a estos retos, el estudio concluye que Kaigo Hoken constituye un ejemplo de éxito en la gestión de la dependencia. Su diseño obligatorio, la financiación mixta y la colaboración público-privada han permitido crear una red de cuidados amplia y estable.

En un momento en el que España se enfrenta al mismo desafío demográfico, el sistema japonés se perfila como una referencia cada vez más citada en el debate sobre cómo construir un modelo de dependencia que garantice cuidados dignos sin trasladar toda la carga a las familias.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents