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Laura Lobo, abogada de familia: “La custodia compartida no es solo pasar tiempo con los hijos, implica asumir responsabilidades reales”

La letrada advierte sobre los errores más comunes tras una separación

Familias: padres, madres e hijos

Familias: padres, madres e hijos / Europa Press

La custodia compartida es uno de los temas que más dudas genera cuando una pareja se divorcia en España. ¿Qué implica realmente? ¿Es solo que los hijos pasen la mitad del tiempo con cada progenitor?

La abogada experta Laura Lobo ha explicado qué supone en la práctica la guarda y custodia compartida y qué responsabilidades conlleva para ambos padres.

Qué es la custodia compartida y cómo funciona

Según explica Laura Lobo, la custodia compartida parte de la teoría de que los hijos pasen la mitad del tiempo con cada progenitor, con una distribución equitativa. En este modelo, ambos padres participan activamente en la vida diaria del menor, no solo en momentos puntuales.

En España, la custodia compartida ha ganado peso en los últimos años. Los juzgados valoran cada caso de forma individual, teniendo en cuenta el interés superior del menor. Aunque no es obligatoria, cada vez es más habitual cuando ambos progenitores pueden asumir sus obligaciones.

La clave está en entender que la guarda y custodia no es lo mismo que la patria potestad. Mientras que esta última afecta a decisiones más importantes, la guarda y custodia se refiere a las decisiones del día a día. Y ahí es donde, según la abogada, muchas personas se confunden.

Las responsabilidades diarias que muchos olvidan

Laura Lobo insiste en que la guarda y custodia implica responsabilidades que afectan directamente a la vida cotidiana del menor. “Son decisiones menos trascendentes, pero que influyen en su día a día”, señala.

Entre ellas están los horarios, la vestimenta, la alimentación o el seguimiento de los deberes del colegio. No se trata solo de compartir fines de semana o momentos de ocio. La custodia compartida exige estar pendiente de todas esas pequeñas decisiones que forman parte de la rutina del niño.

Quien tenga la guardia y custodia debe asumir una serie de obligaciones constantes. Preparar mochilas, acudir a reuniones escolares, controlar tareas, organizar comidas o establecer normas en casa. Son tareas que requieren tiempo, organización y compromiso.

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Modo ahorro para la vuelta al cole: sigue estos consejos del Banco de España / Eva Abril

No es solo ver a los hijos

Uno de los mensajes más claros del vídeo es que hay personas que quieren la custodia compartida, pero no las obligaciones que conlleva. “Piensan que pasar tiempo con su hijo es suficiente”, explica la abogada. Sin embargo, en la práctica, esas responsabilidades terminan asumiéndolas solo uno de los progenitores.

Este desequilibrio puede generar conflictos y afectar al menor. La custodia compartida debe aplicarse de forma real y efectiva. No puede quedarse en un acuerdo sobre el papel.

Por eso, Laura Lobo lanza una recomendación directa: si no se pueden asumir esas responsabilidades, es mejor solicitar un régimen de visitas amplio. De esta forma, el progenitor puede mantener un contacto frecuente con sus hijos sin comprometerse a una organización que luego no podrá cumplir.

Un modelo que exige compromiso

La custodia compartida implica mucho más que repartir el tiempo, tal como subraya Laura Lobo, debe ponerse en práctica con todas sus consecuencias. Tener un hijo no es solo compartir momentos, sino asumir cada día las responsabilidades que conlleva su cuidado y educación.

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