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La preocupante advertencia del empresario José Elías: “Estamos dejando morir lo que nos hace productivos por no saber mirar a largo plazo”

El directivo alerta del relevo generacional en los oficios y avisa de que el conocimiento práctico se perderá con las jubilaciones

El empresario, José Elías, revela las claves para el éxito financiero

El empresario, José Elías, revela las claves para el éxito financiero / Eva Abril

José Elías ha trasladado en su cuenta de X una advertencia centrada en un problema que, a su juicio, España está ignorando: el envejecimiento de quienes sostienen los oficios y la pérdida de conocimiento técnico acumulado. El empresario asegura que “en España, la mayoría de profesionales de oficios tienen 57 años” y dibuja un horizonte inmediato: “en una década se jubilan. Su conclusión es directa: con esas jubilaciones no se va solo mano de obra, sino “todo su conocimiento”. Elías plantea que esa generación de expertos —“los que saben cómo funcionan las cosas de verdad”— se encuentra cerca de abandonar el mercado laboral, y que el país no está preparando un relevo capaz de recoger lo que, según él, se ha aprendido durante años de trabajo y experiencia práctica.

Elías insiste en que el conocimiento de los oficios no se transmite por inercia ni se reemplaza de un día para otro. Describe ese aprendizaje como una “cadena” que necesita varias piezas para mantenerse viva: trabajadores en activo que dominen la técnica, personas que enseñen a quienes llegan por debajo y nuevas generaciones con disposición para aprender y mejorar lo recibido.

Los artesanos, el pasado mes de noviembre en el taller haciendo los preparativos para el belén de Elche

el directivo alerta del relevo generacional en los oficios: “La mayoría de profesionales tienen 57 años” y avisa de que el conocimiento práctico se perderá con las jubilaciones / Áxel Álvarez

Cambio generacional

Elías mira hacia el pasado y contrasta épocas. En su publicación, afirma que “antiguamente esto fluía solo”: se jubilaba quien ya no se adaptaba, llegaban los jóvenes y aportaban nuevas formas de trabajar, incluidas tecnologías y herramientas más modernas. Según su descripción, el oficio no solo sobrevivía, sino que se mantenía dinámico porque se iba actualizando con los cambios: máquinas digitales, nuevas técnicas, nuevas maneras de organizar el trabajo.

Sin embargo, el núcleo de su advertencia es que ese flujo ya no está ocurriendo. Elías afirma con contundencia que “ahora mismo, esa cadena está rota”. En su argumento, la ruptura no se limita a que haya menos aprendices: va más allá y afecta a la percepción social de estas profesiones. “Las generaciones actuales ni siquiera ven los oficios como una salida profesional”, escribe. De esta forma si no hay jóvenes entrando, tampoco hay suficientes personas en activo captando ese conocimiento, ni un impulso para modernizar el sector desde dentro.

Elías plantea que incluso la reacción tardía llega con desventaja. En su mensaje reconoce que “aunque nos pusiéramos hoy mismo a intentar arreglarlo, el vacío ya existe”. Es una frase que sitúa su diagnóstico en el terreno del tiempo perdido: no se trata solo de empezar a formar a gente ahora, sino de asumir que ya hay un hueco entre generaciones que no se tapa de inmediato. Desde su punto de vista, el problema no se resuelve únicamente con intención, porque la transmisión del oficio requiere años, convivencia con quien sabe, práctica continuada y una cadena que no se puede improvisar cuando el relevo ya no está entrando. La advertencia, tal como la formula, es que el daño no es futuro: ya se ha producido en parte.

A lo largo del texto, el empresario también conecta la cuestión del relevo con la productividad y sostiene que “estamos dejando morir lo que nos hace productivos por no saber mirar a largo plazo”.

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