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Jubilación activa: el caso de Ángel, un jubilado con 850 euros de pensión que se reinventó con una excavadora

Esta modalidad permite compatibilizar pensión y trabajo, una opción a la que recurren quienes no llegan a fin de mes

Jubilación activa: qué es y cuáles son sus ventajas

Jubilación activa: qué es y cuáles son sus ventajas / Aitana Solera

La jubilación activaes una fórmula que permite compatibilizar el cobro de la pensión con la realización de una actividad laboral por cuenta propia o ajena. Se trata de una opción regulada dentro del sistema público de pensiones que abre la puerta a que quienes ya han accedido a la jubilación puedan seguir trabajando, siempre que cumplan determinados requisitos. No supone renunciar a la condición de pensionista, sino combinar ingresos.

Este mecanismo está pensado, en muchos casos, para quienes desean mantener cierta actividad profesional o continuar vinculados a su oficio una vez alcanzada la edad ordinaria de retiro. La normativa permite compatibilizar un porcentaje de la pensión con el trabajo, lo que puede convertirse en un complemento económico relevante para determinados perfiles.

Sin embargo, no siempre se trata de una elección motivada por la vocación o por el deseo de seguir activos. Para algunas personas, la jubilación activa se convierte en una necesidad. Es la vía que encuentran para poder afrontar gastos básicos cuando la pensión resulta insuficiente para cubrir alquiler, suministros y alimentación. Detrás de las estadísticas hay historias personales que reflejan esa realidad.

El caso de Ángel

Ángel es uno de esos casos. Como cuenta en una entrevista a Telemadrid, tras toda una vida trabajando como electricista desde los 16 años, accedió a una pensión de 850 euros mensuales. El problema es que su alquiler asciende a 840 euros. “Era imposible vivir con una pensión de 850 euros y pagar 840 de alquiler. Con el agua, la luz y los gastos no me llegaba”, explica. La cuenta era sencilla: tras abonar la vivienda, apenas quedaba margen para cubrir los suministros y el resto de necesidades básicas.

Ante esa situación, decidió buscar una alternativa. “Así que me tuve que meter en una inversión, en un negocio que no lo conocía porque mi oficio no es ese. Mi oficio es electricista y había que tirar para delante, otra cosa no hay”, relata. No eligió continuar trabajando para aspirar a más comodidades o caprichos, sino para subsistir. “He tenido que coger este tipo de trabajo porque no tenía otro para poder subsistir”, resume.

Un jubilado leyendo una carta.

Algunos jubilados optan por la jubilación activa para incrementar sus ingresos. / FREEPIK

60.000 euros de inversión

La decisión no fue menor. Ángel realizó una inversión cercana a los 60.000 euros para comprar una excavadora y comenzar a trabajar con ella. Nunca había manejado una máquina de ese tipo. “Nadie me enseñó a manejar una máquina. Compré la máquina, me subí a la máquina y a trabajar”, cuenta. Su experiencia previa no estaba en el sector de la maquinaria pesada, pero sí conocía el entorno rural por tradición familiar: su padre era ganadero y él se crió en el campo.

Durante décadas, su vida profesional estuvo ligada a la electricidad. Empezó a trabajar muy joven y no dejó el oficio hasta su jubilación. Pero con la edad, explica, las oportunidades laborales se reducen. “Con la edad que yo tenía nadie te da trabajo, entonces tienes que hacer otras cosas para poder vivir”, señala. Reinventarse no fue una opción vocacional, sino una respuesta a la falta de alternativas en el mercado laboral y a la insuficiencia de su pensión.

Hoy combina su condición de jubilado con el trabajo al frente de su excavadora para generar ingresos adicionales que complementen esos 850 euros mensuales.

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