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Cuidado con las horas extra: por qué salir antes del trabajo para compensar excesos de otros días puede salirte muy caro

El abogado laboralista Juanma Lorente explica que la compensación debe estar pactada con la empresa y las consecuencias que puede tener no hacerlo

¿Te pueden obligar a hacer horas extra gratis? Un abogado laboralista lo aclara

¿Te pueden obligar a hacer horas extra gratis? Un abogado laboralista lo aclara / Eva Abril

Salir antes del trabajo porque “ya lo he echado de más” es una de esas prácticas que, en muchas empresas, está normaliza. Un día te quedas media hora más, otro día una hora, y cuando llega el viernes alguien propone la compensación rápida: hoy me voy antes y asunto arreglado. Sin embargo, esto puede traer problemas a los trabajadores. Tal y como afirma el abogado laboralista Juanma Lorente advierte hay que "tener mucho cuidado porque esta práctica podría hacer que acabes despedido y es que “como regla general es la empresa la que decide como organizar el tiempo de trabajo, incluida la recuperación de las horas extra”.

Horas extra

Lorente afirma que “las horas extra son uno de los problemas que tenemos en las relaciones laborales porque no se están gestionando bien”. Y señala un punto sensible que alimenta la confusión: “muchas veces las empresas no están poniendo de su parte para aclarar determinados conceptos”. En ese contexto, no extraña que aparezcan soluciones “caseras”, como salir antes sin avisar o ajustar el horario a golpe de intuición. Sin embargo, su planteamiento es tajante: esa manera de actuar puede volverse en contra del trabajador, sobre todo cuando la relación está tensionada o cuando la empresa decide interpretar la salida anticipada como un incumplimiento.

Autorización

La primera clave que introduce el abogado tiene que ver con algo que parece burocrático, pero que, según él, marca la diferencia entre estar protegido o quedar vendido. “Las horas extra deben estar autorizadas”, afirma. “Si no lo están la empresa siempre podrá defender que no son horas extra, no teniéndolas que pagarlas o compensarlas con descanso”. Es decir, si el trabajador asume que esas horas cuentan porque las ha trabajado, pero la empresa no las reconoce, el conflicto está servido. Para Lorente, el riesgo no es solo perder dinero o descanso, sino quedarse sin una base sólida para reclamar en el futuro.

Horas extra no pagadas: guía para recuperar lo que te corresponde

Horas extra no pagadas: guía para recuperar lo que te corresponde / INFORMACIÓN

De ahí que su recomendación vaya a lo concreto: “es importante que si vas a realizar horas extra de manera puntual pidas autorización”. Y si las horas extra no son excepcionales, sino una dinámica que se repite semana tras semana, insiste en reforzar esa protección: “y que si es una costumbre trates de dejarlo por escrito para estar más protegido en el futuro”.

La segunda clave llega cuando esas horas extra ya están “reconocidas”, es decir, cuando la empresa acepta que existen. Incluso ahí, Lorente recalca quién tiene la batuta. “Será la empresa, cuando haya horas extra reconocidas, la que decide si te las va a pagar o te las va a compensar con descanso en el futuro”. De esta forma, “el descanso o compensación debe estar pactado y no las puedes imponer tu unilateralmente como trabajador sin haberlo hablado antes con la empresa”.

Esa advertencia no es uniforme para todos los casos, y el propio Lorente matiza a quién cree que le afecta especialmente. Y es que, según dice, “estos consejos aplican sobre todo a aquellos trabajadores que en una situación comprometida o que no están a gusto con la empresa o que tienen determinados problemas con ellos”. En esos escenarios, según su enfoque, el trabajador debería extremar el cuidado: pedir autorización, buscar que quede por escrito y no tomar atajos que puedan interpretarse como una falta.

Aun así, el abogado introduce un contrapunto de sentido común. “Si tu relación con jefe es buena y tienes un trabajo normal tenéis hablado con tu jefe otra cosa es una situación distinta”. Así abre la puerta a la realidad de muchos equipos donde los horarios se gestionan con flexibilidad y confianza. Pero su mensaje final no cambia: la diferencia entre una flexibilidad sana y un problema serio suele estar en si se ha hablado y pactado.

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