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David Jiménez, abogado experto en herencias, alerta sobre prestar dinero a un familiar: "Tuvimos que ir a juicio"

Un caso real demuestra por qué incluso entre familiares es clave documentar correctamente cualquier préstamo

Le prestó dinero a su hermano, murió y sus sobrinos se negaron a devolverlo: el error que casi lo cambia todo

Herencias sin dramas: los errores que debes evitar según este experto en finanzas / Eva Abril

C. Suena

C. Suena

A veces los problemas no empiezan por desconfianza. Empiezan precisamente por lo contrario. Una mujer le prestó dinero a su hermano. Buena relación, confianza absoluta, cero dudas. Nada hacía pensar que aquel gesto familiar acabaría años después en un juzgado.

Pero ocurrió algo inesperado: el hermano falleció. Y entonces llegaron los herederos. “Mi padre no me dijo nada. ¿Cómo te voy a devolver un dinero que no sé si te debía?”, le dijeron los sobrinos a su tía.

La historia la ha contado el abogado experto en herencias y fiscalidad David Jiménez, y no es una anécdota aislada. Es un caso real que terminó en los tribunales.

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Cuando la confianza no es suficiente

El problema no era solo el dinero. Era la prueba. En herencias, lo que no está documentado prácticamente no existe. Y cuando el deudor ya no puede confirmar nada, la carga de la prueba cae sobre quien reclama.

En este caso, la mujer tuvo que demostrar que aquel préstamo había sido real. No bastaba con decir “yo le ayudé”. Había que acreditarlo.

Y ahí estuvo la diferencia entre perderlo todo o recuperarlo.

El detalle que lo cambió todo

Según explica David Jiménez, los hermanos hicieron algo que muchos no hacen cuando se prestan dinero en familia: lo formalizaron.

  • Lo pusieron por escrito.
  • Lo liquidaron en la comunidad autónoma.
  • Lo hicieron por transferencia bancaria.

Ese conjunto de pasos permitió probar que no era una donación ni una ayuda informal, sino un préstamo real.

Gracias a esa documentación, y pese a la negativa inicial de los herederos, el procedimiento judicial terminó reconociendo el derecho de la mujer a recuperar su dinero.

“No fue sencillo”, explica el abogado, “pero gracias a tener toda la documentación se facilitó todo el procedimiento”.

El error que se repite en muchas familias

El caso sirve de aviso para algo muy habitual: préstamos entre padres e hijos, entre hermanos, entre parejas o entre familiares cercanos. Se presta dinero para una vivienda, para montar un negocio o para salir de un apuro. Todo queda “entre nosotros”.

El problema aparece cuando: hay un fallecimiento, un divorcio o, como en este caso, un conflicto inesperado con los herederos. Y entonces la confianza ya no basta.

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¿Qué recomienda un experto en herencias?

El mensaje de David Jiménez es claro: aunque haya máxima confianza, hay que formalizar correctamente cualquier préstamo familiar. No significa desconfiar. Significa protegerse.

Un documento privado, una escritura o al menos una correcta constancia bancaria pueden evitar años de conflicto y procedimientos judiciales costosos. Porque como demuestra este caso real, no es la mala fe lo que complica las cosas. A veces es simplemente la falta de pruebas.

Y cuando entran en juego herencias, lo que no está por escrito puede desaparecer para siempre.

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